Seis datos que debemos saber sobre la mutilación genital femenina (MGF)

Sevil Omer es gerente de Comunidades de World Vision en Estados Unidos

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Fotos: 2024 World Vision/ David Nderitu

Sevil Omer, gerente de Comunicaciones de World Vision en Estados Unidos
Cada año, millones de niñas se enfrentan a una intervención que les cambia la vida y que tiene su origen en tradiciones nocivas. La mutilación genital femenina (MGF) es más que una práctica: es una violación de los derechos humanos.

Según las agencias de la ONU, se estima que 230 millones de mujeres y niñas vivas hoy en día han sido sometidas a la MGF. Aunque la probabilidad de que las mujeres y las niñas sean sometidas a esta práctica ha disminuido en las últimas décadas, el aumento del número de niñas nacidas en países donde se practica subraya la urgente necesidad de adoptar medidas preventivas para hacer frente al riesgo creciente.

Para poner fin a la MGF, las Naciones Unidas (ONU) establecieron el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, que se celebra cada año el 6 de febrero. El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5 de la ONU (igualdad de género) también pide que se intensifiquen los esfuerzos mundiales para poner fin a esta práctica para 2030.

Aquí hay seis datos que debemos saber sobre la MGF:

La definición

La MGF consiste en la extirpación parcial o total de los genitales externos femeninos que puede acarrear otras lesiones por razones no médicas. Está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos y una forma de violencia de género. La intervención se realiza con mayor frecuencia en niñas entre el nacimiento y los 15 años y en algunas zonas se conoce como circuncisión femenina o ablación.

La mutilación genital femenina tiene graves consecuencias para la salud física, psicológica, sexual y reproductiva de las niñas y las mujeres

Las consecuencias para las niñas y las mujeres son dolorosas y duraderas

La MGF tiene graves consecuencias para la salud física, psicológica, sexual y reproductiva de las niñas y las mujeres. A menudo realizada en condiciones insalubres y sin anestesia, puede causar dolor intenso, sangrado e hinchazón que pueden obstruir la micción o la defecación y complicación a largo plazo, como infecciones pélvicas crónicas, infecciones del tracto urinario y complicaciones en el parto para las madres y los bebés, así como traumas emocionales y sufrimiento psicológico, incluyendo ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático (TEPT).

La práctica no ofrece ningún beneficio para la salud y no está aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de los gobiernos ni las asociaciones médicas de prestigio. Además, la carga económica que supone el tratamiento de las complicaciones causadas por la MGF es considerable, ya que la OMS estima un coste de 1.400 millones de dólares al año para los sistemas de salud.

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A los 13 años, Abigael escapó de la MGF y de los planes de su padre de casarla cuando era niña. Con el apoyo de su madre, las autoridades locales y el programa Kenya Big Dream de World Vision, está prosperando en la escuela en Kenia, centrada en continuar su educación. Le apasionan la biología y las matemáticas, y sueña con convertirse en enfermera o médica para ayudar a su comunidad, especialmente a las niñas y las mujeres.

Se practica en todo el mundo

La mutilación genital femenina sigue siendo frecuente en al menos 30 países de África, Oriente Medio y Asia. También persiste entre las poblaciones inmigrantes que viven en Europa occidental, América del Norte, Australia y Nueva Zelanda.

Aunque la mayoría de las niñas y mujeres que conocen la MGF desearían que desapareciera, se enfrentan a una enorme presión social y cultural para conformarse

¿Por qué se sigue practicando?

Debido a creencias culturales profundamente arraigadas y a la desigualdad de género. Aunque la mayoría de las niñas y mujeres que conocen la MGF desearían que desapareciera, se enfrentan a una enorme presión social y cultural para conformarse. En muchos países simboliza la entrada de la niña en la edad adulta y se considera esencial para poder contraer matrimonio. Las madres, los padres, la familia extensa y los líderes comunitarios pueden obligar a las niñas para garantizar su aceptación.

La medicalización de la MGF no la hace segura

Incluso cuando la realiza un profesional sanitario, la «medicalización» de la MGF es una violación de los derechos humanos y de la ética médica. La ONU, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia y muchas asociaciones médicas nacionales la han rechazado.

La medicalización de la práctica está dando lugar a una tendencia alarmante: aproximadamente una de cada cuatro niñas y mujeres ha sido sometida a la MGF por personal sanitario. Esta medicalización es especialmente común en Egipto, donde está prohibida pero sigue siendo muy extendida.

La medicalización de la práctica está dando lugar a una tendencia alarmante: aproximadamente una de cada cuatro niñas y mujeres ha sido sometida a la MGF por personal sanitario

Es posible acabar con esta práctica

La mayoría de los países donde todavía se practica la MGF han legislado en contra. Sin embargo, para acabar con esta práctica es necesario que cambien las normas culturales y sociales. Los esfuerzos de World Vision en materia de protección infantil se centran en educar y empoderar a las comunidades para que rechacen prácticas nocivas como la MGF.

En Kenia, hemos obtenido buenos resultados con programas como Rituales de transición alternativos, una celebración de la mayoría de edad de una semana de duración que incluye formación de sensibilización sobre las prácticas nocivas de la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil. Además, los niños aprenden a tener una percepción más positiva de las niñas que no han sido sometidas a la MGF, lo que abre un nuevo camino hacia el matrimonio y un cambio de actitud.

Las ceremonias de clausura de los Rituales de transición alteranitos para niñas y niños ayudan a sustituir la MGF como un importante marcador cultural. El objetivo del trabajo de protección infantil de World Vision es mantener a todos los niños y niñas a salvo de la explotación, el abuso y la violencia. Estamos comprometidos con la educación y el empoderamiento de las niñas y sus comunidades para poner fin a la MGF.

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