Redacción
La industria de la tecnología sanitaria, que está en plena transformación impulsada por la digitalización, el desarrollo de tecnologías inteligentes y la necesidad creciente de soluciones eficaces para el diagnóstico, la terapia y la monitorización de pacientes, ha alcanzado un valor total de 578.680 millones de euros (681.570 millones de dólares) en el mercado global de dispositivos médicos en 2025. Así lo refleja un informe de la consultora internacional Mordor Intelligence, que analiza la evolución y las dinámicas clave del sector a nivel mundial.
“Que el mercado alcance los 681.570 millones de dólares este año demuestra que estamos ante una industria que avanza decididamente hacia la integración de datos, inteligencia y seguridad. Los dispositivos médicos se han convertido en aliados esenciales para mejorar la precisión, la rapidez y la calidad de la atención”, explica Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO. Esto es debido, según el documento, a que el mercado ha evolucionado hacia dispositivos con una fuerte base tecnológica, incorporando algoritmos de inteligencia artificial (IA), software avanzado y sistemas de conectividad, que permiten la transmisión y el procesamiento de datos en tiempo real.
El informe destaca la evolución tecnológica, los modelos asistenciales de descentralizados y la importancia de la seguridad de los dispositivos médicos
Por otro lado, el análisis refleja la tendencia hacia modelos asistenciales descentralizados, a través de la expansión de dispositivos orientados a la monitorización remota, al seguimiento ambulatorio y al uso domiciliario, que está modificando la relación entre pacientes y profesionales y ampliando las posibilidades de atención fuera del hospital. De esta forma, la tecnología permite obtener información continua del paciente, al tiempo que favorece “a intervenciones más tempranas”.
Asimismo, la seguridad es otro factor que destaca el informe, siendo un elemento central en el diseño de dispositivos. Las nuevas normativas y obligaciones regulatorias han acelerado la adopción de arquitecturas secure-by-design, reforzando la confianza de profesionales y sistemas de salud. “Las exigencias actuales en materia de ciberseguridad han elevado la madurez de toda la industria. Un dispositivo médico debe ser eficaz, pero también seguro, trazable y capaz de integrarse sin riesgo en ecosistemas clínicos cada vez más complejos”, concluye Cuscó.










