Fátima del Reino Iniesta (Alcalá de Henares)
La formación universitaria en migraña sigue siendo uno de los grandes puntos débiles del sistema sanitario. Durante su intervención en el III Seminario de Periodistas de Lundbeck Migraña: Una carrera de obstáculos, el Dr. Roberto Belvís, director del Servicio de Neurología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), denunció que en toda la carrera de Medicina solo se dedican cuatro horas a esta enfermedad, a pesar de ser la patología neurológica más frecuente y una de las principales causas de consulta médica.
«Estamos hablando de una enfermedad que afecta a millones de personas y a la que se le dedican dos clases teóricas», criticó. Mientras tanto, otras patologías menos prevalentes reciben semanas completas de docencia obligatoria en los planes de estudio.
Una enfermedad del cerebro, hereditaria y todavía infradiagnosticada
El déficit formativo tiene consecuencias directas en la práctica clínica. «Menos del 40% de los médicos conoce bien los criterios diagnósticos de la migraña», advirtió. Este desconocimiento explica que, pese a tratarse de una cefalea con criterios clínicos bien definidos, el diagnóstico se retrase entre seis y siete años en España. Durante ese tiempo, muchos pacientes pasan por múltiples consultas, reciben diagnósticos erróneos o son tratados solo como si tuvieran cefaleas banales. «El paciente ve a cuatro o más médicos antes de recibir un diagnóstico adecuado», señaló.
Actualmente, el 12% de la población española padece migraña. «Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo hay una enfermedad más frecuente que la migraña, que es la caries. Por tanto, la migraña es la segunda enfermedad más frecuente de la humanidad», recordó.
«Menos del 40% de los médicos conoce bien los criterios diagnósticos de la migraña»

A diferencia de otras patologías neurológicas, la migraña no dispone todavía de un biomarcador diagnóstico fiable. «Hoy seguimos diagnosticando por criterios clínicos», recordó. Aunque existen investigaciones en marcha, actualmente no hay una prueba analítica que confirme la migraña en consulta. Esta realidad hace que el conocimiento de los criterios sea absolutamente esencial. Sin embargo, la falta de formación universitaria y la escasa presencia de la migraña en los programas de especialización dificultan su correcta identificación.
Mucho más que un dolor de cabeza
La migraña es una enfermedad neurológica hereditaria que se caracteriza por un dolor unilateral, pulsátil, de intensidad moderada o grave, que suele ir acompañado de náuseas y fotofobia. «Un paciente con migraña no puede seguir haciendo su vida normal, ese dolor siempre afecta al rendimiento o incluso lo anula», señaló Belvís.
Existen distintas formas de presentación de la enfermedad. Algunos pacientes padecen migraña episódica sin aura, mientras que otros presentan migraña episódica con aura, en la que uno de cada tres pacientes experimenta alteraciones visuales, sensitivas o incluso del lenguaje antes del dolor. También existe la migraña crónica, que se define por la presencia de más de 15 días de dolor al mes, y que representa la forma más grave de la enfermedad.
La migraña es una enfermedad neurológica hereditaria, altamente discapacitante y con un retraso diagnóstico de hasta siete años en España
Además, la migraña no se limita únicamente al momento del dolor. Antes del ataque aparece el pródromo, con problemas de atención, contracturas y cambios anímicos, y después llega el postdromo, que puede prolongarse varios días con dificultades de concentración y memoria. Cuando los ataques se repiten con frecuencia, el cerebro no termina de recuperarse entre crisis, lo que genera síntomas persistentes incluso en ausencia de dolor.
Una enfermedad discapacitante
El impacto de la migraña es profundo tanto a nivel personal como social y laboral. Se trata de la sexta enfermedad más discapacitante del mundo y la primera causa de discapacidad neurológica en mujeres jóvenes. En España, una de cada cinco mujeres y uno de cada 16 hombres convive con esta enfermedad. Además, uno de cada ocho niños tiene migraña, lo que demuestra que no se trata de una patología exclusiva de la edad adulta.
La migraña es la primera causa de discapacidad neurológica en mujeres jóvenes y uno de los grandes motores de pérdida de productividad laboral
«Un solo día con migraña tiene el mismo impacto en discapacidad que un día siendo ciego o parapléjico», recordó el Dr. Belvís citando datos de la OMS. Un adulto joven con un ataque semanal de migraña habrá perdido 4,3 años de vida funcional a los 30 años. En el ámbito laboral, el impacto económico es enorme. «El 38% de la disminución de la productividad de una empresa es por culpa de la migraña», ha explicado. Sin embargo, el principal problema no es el absentismo, sino el «presentismo». «El paciente con migraña va a trabajar con dolor, rinde menos, pero no se queda en casa», afirmó.
Uno de los grandes obstáculos que siguen afrontando estos pacientes es el estigma social. La migraña continúa viéndose como una enfermedad banal, lo que provoca incomprensión tanto en el ámbito laboral como en el familiar y educativo.
Esta realidad también se vive desde la infancia, como ha relatado Tania Herrera, enfermera asistencial en consultas de neurología en el Hospital Universitario de Donostia y vocal de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (Sedene). «Mi hijo, con nueve años, ha sido sacado al pasillo para que se le pase el dolor. Él sentía que le estaban castigando. Como el dolor no se ve, se duda de él. Eso ha llevado a la estigmatización de la migraña. Es una enfermedad muy prevalente, que impacta en todas las familias», explicó.
El papel de la enfermería en el abordaje de la migraña
Desde el punto de vista asistencial, la enfermería juega un papel esencial en el abordaje integral de la migraña. «La enfermera educa, evalúa, detecta riesgos, coordina cuidados y asegura la adherencia terapéutica», subrayó Tania Herrera. Las enfermeras están presentes en consultas de neurología, hospitales de día y farmacia hospitalaria, donde realizan seguimiento clínico, educación sanitaria y apoyo emocional.
La enfermería desempeña un papel clave en la educación terapéutica, la adherencia al tratamiento y el abordaje integral de la migraña

En el hospital de día, por ejemplo, cuando se administra tratamiento intravenoso, «tenemos media hora para evaluar calidad de vida, discapacidad, miedos y expectativas del paciente», explicó. Uno de los instrumentos fundamentales es el calendario de migraña, donde el paciente registra la frecuencia de las crisis, su intensidad, los posibles desencadenantes y la medicación utilizada. «Cuando el paciente ve en papel todo el ibuprofeno que ha tomado, toma conciencia real de su enfermedad y empieza a comprender mejor su evolución».
Además, insistió en la importancia del tratamiento no farmacológico como base del abordaje: sueño regular, horarios estables de comidas, ejercicio aeróbico progresivo, control del estrés y hábitos de vida saludables. «Muchas veces ponemos el foco solo en las pastillas, pero la base está en cómo vive la persona», señaló.
Herrera también ha denunciado que la falta de estabilidad laboral y de formación específica dificulta la profesionalización de las enfermeras en el ámbito de la migraña. «Muchas compañeras no se forman porque saben que en pocos meses cambiarán de servicio». En este contexto, ha defendido la figura de la enfermería de práctica avanzada, aún sin regulación estatal. «No es para sustituir al médico, sino para mejorar el cuidado y dar un mejor servicio», afirmó.
Grandes avances en tratamientos, pero con barreras de acceso
En cuanto al tratamiento farmacológico, el Dr. Belvís subrayó que el primero y más importante es siempre la educación sanitaria. «El 100% de los pacientes debe saber qué es la migraña», ha insistido. Para el tratamiento del ataque se emplean antiinflamatorios y triptanes, que deben tomarse de forma precoz. En los últimos años han llegado los nuevos fármacos dirigidos contra el CGRP, con mayor eficacia y seguridad que los tratamientos clásicos.
Sin embargo, su acceso en España sigue limitado por criterios administrativos. «Solo se pueden usar a partir de ocho días de migraña al mes y tras fallar tres tratamientos previos, cuando la Agencia Europea del Medicamento los aprueba desde cuatro días», criticó.
Por último, ambos expertos han alertado del impacto de la desinformación. «Tenemos pacientes utilizando grapas en la cabeza, sprays milagro, piedras magnéticas o terapias sin evidencia. La contradivulgación también forma parte de nuestro trabajo», concluyó el neurólogo.









