Nieves Sebastián Mongares
La semana pasada, Barcelona acogió la conferencia anual ‘Advanced Technologies and Treatments for Diabetes’ (ATTD). Durante estos tres días, expertos nacionales e internacionales han abordados los diferentes avances que se han logrado recientemente en el abordaje de esta patología. Entre estos especialistas, ha participado la Dra. Chantal Mathieu, endocrinóloga y científica de referencia internacional, profesora de Medicina en la KU Leuven y responsable de Endocrinología en el University Hospital Gasthuisberg de Leuven, quien aborda cómo los avances más recientes en la diabetes tipo 1 abarcan desde la detección precoz hasta las nuevas terapias o el seguimiento de los pacientes.
Usted ha participado en el congreso de la ATTD 2026. ¿Qué temas o avances tratados considera que van a tener más impacto en el presente y futuro de la diabetes tipo 1?
Siempre digo que estamos viviendo un momento muy emocionante en este campo, porque se están dando muchos avances en muchos ámbitos al mismo tiempo y especialmente, en diabetes tipo 1, que afecta típicamente a niños y jóvenes, aunque también a personas adultas. Los pacientes con esta patología necesitan tratamientos con insulina porque no la producen por sí mismos y ahora está habiendo muchos avances.
“Durante la ATTD 2026 ha habido muchas presentaciones sobre bombas inteligentes que ayudan sustancialmente a mantener los niveles de insulina estables”
Las tecnologías para administrar insulina a estas personas han evolucionado sustancialmente. Principalmente, cuando analizamos cómo reemplazar todas las funciones de las células beta destruidas en la diabetes tipo 1, lo hacemos mediante tecnología, con bombas conectadas a sensores y conducidas por algoritmos. Durante la ATTD 2026 ha habido además muchas presentaciones sobre bombas inteligentes que ayudan sustancialmente a mantener los niveles de insulina estables. En concreto, una de las novedades es que estamos cada vez más preparados para el uso de sistemas fully closed-loop (bucle cerrado completo), en los que la persona no tiene que indicar cuánto va a comer ni el qué, manteniendo un nivel de glucosa muy estable.
“Una de las novedades es que estamos cada vez más preparados para el uso de sistemas fully closed-loop, en los que la persona no tiene que indicar cuánto va a comer ni el qué, manteniendo un nivel de glucosa muy estable”
Otra de las grandes novedades es la relativa a la prevención y potencial cura de la diabetes tipo 1, sobre todo, cuando seamos capaces de detectarla en fases tempranas, para lo cual se está desarrollando la medición de anticuerpos contra las células beta mediante una gota de sangre con un pinchazo en el dedo. Esto lo estamos realizando en el proyecto EDENT1FI, en el que ya hemos cribado a más de 100.000 niños en Europa. Ahora, hay mucho debate sobre cómo monitorizarles para hacer el seguimiento y cómo enseñar a las familias a vivir con la patología.
Además, hay muchos ensayos clínicos con agentes que están tratando de parar la progresión en la destrucción de células beta y, la buena noticia, es que recientemente se ha aprobado el primer medicamento de este tipo en Europa, teplizumab. Este se administra durante 14 días seguidos en infusiones de entre una y dos horas, pudiendo posponer la evolución de la DT1 en dos o tres años. Así, uno de los puntos que ha generado más expectativas en esta edición de la ATTD es el relativo a que la evolución de la tecnología, la detección precoz y las terapias modificadoras pueden cambiar el curso de la diabetes tipo 1.
También está evolucionando el campo del reemplazo de las células beta en diabetes tipo 1 mediante trasplantes de islotes y terapias génicas (o de otro tipo), que generen células en el cuerpo que permitan producir y regular la insulina de manera controlada, lo que está generando un gran entusiasmo.
“En diabetes tipo 2 hay mucho interés en nuevas herramientas como algunos sensores que pueden marcar la diferencia para estos pacientes, guiándoles en el ejercicio o elección de alimentos”
Por otra parte, en diabetes tipo 2 (DM2), hay mucho interés en nuevas herramientas como algunos sensores que pueden marcar la diferencia para estos pacientes, guiándoles en el ejercicio o elección de alimentos. De hecho, ya existen herramientas que permiten tomar una foto del plato y calculan las calorías y carbohidratos, lo que es de gran ayuda para pacientes con diabetes tipo 2 y obesidad. Existe mucho debate sobre su uso en pacientes con o sin insulina y en DT1 o DM2, pero, en cualquier caso, han mostrado su utilidad en pacientes que sí precisan de insulina.
En cuanto a tratamientos, se habla de que muchas personas con DM2 que usan nuevas terapias como agonistas GLP o inhibidores SGLT2 van a dejar la insulina pero muchas la seguirán necesitando si viven lo suficiente. En este sentido, también se están estudiando las bombas inteligentes, tanto en DT1 como DM2, o las nuevas presentaciones de insulina de administración semanal. En definitiva, se está avanzando sobre diferentes terapias que pueden cambiar la vida de las personas con diabetes.
“Se está avanzando sobre diferentes terapias que pueden cambiar la vida de las personas con diabetes”
Mencionaba el programa EDENT1FI, que coordina para implantar el cribado poblacional y detectar la diabetes tipo 1 en fase presintomática en Europa. ¿En qué punto se encuentra y cómo considera que puede contribuir la ciencia generada dentro del mismo a la práctica clínica?
EDENT1FI es un proyecto de investigación mediante el cual queremos determinar cómo organizar los cribados de población general en diferentes países de Europa, y hemos cribado ya a más de 100.000 niños en estos países, probando diferentes estrategias. Por ejemplo, en Portugal estos cribados se están llevando a cabo en las escuelas y en otros países como Italia o Alemania están coordinados con pediatras de atención primaria. EDENT1FI incluye además cuestionarios para los participantes, evaluando su percepción y el impacto y, aunque todavía no hay resultados, serán relevantes cuando los tengamos.
Lo que ya está mostrando EDENT1FI es que todas las predicciones se están cumpliendo: la prevalencia oscila entre el 0,2 y 0,5% de diabetes tipo 1 entre la población general en Europa. Ahora, estamos testando el uso de sensores de monitorización continua de glucosa (MCG) en personas identificadas en fases tempranas de DT1. Esto es interesante porque necesitamos clasificar mejor el riesgo y actualmente se utiliza el test de tolerancia oral a la glucosa (OGTT); pero con la MCG estamos evaluando, primero, si puede darnos una mejor idea de qué personas progresarán a necesitar insulina y, segundo —más ambicioso—, si cabría la posibilidad de que eventualmente la MCG reemplace al OGTT para definir el riesgo de progresión.
“Lo que ya está mostrando EDENT1FI es que todas las predicciones se están cumpliendo: la prevalencia oscila entre el 0,2 y 0,5% de diabetes tipo 1 entre la población general en Europa”
En este contexto, Innodia y su spin-off Enodia, que también coordina, se han consolidado como una de las redes más sólidas en Europa para generar evidencia y acelerar la llegada de nuevas terapias en diabetes tipo 1. ¿Qué papel están desempeñando y cómo pueden cambiar la manera de diagnosticar y tratar la patología?
Enodia es una spin-off del consorcio científico Innodia. Ahora se ha convertido en una gran red con más de 250 miembros en toda Europa, entre los que se encuentran centros clínicos, laboratorios de investigación y colaboraciones con la industria. Enodia pretende guiar el diseño de intervenciones en fases tempranas de la diabetes tipo 1, aportando su experiencia en estos ensayos clínicos y en cómo deberían ejecutarse.
Asimismo, dentro de la red contamos con más de 100 ensayos clínicos y estamos enfocados en mejorar su implementación, atraerlos a Europa y acelerar la llegada de tratamientos a la práctica clínica en diabetes. Esta red ha generado mucho interés en la ATTD por su potencial para ejecutar ensayos clínicos y acercar nuevas intervenciones a los pacientes.
“Enodia pretende guiar en el diseño de intervenciones en fases tempranas en diabetes tipo 1, aportando su experiencia en estos ensayos clínicos y cómo deberían ejecutarse”
En Europa ya existen iniciativas legislativas y programas piloto para promover el cribado poblacional infantil o consensos sobre la detección precoz en familiares de primer grado. ¿Qué deben tener en cuenta tanto las políticas europeas y proyectos entre los Estados miembro para lograr los objetivos estipulados?
Aparte de EDENT1FI, el foco está en lograr cribados de DT1 en cada sistema de salud y, eventualmente, extenderlos a la población general. Este es un campo en rápida evolución. Si en un país nunca se ha realizado cribado, se puede empezar por las personas con mayor riesgo genético, como familiares de pacientes o personas con otras enfermedades autoinmunes, como enfermedad tiroidea o celiaquía. También hay un ámbito que está evolucionando muy rápido y es el de los niños a los que, en etapa neonatal, se les ha secuenciado el genoma completo y se ha observado mayor riesgo genético.
Luego, para llegar a la población general hay pasos intermedios, y cada país puede avanzar progresivamente, especialmente si nunca antes ha implementado cribados. En España, por ejemplo, hay referentes como el Dr. Luis Castaño, impulsor del cribado de DT1y está llevando a cabo estudios piloto en población general, tratando de promover su implementación a nivel nacional.
Creo que esa es la manera correcta de proceder; empezar, si nunca se ha hecho antes, con familiares o personas con enfermedades autoinmunes y luego avanzar hacia la población general. También porque, a nivel asistencial, es necesario organizarse: los centros y hospitales tienen que estar preparados para hacer el seguimiento de estas personas. Como mencionaba, no son muchas, así que si cribas a 100.000 personas, encontrarás quizá unas 300, pero será necesario adaptar la práctica clínica para hacer un seguimiento estrecho, con control de glucosa y hemoglobina glicosilada. Es un reto, pero hay que hacerlo.
“Creo que esa es la manera correcta de proceder; empezar, si nunca se ha hecho antes, con familiares o personas con enfermedades autoinmunes y luego avanzar hacia la población general”
Teniendo en cuenta el conocimiento sobre los mecanismos subyacentes de la diabetes tipo 1 y la innovación en terapias modificadoras de la enfermedad, ¿por qué es tan importante la detección precoz y cuáles diría que son los principales retos para mejorarla entre los países europeos?
Es importante encontrar a las personas en fases tempranas de su enfermedad, pero el diagnóstico de DT1 basado en hiperglucemia, poliuria y polidipsia no es suficiente. Sabemos por estudios anteriores, por ejemplo en Bélgica, que cuando se presenta la DT1 clínica, en muchos casos ya es tarde y aparece con cetoacidosis; en niños, esto ocurre en alrededor del 40% de los casos y en adultos, el 25% debuta con cetoacidosis, lo cual aumenta el riesgo.
Si eliminamos este escenario y nos centramos únicamente en la cantidad de células beta que potencialmente podrían conservarse cuando aparece la hiperglucemia, el porcentaje de las que todavía se conservan es de un 20–30%. Así, actualmente estamos realizando muchos ensayos en estas personas tratando de salvar esas células. Pero lo que realmente queremos es disponer de terapias no solo para ese 20–30%, sino lograr que un 50% o incluso un 80% de estas células puedan salvarse. Por ello, queremos identificar a los pacientes en fases preclínicas o presintomáticas, para poder intervenir cuando todavía hay más células beta sanas y aquí es donde teplizumab resulta útil.
“Queremos identificar a los pacientes en fases preclínicas o presintomáticas, para poder intervenir cuando todavía hay más células beta sanas y aquí es donde teplizumab resulta útil”
En Europa, su uso se plantea principalmente en individuos con diabetes tipo 1 hasta la fase 2, ya que aún tienen suficientes células beta para evitar la hiperglucemia, pero presentan disglicemia al realizar un OGTT. Pensamos que en esta etapa se podría preservar un 50–60% de la función de las células beta; sin embargo, el objetivo es intervenir incluso antes, en la fase 1, cuando los autoanticuerpos ya están presentes, pero la función de las células beta aún se mantiene.
Uno de sus focos de estudio es el relacionado con la patogénesis y prevención de la diabetes tipo 1. ¿Qué hitos en investigación de estos ámbitos resaltaría? ¿Qué nos puede contar sobre la inmunomodulación y el papel de la vitamina D en la respuesta inmune en esta enfermedad?
Este ha sido mi campo de investigación hace ya 30 años, desde que empecé. En concreto, mostramos en ratones y modelos animales, que altas dosis de vitamina D activa (1,25-dihidroxivitamina D) podrían prevenir la DT1. Por otra parte, en humanos, se ha confirmado que en personas con predisposición genética, tener deficiencia de vitamina D puede incrementar el riesgo de DT1. Por eso, el mensaje clave es que, si estás genéticamente predispuesto —por ejemplo, si eres familiar de alguien con DT1 o tienes otra enfermedad autoinmune—, debes evitar la deficiencia de vitamina D especialmente en edades jóvenes, para reducir el riesgo.
Hay que tener en cuenta que dosis muy altas de vitamina D en humanos pueden provocar hipercalcemia, hipercalciuria o incluso cálculos renales, y eso no es deseable. Por ello, el mensaje debe orientarse a evitar el déficit de vitamina D sobre todo en jóvenes. Para lograrlo, incluso en países como España, entre octubre y marzo, puede ser recomendable tomar un suplemento de vitamina D de 1.000–2.000 UI al día.
“Cuando buscamos intervenciones para frenar la progresión de la DT1, muchas se centran en actuar sobre las células T y en la presentación de antígenos por otras células del sistema inmune”
En cuanto a los aspectos más destacados en fisiopatología y comprensión de la DT1, sabemos que la base genética de la enfermedad está evolucionando y extendiéndose a otras etnias. Tradicionalmente se ha considerado que las células T destruyen las células beta, pero ahora sabemos que también otras células del sistema inmune, como los neutrófilos y las células natural killer (NK), desempeñan un papel en esa destrucción.
Cuando buscamos intervenciones para frenar la progresión de la DT1, muchas se centran en actuar sobre las células T y en la presentación de antígenos por otras células del sistema inmune. Sin embargo, ahora entendemos que las propias células beta son un elemento importante en su propia destrucción.
Además, están surgiendo estrategias dirigidas a proteger las células beta, modulándolas o haciéndolas más fuertes o resistentes al ataque del sistema inmune. Aquí, sigue habiendo mucha investigación interesante en marcha.
Con todo lo anterior, ¿qué importancia diría que tiene el trabajo en red entre todos los agentes implicados en el abordaje de la diabetes tipo 1 y cuáles son los objetivos prioritarios para seguir avanzando en su abordaje?
La colaboración entre todos los stakeholders (clínicos, académicos, investigadores, decisores políticos, industria farmacéutica, asociaciones de pacientes…) es crucial. Tenemos agendas diferentes pero todos compartimos un objetivo: mejorar la vida de los pacientes con diabetes tipo 1. Y es por ello que la colaboración es clave, incluso diría que este es uno de los grandes mensajes para llevar a casa dentro de esta conferencia de la ATTD, que esta colaboración entre agentes genera un gran expertise al aportar cada uno su perspectiva.
De hecho, los políticos también necesitan determinar cómo invertir en los sistemas sanitarios para dar acceso a estas nuevas terapias y, precisamente por esto, los reguladores deberían tomar parte en esta conversación.









