El CGE advierte que la falta de enfermeras en residencias de mayores pone en riesgo la salud de las personas

Un informe del Consejo General de Enfermería alerta de que la escasez de profesionales y la falta de datos sobre ratios y condiciones laborales comprometen la seguridad, los cuidados y la calidad de vida de los residentes

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Foto: CGE

Redacción
Se estima que el número de enfermeras que trabajan en residencia de mayores es de alrededor de 20.000, una cifra que el Consejo General de Enfermería (CGE) considera insuficiente, teniendo en cuenta que actualmente hay unas 356.200 personas mayores repartidas en las 5.188 residencias que cuenta España, según recoge el Informe sobre la situación crítica de las enfermeras en las residencias en España. El documento considera que esta falta de profesionales de enfermería pone en riesgo la salud de las personas y las priva de la mejor calidad de vida posible en la última etapa de su vida.

Elaborado por el CGE y el Instituto Español de Investigación Enfermera (IEIE) con el aval de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (Seegg), el informe manifiesta que una ratio enfermera inadecuada se traduce en más probabilidad de sufrir deterioro y un incremento del sufrimiento de las personas ancianas. Además, se detecta otro problema esencial: la falta de datos sobre cuántas enfermeras trabajan en residencias en España y qué condiciones laborales tienen suponen un muro que impide una mejoría en este campo.

El informe resalta dos problemas: la falta de datos sobre cuántas enfermeras trabajan en residencias y sus condiciones laborales

Guadalupe Fontán, coordinadora de del Instituto Español de Investigación Enfermera, recuerda que las enfermeras son responsables de procedimientos técnicos esenciales en estos centros y que solo pueden realizar ellas, como puede ser la administración de medicación, las curas, la vacunación, la prevención de lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia, la detección de la disfagia o la planificación de dietas.

La alta complejidad clínica y social de las personas mayores institucionalizadas en centros residenciales “requiere la presencia continua de enfermeras, tanto para garantizar la seguridad y la calidad de los cuidados como para promover el bienestar y la autonomía de los residentes”, señala el documento. Por esto se considera “urgente” garantizar la presencia y la mejora de las ratios enfermeras en estos centros. “Los datos de los que disponemos indican que hay unas ratios enfermeras/residente muy dispares y bajas que pone en riesgo la calidad de vida y de cuidados de las personas con mayor dependencia”, comenta Diego Ayuso, secretario general del CGE. En este sentido, Ayuso recuerda que, en la última convocatoria del examen Enfermero Interno Residente (EIR) solo se han publicado 99 plazas de Enfermería Geriátrica, que resultan “totalmente insuficientes si se observa la pirámide de población de España y sus necesidades asistenciales”.

Es necesario modificar el marco normativo para que proteja la presencia de enfermeras en los centros para mayores

Mientras, Fontán hace hincapié en la necesidad de la figura de la enfermera en las residencias por el perfil de fragilidad, pluripatología y alta dependencia de los residentes. “Hay evidencia de que una mayor dotación de enfermeras en estos centros favorece menos complicaciones y eventos adversos, reducción de úlceras por presión y caídas, menor uso de sujeciones físicas y antipsicóticos, menos hospitalizaciones urgentes y mejor coordinación con atención primaria y hospitales”, pone de manifiesto la coordinadora del IEIE. Por su parte, Rosa Martínez, presidenta de la Seegg, también sitúa el foco sobre la importancia de potenciar el rol de la enfermera especialista para mejorar la atención a las personas ancianas.

La falta de datos sobre el número de enfermeras en residencias en España, así como sus funciones, puestos o competencias es clave para mejorar la ratio enfermera y atraer a más profesionales a este campo de la enfermería. Además, este trabajo plantea dos problemas principales a este respecto, el primero que es necesario modificar el marco normativo de tal modo que proteja la presencia de enfermeras en los centros residenciales, y el segundo que se deben abordar los factores estructurales asociados a la escasez de enfermeras disponibles para trabajar en centros residenciales.

De esta manera, el estudio denuncia la situación actual, y pone en relieve la exigencia de que los nuevos enfoques de las políticas de salud “han de reconocer la necesidad de la existencia de los nuevos centros residenciales que ofrezcan cuidados de calidad y mantener los equipos de enfermería dentro de cada centro para sostener la actividad sanitaria que las enfermeras realizan”.

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