Redacción
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial han informado de que la cobertura sanitaria universal alcanza un 71%. Esto supone un aumento del 17% desde el año 2000, según el Informe de Seguimiento Mundial de la Cobertura Sanitaria Universal 2025. Además, destacan los avances «simultáneos» en la ampliación de la cobertura de los servicios de salud y la reducción de las dificultades financieras asociadas a los costes de la salud.
Pese a los avances conseguidos para tratar de garantizar que todas las personas puedan tener acceso a la atención médica sin dificultades para 2030, este informe advierte de los retos pendientes, como es el elevado coste de los servicios esenciales que resulta inaccesible a la población más pobre.
De esta forma, el informe estima que 4.600 millones de personas en todo el mundo todavía no cuentan con un acceso a servicios de salud esenciales. A su vez, 2.100 millones de personas tienen dificultades económicas para acceder a la atención médica, lo que incluye a 1.600 millones de personas que viven en la pobreza o se ven sumidas en ella aún más debido a los gastos de salud.
El informe estima que 4.600 millones de personas en todo el mundo todavía no cuentan con un acceso a servicios de salud esenciales
Respecto a los medicamentos, estos suponen el 55% del gasto en salud en tres de cada cuatro países de datos disponibles. Una carga todavía mayor en las personas que viven en la pobreza, que destinan una mediana del 60% de sus gastos de salud de bolsillo a medicamentos, lo que les obliga a desviar sus «escasos recursos» de otras necesidades esenciales.
«La cobertura sanitaria universal es la máxima expresión del derecho a la salud, pero este informe muestra que para miles de millones de personas que no pueden acceder o costear los servicios de salud que necesitan, ese derecho sigue estando fuera de su alcance», ha afirmado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Tedros A. Ghebreyesus: «Para miles de millones de personas que no pueden acceder o costear los servicios de salud que necesitan, ese derecho sigue estando fuera de su alcance»
Por ello, desde la OMS y el Banco Mundial han animado a invertir en sus sistemas sanitarios y proteger la salud de su población y economía, sobre todo en contextos de «severos recortes» a la ayuda internacional por parte de los principales donantes.
Este informe advierte de que se necesita un progreso más rápido para lograr los objetivos, pues se proyecta que el índice de precios al consumidor global alcance solo a 74 de cada 100 personas para 2030. Esto supone a menos del 80%. Además, una de cada cuatro personas seguirán teniendo problemas al final de la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Los datos constatan que una desaceleración en el ritmo del progreso global desde 2015. Solo un tercio de los países han mejorado sus índices de cobertura sanitaria y de dificultades financieras; los avances han sido un 23% más lentos que antes del año 2015.
El aumento global en la cobertura de los servicios de salud tiene que ver «en gran medida» por los avances en los programas de enfermedades infecciosas
El informe muestra que el aumento global en la cobertura de los servicios de salud tiene que ver «en gran medida» por los avances en los programas de enfermedades infecciosas, pues la cobertura para las enfermedades no transmisibles ha mejorado de forma «constante», mientras que los avances en la salud reproductiva, materna, neonatal e infantil han sido «modestos»; la mejora del saneamiento también ha respaldado las mejoras en esta cobertura.
Otros factores que explican la disminución de las dificultades financieras en salud son el crecimiento económico inclusivo, el aumento de los ingresos y el fortalecimiento de los mecanismos de protección social, especialmente en los países de bajos ingresos, aunque los costes sanitarios se han convertido «cada vez más» en una fuente de dificultades financieras para los pobres. De hecho, el 75% de las personas más pobre se enfrentaron en 2022 a dificultades financieras debido a los costes de la salud, en comparación con el 0,04% de la población más rica.
«Estos hallazgos probablemente subestiman el verdadero alcance de las desigualdades en salud, ya que los grupos más vulnerables, como las poblaciones desplazadas y las personas que viven en asentamientos informales, a menudo no aparecen en las fuentes de datos utilizadas para monitorizar el progreso hacia la cobertura sanitaria universal», han añadido los autores del informe.
Para intentar solucionar estos retos, han propuesto una serie de «medidas urgentes», para alcanzar los objetivos propuestos para el año 2030, como garantizar que la atención médica esencial sea gratuita en el punto de atención para las personas que viven en la pobreza y en situaciones vulnerables.
Para intentar solucionar las desigualdades en salud, han propuesto una serie de «medidas urgentes», para alcanzar los objetivos propuestos para el año 2030
También, han animado a que los gobiernos amplíen la inversión pública en los sistemas de salud, aborden el elevado gasto de bolsillo en medicamentos o a acelerar el acceso a los servicios esenciales para las enfermedades no transmisibles, especialmente a medida que aumenta la carga de morbilidad.
Del mismo modo, han considerado necesario fortalecer la atención primaria para promover la equidad y la eficiencia; y adoptar enfoques multisectoriales, reconociendo que los determinantes de la salud y los impulsores de la cobertura sanitaria universal se extienden más allá del sector salud.









