Luis H. Serrano
El Teatro de la Zarzuela recupera una joya olvidada de Emilio Arrieta: El potosí submarino. Esta obra cómico-fantástica, escrita en verso y estructurada en tres actos, vuelve a escena tras 130 años sin representarse. La nueva producción se enmarca en la actual temporada artística, que apuesta por títulos de gran valor musical que merecen ser recordados. Las funciones se celebrarán del 19 al 30 de noviembre, con diez sesiones que prometen sorprender al público.
El potosí submarino está escrita en verso y vuelve a escena tras 130 años sin representarse
La dirección musical corre a cargo del maestro mexicano Iván López Reynoso, mientras que la escénica la firma Rafael R. Villalobos. Aunque el libreto original carece de gran atractivo teatral, Villalobos ha sabido actualizarlo con acierto, trasladando la acción desde 1868 hasta la década de 1990. Este cambio aporta frescura a una trama sencilla, centrada en el amor y el deseo de riqueza fácil, un tema muy presente en la sociedad de la época.
Iván López Reynoso define la obra como “cómica, mágica y honesta”, con una partitura que recuerda el estilo de Offenbach. La música, llena de fantasía e imaginación, contrasta con un argumento que aborda el beneficio personal, cuestión candente en su tiempo. Esta combinación convierte a El potosí submarino en una propuesta única, capaz de atraer tanto a melómanos como a nuevos espectadores.
La música, llena de fantasía e imaginación, contrasta con un argumento que aborda el beneficio personal
El elenco reúne voces de gran nivel, como Manel Esteve, Enric Martínez-Castignani, Carolina Moncada, Nuria García Arrés, Alejandro del Cerro y Enrique Ferrer, entre otros. Todos ellos aportan solvencia a una producción que destaca también por su sostenibilidad: cerca del 50 % del material escenográfico y del vestuario procede de los fondos del propio Teatro de la Zarzuela. Esta reutilización refuerza el compromiso medioambiental de la institución sin renunciar a la calidad artística.
Con esta iniciativa, el Teatro de la Zarzuela no solo rescata una obra olvidada, sino que reivindica la riqueza del repertorio español y su capacidad para dialogar con el presente. El potosí submarino es, en definitiva, una oportunidad para redescubrir la magia de Arrieta y disfrutar de una zarzuela que combina tradición, modernidad y espectáculo.







