Redacción
La trombosis y la hemostasia, en el área de la enfermedad tromboembólica y microangiopatía trombótica, avanzan hacia estrategias más individualizadas, con un mejor equilibrio entre eficacia y seguridad, y con nuevas dianas terapéuticas.
Esta es una de las principales conclusiones trasladadas a la práctica clínica tras la Reunión Nacional de Conclusiones del último Congreso de la Asociación Americana de Hematología (ASH), celebrada en Santander y organizada por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia.
El Dr. Ramón Lecumberri, hematólogo de la Clínica Universidad de Navarra, destacó que «la anticoagulación en monoterapia es preferible al tratamiento combinado con antiagregantes, ya que la doble terapia se asocia a un mayor riesgo de complicaciones, no sólo hemorrágicas, sino también trombóticas e, incluso, a un aumento de la mortalidad». Además, señaló que «estos datos nos obligan a replantear estrategias clásicas y ajustar el tratamiento de forma mucho más precisa al perfil de cada paciente».
«Los estudios presentados refuerzan que, en determinados escenarios, la anticoagulación en monoterapia es preferible al tratamiento combinado con antiagregantes», señala el Dr. Lecumberri
En el ámbito de la trombosis asociada al cáncer, los trabajos presentados han puesto el foco en el sistema fibrinolítico. La evidencia sugiere que este sistema no sólo participa en los fenómenos trombóticos, sino también en la progresión tumoral, con especial relevancia en tumores como el adenocarcinoma de páncreas o el glioblastoma. «La inhibición de este eje podría frenar la progresión del cáncer, lo que abre una vía terapéutica de enorme interés desde el punto de vista traslacional», señaló el Dr. Lecumberri.
Por otra parte, «se ha confirmado un incremento significativo del riesgo de trombosis venosa en pacientes con hemoglobinopatías, particularmente en la anemia falciforme e, incluso, en personas con rasgo falciforme, un aspecto que obliga a extremar la vigilancia clínica en estos pacientes», agregó.
«Se ha confirmado un incremento significativo del riesgo de trombosis venosa en pacientes con hemoglobinopatías», destacó el Dr. Lecumberri
Cuando las microangiopatías trombóticas están asociadas al trasplante, «los datos presentados durante el último ASH refuerzan el papel central de la cascada del complemento como mecanismo fisiopatológico clave, lo que consolida el desarrollo de terapias dirigidas frente a este sistema».
Además, se puso el foco en tres ámbitos prioritarios dentro de la trombosis y la hemostasia: la telangiectasia hemorrágica hereditaria (HHT), la trombastenia de Glanzmann y las nuevas opciones terapéuticas en trombocitopenia inmune (PTI).
«Las comunicaciones presentadas han reforzado la importancia de mejorar el diagnóstico precoz y de avanzar hacia tratamientos más eficaces y adaptados a cada perfil de paciente, especialmente, en enfermedades hemorrágicas raras y en cuadros inmunomediados complejos», explicó el Dr. José María Bastida, hematólogo del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (IBSAL).
Respecto a las telangiectasia hemorrágica hereditaria, se insistió en la necesidad de aumentar la concienciación sobre esta patología vascular, considerada el segundo trastorno hemorrágico más frecuente a nivel mundial. «El retraso diagnóstico sigue siendo un reto relevante y se asocia a una elevada carga de comorbilidad, así como a un mayor riesgo de complicaciones hemorrágicas y trombóticas» explicó el Dr. Bastida.
«El retraso diagnóstico sigue siendo un reto relevante y se asocia a una elevada carga de comorbilidad, así como a un mayor riesgo de complicaciones hemorrágicas y trombóticas» explicó el Dr. Bastida
Por su parte, en trombastenia de Glanzmann se presentaron resultados preliminares de un ensayo fase II con un nuevo anticuerpo biespecífico subcutáneo, con datos iniciales favorables de seguridad y tolerancia, y señales prometedoras de eficacia, lo que abre la puerta a disponer de estrategias preventivas en casos de sangrado grave y recurrente.
Y en el ámbito de la PTI, destacaron los resultados iniciales del ensayo fase III Rodex y del ensayo Vayhit 2, mientras que, en la PTI refractaria, el Grupo Español de Trombocitopenia Inmune (GEPTI), de la SEHH y de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), aportó evidencia sobre la eficacia y seguridad de avatrombopag.
Por otro lado, la llegada de terapias más eficaces y personalizadas para abordar las coagulopatías, como la hemofilia, suponen un avance. Así lo señala el Dr. Francisco López Jaime, del Hospital Regional Universitario de Málaga, destacó que «los datos presentados apuntan a un abordaje más individualizado, orientado no sólo a prevenir el sangrado, sino también a reducir la carga terapéutica y a mejorar el día a día de las personas que conviven con estos trastornos».
Los últimos datos «apuntan a un abordaje más individualizado, a reducir la carga terapéutica y a mejorar el día a día de las personas», señaló el Dr. López Jaime
En hemofilia A, los concentrados de factor VIII de nueva generación siguen reforzando el control del sangrado, con especial interés en moléculas de vida media ultra-larga, que muestran tasas de ausencia total de sangrado por encima del 80% y un perfil de seguridad favorable.
En paralelo, «las terapias miméticas del factor VIII consolidan su papel como una de las líneas más prometedoras, algunas alcanzado tasas de sangrado cero cercanas al 90% y resultados positivos en variables reportadas por los pacientes, y otras demostrando capacidad para lograr una actividad hemostática equivalente a niveles de factor VIII en rango normal», añadió.
Por su parte, «la terapia génica continúa ofreciendo resultados cada vez más consistentes: en hemofilia B, se han mostrado niveles sostenidos de factor IX en torno al 36% tras cinco años, permitiendo que más del 90% de los pacientes permanezcan sin profilaxis, mientras que en hemofilia A destacan estrategias basadas en liberación génica mediante ultrasonidos, con potencial para facilitar el retratamiento», concluyó.








