Redacción
La epilepsia afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo y en torno a 500.000 personas en España. Esta patología afecta especialmente a las personas más desfavorecidas, con una incidencia 2,3 veces mayor, según los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Se estima que cada año se diagnostican unos cinco millones de nuevos casos de epilepsia en todo el mundo. En países de ingresos altos, se calcula que cada año la cifra de nuevos diagnósticos asciende a unas 50 personas por cada 100.000 habitantes, mientras que en los países de ingresos bajos y medianos esta cifra puede llegar a los 140 casos por cada 100.000 habitantes. En España, cada año se diagnostican unos 20.000 nuevos casos, lo que supone unos 40 nuevos casos por cada 100.000 habitantes.
«Esta diferencia en la incidencia de la enfermedad entre países según el nivel socioeconómico también es extrapolable a la población. En España, por ejemplo, la incidencia de la epilepsia es 2,3 veces más frecuente en las personas más desfavorecidas, y es una muestra clara de que se trata de una enfermedad que se puede prevenir, al menos, en el 30% de los casos», señala el Dr. Manuel Toledo, coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN.
«La epilepsia es una enfermedad que se puede prevenir, al menos, en el 30% de los casos»
En este sentido, el coordinador de la SEN agrega que «solo con evitar o controlar mejor factores como traumatismos craneoencefálicos, infecciones, enfermedades genéticas o problemas vasculares, que suelen ser más frecuentes en entornos menos favorecidos, se permitiría reducir de forma significativa el impacto de la epilepsia y sus consecuencias a largo plazo».
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada diez personas sufrirá una crisis epiléptica a lo largo de su vida y, según datos de diferentes estudios nacionales e internacionales, se estima que las crisis epilépticas suponen hasta el 1% de las consultas en los servicios de urgencias.
Pero los expertos inciden en que padecer una única convulsión no significa padecer epilepsia, ya que la enfermedad se define por haber padecido dos o más convulsiones no provocadas, es decir, por tener predisposición a la aparición de crisis epilépticas. Después de haber padecido una única crisis no provocada, el riesgo de presentar otra crisis y, por lo tanto, de padecer epilepsia es del 40–52%.
«Las personas con epilepsia presentan un riesgo de muerte prematura hasta tres veces mayor que el de la población general», señala el Dr. Toledo
Además, el Dr. Toledo, destaca que «existe todavía un 30% de los pacientes que son farmacorresistentes». El especialista también explica que «sobre todo en este grupo de personas en el que la enfermedad muestra su auténtica gravedad: las personas con epilepsia presentan un riesgo de muerte prematura hasta tres veces mayor que el de la población general y comorbilidades como ansiedad, depresión, trastornos cognitivos, cefaleas, enfermedades cardiovasculares y endocrino-metabólicas son muy habituales entre los pacientes con epilepsia».







