Medicina estética reclama regular su formación ante el intrusismo: el 20% de primeras consultas atienden efectos adversos causados por personal sin cualificación

La Sociedad Española de Medicina Estética lleva años solicitando que se reconozcan sus competencias a través de un diploma de acreditación avanzada en su área, una reivindicación que ha protagonizado el inicio de su 41 congreso nacional, que ha comenzado en Málaga

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Gema Maldonado Cantero
Infecciones, necrosis tisular, reacciones alérgicas, granulomas y deformidades son el rosario más habitual de complicaciones que ven los médicos formados en medicina estética en sus consultas, como producto de tratamientos hechos por profesionales que no están cualificados y en centros que no son adecuados o directamente fraudulentos. La proporción de primeras consultas que reciben con motivo de efectos adversos de un tratamiento estético anómalo previo es de uno de cada cinco pacientes.

Una cifra que alarma a la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), que ha iniciado su congreso anual volviendo a insistir en su principal caballo de batalla desde hace años: la creación de un Diploma de Acreditación en el Área Funcional de Medicina y Salud Estética (DAFME) que certifique las competencias de los médicos que hacen estos tratamientos.

Según los datos que maneja la sociedad científica, más del 40% de la población española utiliza servicios de medicina estética

La directiva de la sociedad científica cree que es una mantera de hacer frente al intrusismo en la profesión y ganar en seguridad para el paciente, que se acerca cada vez más a este tipo de tratamientos; según los datos que maneja la sociedad científica, más del 40% de la población española utiliza servicios de medicina estética.

«Es importante que la Administración conozca que el 20% de primeras consultas que tenemos son por efectos adversos [de tratamientos previos]. Se ponen las pilas cuando hay fallecimientos y casos graves; aparecen en prensa y parece que tienen que hacer algo para regularlo», lamentaba este jueves en rueda de prensa el Dr. Sergio Fernández Mesa, vicepresidente de la SEME.

La sociedad está enviando a las administraciones casos documentados de pacientes con efectos adversos que incluso incluyen «cegueras irreversibles»

La sociedad está enviando a las administraciones casos documentados de pacientes con efectos adversos que incluso incluyen «cegueras irreversibles» para que «entiendan los riesgos de someterse a tratamientos de medicina estética por un profesional no homologado o en un centro sin la acreditación U48». Esta acreditación, que conceden las comunidades autónomas, determina qué centros están habilitados para hacer tratamientos de medicina estética, según recoge la normativa estatal sobre autorización de centros servicios y establecimientos sanitarios. Pero la directiva de la SEME asegura que la falta de regulación en la formación de estos médicos dificulta su concesión.

El presidente de la sociedad científica, Juan Antonio López López-Pitalúa, cifra en 15 años el tiempo que llevan solicitando el diploma de acreditación y esperan que llegue más pronto que tarde. «El Ministerio entiende que ha de darle solución», ha apuntado López López-Pitalúa, «ha empezado por cuidados paliativos, y lo quiere hacer extensivo a tutores de MIR. Medicina estética sería la siguiente, en ese orden».

A diferencia de una ACE, que acredita una subespecialidad, el diploma de acreditación avanzada certifica las competencias de los profesionales en un área específica

En su intervención, ha criticado los cambios de criterios en el Ministerio de Sanidad al respecto sobre la regulación de la formación en medina estética. Con cada relevo al frente de la Dirección General de Ordenación Profesional, asegura que han encontrado una sensibilidad distinta.

El diploma de acreditación se regula en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias de 2003 y se desarrolla en un Real Decreto en 2015 como una herramienta para certificar el nivel de formación de los profesionales en áreas funcionales específicas. Pero solo acreditan competencias, a diferencia de las Áreas de Capacitación Específicas (ACE) que reguló el Real Decreto de Especialidades en 2022 y que suponen subespecialidades dentro de las especialidades MIR.

La SEME ha reivindicado durante años que la medicina estética debería ir más allá de su regulación mediante de un diploma de acreditación y ser una especialidad. Una batalla que consideran perdida, por ahora. «Entiendo que no se centren en la especialidad», ha admitido el presidente de SEME, al tratarse de una disciplina médica que no se oferta en la sanidad pública.

La última petición enviada al Ministerio es de julio de 2025: «Hasta el momento, la única respuesta recibida ha sido el acuse de recibo y la confirmación de que la propuesta se encuentra en estudio»

Los responsables de la sociedad científica puntualizan que el pasado mes de julio remitieron al Ministerio un dossier técnico completo con los parámetros académicos y asistenciales requeridos para la puesta en marcha del DAFME. «Hasta el momento, la única respuesta recibida ha sido el acuse de recibo y la confirmación de que la propuesta se encuentra en estudio», señalan.

Con esta petición como su mayor reivindicación ha comenzado el 41º Congreso Nacional de Medicina Estética de la sociedad científica, que reúne en Málaga a más de 4.000 médicos. Se formarán en innovación y seguridad del paciente, como ejes principales del programa científico que, por primera vez, incorpora una disección cadavérica por planos sincronizada con inyecciones simultáneas.

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