Redacción
Tras analizar muestras de sangre de pacientes con aneurismas, se ha demostrado que la actividad de la fosfatasa alcalina circulante y la degradación del pirofosfato, una molécula que protege frente a la calcificación de las arterias, están relacionadas con la velocidad de crecimiento del aneurisma en sus fases iniciales, según los resultados del estudio piloto ‘Correlación inversa entre la hidrólisis de pirofosfato plasmático y el crecimiento temprano del aneurisma aórtico abdominal’. Asimismo, este hallazgo ha aportado nuevas claves para comprender el crecimiento temprano del aneurisma de aorta abdominal, al tiempo que ha aportado una base científica para el desarrollo futuro de biomarcadores sanguíneos que permitan la estratificación del riesgo y el seguimiento personalizado de los pacientes con aneurisma de aorta abdominal.
Publicado en la revista científica Journal of Molecular Medicine, el estudio ha sido desarrollado por un equipo internacional de investigadores europeos entre los que figura el Dr. José Luis Martín-Ventura, del Laboratorio de Patología Vascular del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD). Los resultados muestran una relación inversa entre la degradación del pirofosfato en sangre y el crecimiento del aneurisma, lo que sugiere que algunos procesos de calcificación podrían contribuir a estabilizar la pared de la aorta en determinados pacientes.
La investigación aporta una base científica para el desarrollo futuro de biomarcadores sanguíneos para identificar el riesgo
“Actualmente, el seguimiento de los aneurismas pequeños se basa casi exclusivamente en pruebas de imagen. Nuestros resultados abren la puerta a identificar procesos biológicos medibles en sangre que podrían ayudar en el futuro a predecir su evolución”, explica el Dr. Martín-Ventura, que también forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (Cibercv).
Por otro lado, el trabajo se ha desarrollado en colaboración con hospitales de Dinamarca, utilizando datos de una cohorte poblacional europea VIVA. Los autores subrayan que, aunque se trata de un estudio piloto, los resultados justifican la realización de nuevos estudios clínicos a mayor escala que confirmen estos hallazgos y evalúen su posible aplicación clínica.









