“La extensión que se hace de los efectos secundarios de los corticoides sistémicos a los intranasales no está justificada”

Dres. Silvia Álvarez Álvarez, del grupo de trabajo de Enfermedades respiratorias de la Semfyc, y Carlos García Magán, de la Unidad de Alergia y Neumología Pediátrica del Hospital Universitario de Santiago de Compostela de A Coruña

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P. D. C. / J. L. G.
Rinitis y conjuntivitis de tipo alérgico son afecciones comunes en la población. Ambas, catalogadas como rinoconjuntivitis alérgica, tienen una alta prevalencia y un impacto a tener en cuenta en la calidad de vida de los pacientes, recuerdan los Dres. Silvia Álvarez Álvarez, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, CAP Sant Roc (Badalona) e integrante del grupo de trabajo de Enfermedades respiratorias de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), y Carlos García Magán, especialista en Pediatría, de la Unidad de Alergia y Neumología Pediátrica del Hospital Universitario de Santiago de Compostela de A Coruña.

Los dos especialistas son autores de un documento elaborado como parte del ciclo APDay 2025 de la sociedad científica.

La rinoconjuntivitis alérgica (RCA) es una patología cuya prevalencia no ha parado de crecer tanto en población pediátrica como adulta. ¿A qué se debe este aumento sostenido? ¿Con qué herramientas cuenta atención primaria para detectarla precozmente?
No hay un único factor responsable de que la prevalencia de la rinitis alérgica vaya a más. Por un lado, la industrialización y los entornos urbanos someten a la población a una exposición de distintos contaminantes (NO2, partículas procedentes de la combustión de hidrocarburos fósiles, ozono…). Por otra parte, el cambio climático puede influir en la distribución, estacionalidad y cantidad del polen de distintas especies vegetales, que también influye en una mayor prevalencia.

“La educación sanitaria debe centrarse en explicarle al paciente en qué consiste la rinoconjuntivitis alérgica, con información veraz y clara, que tenga fundamento científico”

Para la detección precoz en atención primaria la “herramienta” más importante es una adecuada anamnesis dirigida. Nos ayudará el detectar estigmas de la rinoconjuntivitis alérgica en la exploración física (ojeras alérgicas, pliegue nasal transverso…) y el pensar en un potencial alérgeno que se correlacione con los síntomas del paciente. La aparición de síntomas de rinoconjuntivitis en las situaciones en las que el paciente se exponga al alérgeno sospechoso será otro dato que nos apoye en la sospecha diagnóstica.

¿Cuáles son los factores de riesgo que favorecen a la aparición de una rinoconjuntivitis alérgica? ¿Cuándo se recomienda derivación al alergólogo?
Los factores de riesgo que favorecen la aparición de una rinoconjuntivitis alérgica son los antecedentes familiares y personales de enfermedades alérgicas, como la dermatitis atópica, alergia alimentaria, asma…

La derivación al alergólogo se debería hacer cuando desde atención primaria no dispongamos de pruebas que nos permitan hacer el diagnóstico certero (por ejemplo, síntomas en período en el que se solapen la polinización de distintas especies vegetales), cuando el control de síntomas requiere medicación de rescate frecuente o interfiera de forma significativa en el día a día del paciente. En estas dos últimas situaciones se consideraría la inmunoterapia alérgeno específica.

En cuanto al tratamiento farmacológico, advierten de la importancia de evitar una cronificación del uso de corticoides sistémicos. ¿Qué complicaciones tiene?
El uso de corticoides sistémicos debería limitarse a situaciones concretas y durante períodos cortos de tiempo por los efectos secundarios que producen (hipertensión arterial, supresión del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal, cambios en el estado de ánimo, inmunosupresión…).

“Para la detección precoz en atención primaria la ‘herramienta’ más importante es una adecuada anamnesis dirigida”

El problema es la extensión que se hace de los efectos secundarios de los corticoides sistémicos a los corticoides intranasales, que no está justificada. Los corticoides intranasales, especialmente los que cuentan con una alta afinidad por el receptor y una baja biodisponibilidad, son seguros y presentan un amplio margen de seguridad.

Ponen en valor también que un cumplimiento terapéutico en rinoconjuntivitis alérgica mejora cuando se consigue un control rápido de los síntomas. ¿Qué recomendaciones destacarían?
Lo ideal es emplear fármacos con inicio rápido de acción, como son los antihistamínicos H1 de segunda generación intranasales. Empiezan a actuar en 15 minutos, efectivos para la congestión nasal e incluso sirven para el control de síntomas oculares. Además, aportan un efecto antiinflamatorio adicional.

Hay algunos mitos alrededor de estas patologías, como que los baños de manzanilla funcionan frente a conjuntivitis alérgica. ¿Cuáles son los principales mitos en torno a la RCA? ¿Cómo ayuda la educación sanitaria a desmontarlos y que no empeoren los síntomas?
Los baños de manzanilla para el ojo se han considerado durante muchos años un tratamiento para la conjuntivitis alérgica. No obstante, pueden producir contaminación bacteriana, irritación corneal, exacerbación alérgica, alterar la flora ocular normal y a día de hoy no han demostrado beneficios probados.

Otro de los mitos de la rinoconjuntivitis alérgica es la llamada “fiebre del heno”, que es el nombre clásico que se le ha dado a la rinoconjuntivitis alérgica estacional. No causa fiebre real ni se debe exclusivamente al heno.

“El cambio climático puede influir en la distribución, estacionalidad y cantidad del polen de distintas especies vegetales, que también influye en una mayor prevalencia”

La educación sanitaria debe centrarse en explicarle al paciente en qué consiste la rinoconjuntivitis alérgica, con información veraz y clara, que tenga fundamento científico y explicando de forma simple el funcionamiento de la medicación de rescate para que sepa cuándo y cómo utilizarla.

¿Qué recomendaciones no farmacológicas ofrecerían a los pacientes para mejorar su calidad de vida?
Las medidas más importantes son las de evitación alergénicas. Otras medidas no farmacológicas son la aplicación de compresas frías en los ojos y los lavados nasales con suero salino.

También resulta útil el uso de mascarilla y el uso de gafas (o gafas de sol) los días de mayor presencia de polen en el ambiente, ya que representan una barrera para que el alérgeno entre en contacto con las mucosas del paciente.


Conforme a la política de transparencia de la semFYC, APDay cuenta con el patrocinio no condicionado de: Adamed, Astellas, Boehringer Ingelheim, Daiichi-Sankyo, Esteve, GSK, MSD, Novo Nordisk, Organon, Pfizer, Salvat y Servier

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