Fátima del Reino Iniesta
España podría perder 1.262 millones de euros de beneficio social acumulado hasta 2040 si no refuerza su competitividad en ensayos clínicos. Así lo advierte el informe España a la vanguardia: retos y desafíos para mantener el liderazgo en ensayos clínicos, presentado este lunes en el Congreso de los Diputados por Bristol Myers Squibb (BMS) en colaboración con la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (Aseica) y la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP).
El documento señala que, pese a su posición de liderazgo internacional, la burocracia, los retrasos en el acceso a la innovación y la menor inversión en I+D amenazan la capacidad de España para atraer investigación clínica y generar empleo cualificado.
España podría dejar de atraer 2.743 nuevos puestos de trabajo de alta cualificación hasta 2040
El coste de no innovar en ensayos clínicos
El informe advierte de que la persistencia de barreras administrativas y la baja inversión empresarial en investigación, 0,81% del PIB frente al 2,01% de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tendrá un impacto directo en el mercado laboral cualificado.
Según sus proyecciones, España podría dejar de atraer 2.743 empleos de alta cualificación hasta 2040, lo que supondría un impacto social negativo de 1.262 millones de euros en salarios y cotizaciones no generadas. Si la tendencia continúa, la pérdida de riqueza potencial podría alcanzar los 3.767 millones en 2050.
Además, el documento alerta del posible desplazamiento de centros de investigación hacia países con marcos regulatorios más favorables. Si todos los centros existentes se vieran afectados, la pérdida económica podría alcanzar los 29,9 millones de euros, junto con la salida de jóvenes investigadores especializados.
La inversión empresarial en I+D en España se sitúa en el 0,81% del PIB frente al 2,01% de la media de la OCDE
El Dr. Rafael López López, presidente de Aseica, ha subrayado la necesidad de preservar el atractivo investigador del país. «Es imprescindible garantizar que nuestros centros lideren los ensayos más innovadores, afianzando el país como un referente del conocimiento».
Más de 600 días de demora en el acceso a nuevos fármacos
Uno de los indicadores más preocupantes es el retraso en el acceso a terapias innovadoras. Según el informe europeo Wait 2024, los pacientes españoles esperan más de 600 días de media para acceder a medicamentos tras su aprobación por la Agencia Europea del Medicamento, una demora superior a la de otros países europeos como Alemania.
Este retraso afecta directamente a la calidad asistencial y a la disponibilidad de tratamientos de vanguardia para pacientes con necesidades médicas no cubiertas. Manuel Arellano, vicepresidente de la POP, ha señalado que «agilizar la innovación es una oportunidad terapéutica y no debe considerarse de forma aislada de la gestión. Es necesario potenciar una regulación que agilice el acceso y que lo haga de forma equitativa para los pacientes».
La pérdida de riqueza potencial podría alcanzar los 3.767 millones de euros en 2050 si no se corrige la tendencia
La organización defiende además una gobernanza colaborativa que incorpore a los pacientes en la toma de decisiones y oriente la evaluación hacia resultados clínicos y sociales relevantes.
España, líder en ensayos clínicos, pero con retos regulatorios
Durante el encuentro, Juan Estevez Álamo, jefe de la División de Ensayos Clínicos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), ha destacado que España se mantiene como referente europeo gracias al apoyo regulatorio, las estructuras de innovación y la implicación de los comités de ética.
Sin embargo, ha advertido que «los tiempos de autorización siguen siendo uno de los puntos más vulnerables del sistema», lo que podría abordarse en futuras reformas legislativas orientadas a reducir plazos, flexibilizar procedimientos y mejorar la eficiencia entre países. También ha destacado la evolución hacia ensayos clínicos descentralizados, que permiten ampliar localizaciones, reducir visitas presenciales y mejorar la participación del paciente, siempre garantizando sus derechos y su dignidad.
La oportunidad de la reforma del marco regulatorio
Ante este escenario, los autores del informe instan a aprovechar la reforma de la Ley de Garantías y el nuevo real decreto de evaluación de tecnologías sanitarias para crear equipos evaluadores independientes con base científica y transparencia. Estas recomendaciones se alinean con el Informe Draghi, que urge a Europa a reforzar su autonomía estratégica y competitividad en sectores clave como el farmacéutico.
Una menor competitividad podría provocar la migración de los centros de investigación existentes a otros países
Mónica Ausejo, directora de Acceso y Government Affairs de BMS para España y Portugal, ha advertido que «si queremos que España siga siendo un país de referencia en innovación, no podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados distintos. El verdadero riesgo no es innovar demasiado rápido, sino quedarnos atrás mientras otros países cambian las reglas del juego».
Además, ha añadido que «ha llegado el momento de pasar de los discursos a las decisiones valientes: acortar radicalmente los tiempos de evaluación, reducir la burocracia que no aporta valor y crear un modelo de evaluación independiente, previsible y transparente».
El informe concluye que el liderazgo de España en ensayos clínicos depende de su capacidad para adaptar la regulación, impulsar la inversión en I+D y garantizar el acceso temprano a la innovación.De lo contrario, el país podría perder inversión, talento científico y capacidad investigadora, con consecuencias directas para el sistema sanitario, la economía y los pacientes.









