Juan León García
Atención primaria tiene un “papel esencial y estratégico” en el abordaje de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), sobre todo a la hora de evolucionar desde el tradicional “tratamiento de la enfermedad” al acompañamiento del paciente crónico complejo, observa el Dr. Enrique Mascarós Balaguer, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria en el Centro de salud de Ruzafa, Departamento Hospital Dr. Peset (Valencia) y miembro del grupo de trabajo de Enfermedades Respiratorias de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc).
Desde el punto de vista del Dr. Mascarós, que firma uno de los documentos del ciclo APDay 2025 centrado en esta patología respiratoria que tiene un significativo impacto socioeconómico, hace falta “insistir en una visión integral del paciente con EPOC”. Es decir, no solo el control farmacológico, sino incluir factores como “el entorno, la vacunación, la comorbilidad cardiovascular y el apoyo continuo al abandono del tabaco”.
¿Cuáles son las principales áreas de mejora que identifica a la hora de abordar la EPOC en las consultas de atención primaria?
La principal área de mejora es la detección precoz y el diagnóstico adecuado de la EPOC. En atención primaria necesitamos reforzar el uso sistemático de la espirometría, tanto para confirmar la obstrucción como para monitorizar la función pulmonar a lo largo del tiempo, dado que una función por debajo de lo normal se asocia no solo a mayor riesgo respiratorio, sino también cardiovascular y metabólico.
También debemos avanzar en la integración de factores ambientales y de estilos de vida en la atención del paciente, considerando las condiciones intradomiciliarias, la actividad física y el tabaquismo, sin centrarnos exclusivamente en la terapia farmacológica.
“En atención primaria necesitamos reforzar el uso sistemático de la espirometría”
No se puede olvidar que enfermería es parte fundamental en el seguimiento de las patologías crónicas, y la EPOC lo es, por lo que en este campo a día de hoy también existe una posibilidad de mejora, implicando más a este estamento en el seguimiento de estos pacientes.
¿Hasta qué punto contribuye llevar al día el calendario vacunal en este tipo de pacientes, cómo es de importante que se inmunicen?
Llevar al día el calendario vacunal es una de las estrategias más eficaces para reducir exacerbaciones, hospitalizaciones y mortalidad. Además de la vacunación frente a gripe y neumococo, hoy sabemos que los pacientes con EPOC deben estar inmunizados frente a SARS-CoV-2, virus respiratorio sincitial (VRS), tosferina y herpes zóster, dado que estas infecciones respiratorias y sistémicas pueden agravar la enfermedad y aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares.
Una cobertura vacunal completa mejora la calidad de vida y reduce complicaciones.
El consenso destaca como principal medida para mejorar la historia natural de la EPOC dejar de fumar. Pero ¿cómo trasladar esa importancia a los pacientes de una manera efectiva?
Dejar de fumar es la intervención más determinante en el curso de la EPOC. En atención primaria debemos personalizar el mensaje, insistiendo en los beneficios inmediatos y tangibles del abandono (como la mejora de la disnea y la reducción de exacerbaciones) y combinarlo con intervenciones conductuales, apoyo farmacológico y seguimiento cercano.
El consejo breve y la continuidad del acompañamiento son esenciales, integrando el abordaje del tabaquismo como una intervención clínica sistemática.
“Además de frente a gripe y neumococo, hoy sabemos que los pacientes con EPOC deben estar inmunizados frente a SARS-CoV-2, VRS, tosferina y herpes zóster”
El manejo de las exacerbaciones en EPOC plantea diferentes alternativas en función del grado de esta y de la eficacia de distintos tratamientos de choque. ¿Por qué es importante no extender en el tiempo estos tratamientos específicos?
Porque el uso prolongado de corticoides orales o antibióticos puede ser contraproducente. La evidencia actual recomienda prednisolona 40 mg/día durante 7-10 días, incluso ya hay estudios que recomiendan 5 días únicamente, sin pautas descendentes, y reservar los antibióticos solo para exacerbaciones con criterios de Anthonisen (aumento de disnea, volumen y purulencia del esputo) o PCR ≥ 40 mg/L.
Extender innecesariamente estos tratamientos aumenta el riesgo de efectos adversos y resistencia bacteriana, sin aportar beneficios clínicos adicionales.
Por otro lado, está el escenario en el que se requiera la administración de antibióticos. ¿En qué casos se debe optar por la antibioterapia?
Debe emplearse únicamente en las exacerbaciones bacterianas claras, es decir, cuando existan los tres criterios de Anthonisen o valores elevados de PCR.
En los demás casos, la causa suele ser viral o inflamatoria, y los antibióticos no aportan beneficio. Es fundamental una valoración individualizada y un uso racional para evitar resistencias.
“El consejo breve y la continuidad del acompañamiento son esenciales, integrando el abordaje del tabaquismo como una intervención clínica sistemática”
También recalca la importancia de las medidas no farmacológicas. En especial, la actividad física. ¿Cómo combatir el sedentarismo desde atención primaria?
El sedentarismo debe abordarse con la misma intensidad que otras intervenciones terapéuticas. En atención primaria podemos motivar al paciente a realizar actividad física adaptada, incorporando ejercicio regular, incluso de baja intensidad, dentro de su rutina diaria.
La educación sanitaria, la prescripción de ejercicio y el seguimiento periódico son clave, así como la coordinación con programas comunitarios de rehabilitación respiratoria.
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