Gema Maldonado Cantero
¿Pueden los acuerdos marco de compra conjunta agilizar y homogeneizar el acceso a fármacos innovadores? Es una de las posibles fórmulas para reducir los tiempos de espera desde que la Comisión Europa autoriza un nuevo medicamento hasta que llega al paciente y que podría complementar al paquete normativo europeo y español que está por venir y que tratará de agilizar el proceso de evaluación, autorización y precio y financiación de los fármacos.
Los acuerdos marco «no dejan de ser una racionalización técnica de la contratación” y una herramienta “que nos puede permitir acercar más y ascender de forma más rápida todas las innovaciones«. Así lo expuso Isabel Muñoz, la directora general del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), en su intervención en la jornada celebrada en el Senado para presentar el Informe resultante de la II Edición de Ciclos Communis 2025 organizada por iSanidad.
Desde 2013, el Ingesa, el organismo encargado de gestionar los acuerdos marcos a los que pueden adherirse todas las comunidades autónomas, han llevado a cabo por esta vía 37 licitaciones por un valor de 6.962 millones de euros.
La directora general de Ingesa cree que este tipo de acuerdos para la compra conjunta y directa «se pueden exportar a la innovación farmacológica»
Actualmente, hay acuerdos marco en vigor para fraccionamiento de plasma, para la compra del factor VIII recombinante y, en breve, estará en marcha otro para medicamentos biosimilares. Estos acuerdos suponen unos ahorros «valorados en casi 72 millones de euros», en el caso del fraccionamiento de plasma, ocho millones en la compra de factor 8 recombinante y 178 millones en la adquisición de biosimilares.
Con estos datos, la directora general de Ingesa cree que este tipo de acuerdos para la compra conjunta y directa «se pueden exportar a la innovación farmacológica», como una herramienta que «nos puede permitir acercar más y ascender de forma más rápida las innovaciones». Desde el Ingesa están apostando por empezar a trasladar esta fórmula también a la adquisición de tecnologías sanitarias y aplicaciones de IA, como el «escriba digital» para facilitar la incorporación de la información a las historias clínicas en consulta.
Los acuerdos marcos se establecieron hace cuatro años en la Comunidad de Madrid, como un modelo «que ha funcionado», apuntó Enrique Ruiz Escudero, senador y diputado de la Asamblea de Madrid y consejero de Sanidad en Madrid hasta mayo de 2023. En su mandato, comenzaron a funcionar estos acuerdos para homogeneizar el precio de medicamentos que adquirían todos los hospitales de la Comunidad.
Enrique Ruiz Escudero cree que los acuerdos marcos no son la «única fórmula» que impulsar en la adquisición de innovaciones que, cada vez más, tienden a la personalización de tratamientos
Hasta ese momento, cada hospital pagaba un precio diferente por los mismos fármacos. «Hicimos ese acuerdo no solo pensando en el criterio del precio como único valor; si uno cree en los modelos de colaboración público-privada hay que dar algo a cambio y planteamos dar seguridad y estabilidad a la industria farmacéutica. Fue un buen acuerdo», explicó el consejero.
De nuevo, este modelo también «se puede trasladar de manera homogénea prácticamente a todas las comunidades», defendió Ruiz Escudero. Pero no apuesta por los acuerdos marco como «única fórmula» para la adquisición de la innovación farmacéutica, que tiende a la personalización de muchos tratamientos.
«Hay que utilizar vías rápidas para los fármacos que tengan alto valor terapéutico con fórmulas que tenga flexibilidad, algo que nuestra reglamentación no permite, porque la flexibilidad va asociada a la velocidad y la agilidad en las autorizaciones», argumentó el senador.
El exconsejero de Sanidad madrileño consideró que es necesario tener en cuenta «el impacto de carácter social» que tiene la innovación y la «experiencia del paciente» cuando se habla de valor
La flexibilidad en las vías de autorización y compra de innovación y el valor más allá del precio son características de la compra basada en valor como fórmula de adquisición de medicamentos y tecnología sanitaria. Un modelo que para Enrique Ruiz Escudero debe partir de definir qué es valor en un entorno «que ha cambiado», en el que el rol de los pacientes también es otro, porque «se incorporan a la toma de decisiones».
El exconsejero consideró que es necesario tener en cuenta «el impacto de carácter social» que tiene la innovación y la «experiencia del paciente» cuando se habla de valor. Para Isabel Muñoz, que la compra pública basada en valor sea un «modelo de éxito» requiere que el Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas, la industria, los profesionales sanitarios y los pacientes vayan «de la mano».










