Redacción
Las tasas de curación en estadios localizados y la mejora significativa en la supervivencia en el cáncer de próstata avanzado se han incrementado gracias a las incorporaciones de nuevas herramientas diagnósticas y a la ampliación de las opciones terapéuticas. En este contexto, el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (Sogug) celebró en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem) la I Jornada Multidisciplinar de Cáncer de Próstata, que analizó los principales desafíos actuales de esta enfermedad.
El progreso clínico ha encontrado mayor dificultad para seleccionar, secuenciar y ajustar los tratamientos, especialmente en los estadios avanzados. “Tenemos quimioterapia, radiofármacos y tratamientos dirigidos que forman parte de nuestra caja de herramientas, pero el verdadero reto es saber cómo y cuándo utilizarlos”, señaló el secretario de Sogug, el Dr. Francisco Zambrana.
La ampliación de opciones terapéuticas plantea nuevos retos en la selección de pacientes y el manejo clínico
En el ámbito terapéutico, la oncología de precisión se consolidó como uno de los ejes del encuentro, especialmente en relación con el diagnóstico molecular precoz. “Los inhibidores de PARP son tratamientos dirigidos frente a mutaciones específicas, fundamentalmente BRCA1 y BRCA2, que confieren peor pronóstico, pero también una mejor respuesta cuando se emplean terapias dirigidas”, afirmó la Dra. Aránzazu González del Alba Baamonde, presidenta de Sogug. “Estos fármacos han demostrado mejorar la supervivencia en el cáncer de próstata resistente a la castración y, en combinación con la privación androgénica, prolongar el tiempo hasta la progresión”, añadió.
En este contexto, los expertos subrayaron la importancia de realizar el testing genético de forma precoz. “Cuanto antes podamos realizar un test genético y disponer de determinaciones moleculares que son diana de tratamiento, mejor podremos secuenciar las distintas opciones terapéuticas disponibles”, señaló el Dr. Zambrana.
Lutecio-PSMA, nuevo medicamento financiado
Por otro lado, la teragnosis se consolidó como uno de los avances más relevantes en el cáncer de próstata avanzado. La Dra. González del Alba explicó que el Lutecio-PSMA, recientemente financiado, supone un cambio de paradigma. “Utilizamos un PET con un radiotrazador diagnóstico para identificar las células que expresan PSMA, presentes en más del 80% de los casos de enfermedad metastásica, y posteriormente un radiofármaco dirigido contra esas mismas células”.
El diagnóstico molecular precoz permite personalizar el tratamiento y optimizar su secuenciación
Este tratamiento ha demostrado mejorar la supervivencia y el control del dolor en pacientes que han progresado tras múltiples líneas terapéuticas. El Dr. Zambrana matizó que siguen teniendo un papel relevante otros radiofármacos como el radio-223, especialmente en pacientes con enfermedad exclusivamente ósea, y destacó la importancia de “evaluar de forma continua la respuesta para seleccionar a los candidatos más adecuados”.
Estrategias de desescalada
La mejora de la supervivencia ha situado la calidad de vida como uno de los retos clínicos emergentes. Según la Dra. González del Alba, los efectos adversos como la osteoporosis, los trastornos metabólicos y el aumento del riesgo cardiovascular obligan a plantar estrategias de desescalada en determinados pacientes. En este sentido, las estrategias deben explorarse “sin comprometer la supervivencia global, con el objetivo de reducir la toxicidad y mejorar el bienestar”.
La jornada incorporó también la perspectiva del paciente, con la participación de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Asociación Cáncer de Próstata (ANCAP) y Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC). “Nada de lo que hacemos tiene sentido si no incorporamos la perspectiva del paciente en cada avance y en cada decisión terapéutica”, afirmó la Dra. Aránzazu.






