Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
Evitar el daño cerebral es el principal objetivo en la actualidad en el abordaje de la esclerosis múltiple, ya que se evitan nuevas lesiones y, con ello, el deterioro asociado a la enfermedad. “Nos hemos dado cuenta de que hay que empezar desde el inicio, hasta con una enfermedad leve, con un tratamiento de alta eficacia; con eso prevenimos el daño cerebral y esa es nuestra estrategia ahora”, asevera la Dra. Celia Oreja-Guevara, jefa de sección en el servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos, durante el nuevo episodio del vídeo podcast de iSanidad, realizado con la colaboración de Bristol Myers Squibb (BMS) en el marco del Día Nacional de la Esclerosis Múltiple.
Y, para lograr este control, más allá de los tratamientos de alta eficacia es esencial realizar un diagnóstico precoz, que en los peores casos puede demorarse hasta los tres años. “Hay que diferenciar, porque en la mayoría de los casos el diagnóstico se efectúa entre los tres y los seis meses”, puntualiza la Dra. Oreja-Guevara.
Pero, como añade, “no es lo mismo la enfermedad remitente-recurrente que va por brotes y suele diagnosticarse más rápido, por ejemplo, si tras uno de estos episodios el paciente deja de ver por un ojo, que la esclerosis múltiple progresiva, que tarda mucho en reconocerse y por este motivo el paciente puede ir dando tumbos del traumatólogo, al reumatólogo y finalmente al neurólogo, ya que al achacarse a la edad, puede estar varios años sin identificarse”. Otro factor que provoca retrasos en el diagnóstico apunta la neuróloga, es la falta de equidad entre territorios, ya que no todos tienen los mismos recursos.
“Es necesario mejorar el conocimiento, sobre todo en esclerosis múltiple primaria progresiva, pero no a la población general, sino a todos los especialistas implicados”
No obstante, bajo el punto de vista de la Dra. Oreja-Guevara, una de las claves para optimizar este punto pasa por “mejorar el conocimiento, sobre todo en esclerosis múltiple primaria progresiva, pero no sólo a la población general, sino a especialistas implicados como atención primaria, traumatología o reumatología porque son los primeros que les reciben”. También, como parte de esta formación, la experta alude a atender a especificidades como que “en mujeres, que el prototipo de diagnóstico suele estar en los 30 años, al mencionar que tienen hormigueos se puede asociar a ansiedad; con conocimiento desde urgencias o atención primaria, entre otros, esto podría mejorar”.
En cuanto al debut de la enfermedad, los síntomas son muy diversos, por eso a la esclerosis múltiple se le denomina en muchas ocasiones ‘la enfermedad de las mil caras’. En este sentido, la Dra. Oreja-Guevara alude a que hay sintomatología más definida como la inflamación del nervio óptico que puede provocar visión borrosa o neuritis óptica; también, pacientes totalmente sanos que manifiestan tener un brazo dormido durante 24 horas. Pero, la experta indica que “hay otros síntomas no tan fáciles de detectar como el mareo o la neuralgia del trigémino, que no sólo están asociados a esclerosis múltiple”. También, otros como “el deterioro cognitivo, que hay pocos, pero puede haber casos que debuten con él o con síntomas psiquiátricos que son más difíciles de detectar”.
Y es que, la especialista recuerda que aunque hace unos 25 años el diagnóstico precoz podía no ser tan importante al faltar opciones de tratamiento, el escenario ha cambiado radicalmente. Aun así, subraya que más allá de que se pueda acelerar el diagnóstico, este conlleva un proceso y unos tiempos que han de respetarse para caracterizar correctamente la enfermedad.
“Si el paciente tiene un tratamiento y no tiene brotes, se previene el daño cerebral y por tanto una discapacidad o la aparición de nuevos síntomas”
“Ahora, cuanto antes tengamos el diagnóstico, antes podremos empezar con el tratamiento”, recalca la Dra. Oreja-Guevara, a lo que agrega que “en esclerosis múltiple, si el paciente tiene un tratamiento y no tiene brotes, se previene el daño cerebral y por tanto una discapacidad o la aparición de nuevos síntomas, por lo que va a poder tener una buena calidad de vida durante muchos años”. Y el deterioro cognitivo es clave porque puede afectar a los pacientes en el plano laboral en primera instancia, pero también en otros como el social.
Una vez diagnosticada la esclerosis múltiple, definido el tipo y el avance y seleccionado el tratamiento, el seguimiento es clave. “Es importante que estandaricemos el seguimiento; hicimos un documento sobre cómo se podría homogeneizar en toda España y este debería leerse y ser conocido al menos por todos los neurólogos”, expresa la Dra. Oreja-Guevara. De esta manera, añade, “se pueden comparar unos casos con otros, ver cómo se tratan o los costes asociados; si no se mide, no tienes resultados y no puedes mejorar el cuidado”.
Esto también es clave de cara a la personalización del manejo. “Ahora que conocemos más sobre la esclerosis múltiple, tenemos mejor diagnóstico, más factores pronósticos y podemos personalizar el abordaje”, explica la Dra. Oreja-Guevara. Para ello, han sido clave avances en investigación como los relacionados con biomarcadores o criterios diagnósticos, así como las nuevas opciones de tratamiento. Y, este progreso, unido al que se espera que traigan tecnologías como la inteligencia artificial, puede marcar un punto de inflexión en el manejo de la enfermedad.
“Ahora que conocemos más sobre la enfermedad, tenemos mejor diagnóstico, más factores pronósticos y podemos personalizar”
También, porque como precisa la especialista, los esquemas de tratamiento han evolucionado sustancialmente, aportando cada vez mayor eficacia, lo que repercute en una mejor calidad de vida; una vez logrado, esto, la neuróloga pone el foco en la importancia que pueden tener las estrategias de desescalada para que, manteniendo la eficacia, se puedan evitar efectos adversos derivados del tratamiento.







