J. L. G.
La desinformación y la creciente desconfianza de la población hacia los sistemas sanitarios son las principales preocupaciones para los profesionales sanitarios españoles e italianos, según los resultados de una encuesta a nivel europeo elaborada por Ipsos e impulsada por la aseguradora francesa Relyens.
El sondeo pregunta a 924 profesionales de cuatro países europeos: Francia (341), Alemania (205), España (196) e Italia (182), donde está presente la compañía. Para su director general, Dominique Godet, la creciente desconfianza “es algo destacado” que revela cómo la desinformación está calando en un “mundo complejo y fracturado” que repercute en la cohesión social y en los valores.
La percepción que arrojan las conclusiones de la encuesta es la de cuatro aspectos estructurales que tienen en jaque a la profesión. El envejecimiento poblacional y la cronicidad es el principal (para el 73% de las mujeres y el 81% de los hombres sanitarios); la escasez de profesionales y el burnout (72%/80%); la inflación vinculada a los mayores costes de salud, servicios y producción (71%/78%), y las amenazas a la ciberseguridad y el robo de datos (60%/75%).
Uno de los aspectos destacados del informe es que el 80% de estos riesgos identificados, que tienen un impacto significativo en los sistemas de salud, no se han anticipado lo suficiente. De ahí que desde la compañía hayan hecho hincapié en la prevención. “Tiene que ser una competencia estratégica y funcional”, ha expresado el presidente del Comité Científico del informe, Paolo Silvano, que ha añadido: “Cuando hemos preguntado a profesionales de varios países, la preparación puede tener una dimensión europea”.
El envejecimiento poblacional y la cronicidad es el principal factor de riesgo que está redefiniendo el funcionamiento de los sistemas sanitarios en Europa, según la encuesta
Por un lado, preparando mejor a los profesionales sanitarios “ante las situaciones de crisis que puedan surgir”, poniendo como ejemplo la pandemia de covid. Y, por otra parte, han enfatizado la apuesta por “una Europa de la salud”, en la que aprecian esfuerzos por parte de las instituciones para avanzar en ella y tomar como ejemplo “las lecciones aprendidas durante la covid, como el suministro coordinado de vacunas a nivel europeo”, ha expuesto Silvano.
Este tipo de iniciativas, necesarias, requieren de una planificación a largo plazo, han reconocido desde Relyens. Y la visión de futuro de los profesionales sanitarios también muestra disparidad entre países: los sanitarios españoles son los menos preocupados en el medio plazo respecto a que los sistemas sanitarios puedan quedar perturbados o muy perturbados (solo el 8% dice sentirse realmente inquieto) en comparación con los franceses (el 49% está muy preocupado). Pero a 10 años el número de profesionales españoles crece 13 puntos (21%), aunque siguen siendo los que menos señales de alarma ven.
“Esto refleja la necesidad de hacer algo. Por supuesto, las personas que tienen las responsabilidades solo pueden ver la necesidad de posicionarse para mitigar estos eventos o problemáticas turbulentas”, ha advertido Silvano.
Godet ha apoyado esta tesis y ha apuntado a que los riesgos se correlacionan: “Por ejemplo, el burnout y la falta de atractivo de los puestos afecta a la seguridad y confianza de los pacientes”.
Cuatro tendencias
El director general de Relyens ha desgranado, en la parte final de la presentación del informe, las principales tendencias que detectan en base a las respuestas obtenidas. Una de ellas va en línea con la interrelación de los riesgos, que “obliga a transformar” los modelos de gestión de los riesgos, “e implica a todos los profesionales de la salud”.
Esa metamorfosis pasa también por la prevención y anticipación, “pero no es suficiente” porque, ha analizado Godet, “nos damos cuenta de que nos falta preparación”. En paralelo, es igual de necesario reforzar la cooperación “y ofrecer soluciones más transversales”, coordinando los niveles micro (profesionales o pacientes) con los macro (políticas públicas). “Todos tienen que trabajar de forma coherente”, ha avisado.
Por otro lado Silvano ha destacado otro apartado del informe, el relacionado con la seguridad del paciente. Y es que el 72% de los encuestados cree que afecta especialmente la escasez de los profesionales; un 65%, los sobrecostes derivados de la inflación; el 60% lo achaca a la cadena de suministro; el 57%, a las amenazas a la ciberseguridad; el 56%, a los errores médicos y la seguridad del paciente y un 55% responde que la principal causa es la volatilidad económica.
Estamos ante un sistema inestable, han aterrizado durante la presentación del informe. Y un modelo que se expone a amenazas crecientes, como las climáticas (inundaciones u olas de calor con impacto para la salud pública), pero que, concluye Godet, “puede absorber los choques y aguanta”.










