Odontología forense: cuando una historia clínica puede devolver un nombre y la identidad depende de nuestra mirada clínica

Dra. Carmen Mariscal de Gante, médico forense y odontóloga en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la Comunidad de Madrid y Premio Dentista del Año 2024

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Anuario iSanidadental 2025
Dra. Carmen Mariscal de Gante, médico forense y odontóloga en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la Comunidad de Madrid y Premio Dentista del Año 2024
En el terrible silencio que sigue a una gran catástrofe (un accidente aéreo, terrestre, un incendio, un derrumbamiento, una catástrofe atmosférica, un atentado…) cuando ya no hay vida humana, solo fallecidos, hay un trabajo discreto, importante y necesario para mantener la dignidad humana y el consuelo de sus familias: la identificación humana.

En estos escenarios de grandes catástrofes con múltiples victimas los cadáveres en muchas ocasiones se encuentran en condiciones que imposibilitan el reconocimiento visual, y los métodos primarios de identificación que se recogen en los Protocolos de actuación nacionales e internacionales para estos sucesos, y que son: la dactiloscopia (huella digital) y prueba biológica/ genética (ADN), cuando el caos, la destrucción, y la fragmentación de los cuerpos, el agua, el fuego o el tiempo han borrado cualquier rasgo, no pueden realizarse.

Pero nuestras estructuras orales, dientes, permanecen y resisten cuando casi nada más lo hace, y por este privilegio, nosotros los profesionales de la salud bucodental podemos devolver un nombre al cadáver que tenemos delante utilizando el tercer método primario de identificación que es el estudio odontológico.

Deberíamos ser conscientes de la herramienta tan importante que tenemos como odontólogos en el proceso de identificación humana. Y es muy triste que para muchos profesionales siga siendo una gran desconocida. El proceso de identificación dental que realizamos los odontólogos forenses se basa en la comparación del estudio de la cavidad bucal del cadáver autopsiado (información postmortem PM) y los datos odontológicos (información ante mortem facilitada por los familiares) que se recogen en las oficinas de denuncias de desaparecidos donde se reflejan datos relativos a las direcciones y/o nombres de las clínicas dentales donde han acudido a tratarse. Es en ese momento cuando la consulta dental se convierte en un eslabón crítico del proceso para que todo el engranaje funcione.

Así pues, la identificación se logra cuando existe una correlación clara, consistente y científicamente verificable entre ambos registros, y aquí es donde el papel de todos los odontólogos clínicos se vuelve decisivo. El trabajo de identificación no empieza en la morgue, empieza en nuestras consultas, empieza contigo, detrás de cada identificación hay una historia clínica bien hecha, un profesional que dedicó unos minutos más a registrar un detalle, una prueba de imagen, unas fotos, una anotación, que parecía rutinaria y que años después, puede devolver una identidad, una historia y un lugar en el mundo. En una catástrofe, estos documentos son la voz del paciente cuando ya no puede hablar.

La historia clínica: un acto de cuidado que trasciende al paciente

Cuando elaboras una historia clínica completa, no solo estás documentando un tratamiento. Estás dejando un rastro único, una huella que puede convertirse en la clave para que un equipo forense pueda cotejar datos antemortem y postmortem con precisión.

Cada profesional de la salud bucodental, sin saberlo, participa en la cadena que permite identificar a una persona en estas tragedias. Y esta responsabilidad, aunque nunca deseemos que llegue a materializarse, es profundamente humana. Es importante recordarlo: la calidad de la identificación depende directamente de la calidad de la historia clínica. Una historia clínica bien elaborada permite acelerar la identificación, reduciendo el sufrimiento de las familias; evitar errores, especialmente en escenarios con múltiples víctimas; optimizar recursos, al disminuir la necesidad de pruebas complementarias; y contribuir a la labor humanitaria, que es el objetivo último de todo proceso de identificación.

Al elaborar una historia clínica completa estás dejando un rastro único, una huella que puede convertirse en la clave para que un equipo forense pueda cotejar datos antemortem y postmortem con precisión

La odontología forense merece ser conocida, valorada y respetada. Es una disciplina profundamente vocacional, quienes nos formamos en ella lo hacemos para cerrar duelos, aportar certezas donde solo hay incertidumbre, y para ofrecer respuestas cuando todo parecía perdido, y no es solo para quienes trabajamos en los Institutos de Medicina Legal, es una responsabilidad compartida. Cada historia clínica bien hecha, cada imagen almacenada es una contribución silenciosa a un sistema que llegado el momento marca la diferencia.

En un mundo donde las catástrofes pueden ocurrir sin previo aviso, la mejor preparación empieza en la consulta, los trabajos de los equipos de odontólogos forenses dependemos de los datos registrados en las clínicas a las que acudieron en vida, sin estos no podemos realizar la comparación, igual que si la historia clínica es incompleta, de ello depende que se realice una identificación rápida y fiable o por el contrario un proceso largo, y fallido.

La odontología clínica y forense no son mundos separados: están unidos por un puente silencioso pero esencial. Ese puente es la historia clínica. Y su solidez depende de cada uno de nosotros.

Para muchos profesionales, la historia clínica es un instrumento de trabajo cotidiano, imprescindible para el diagnóstico, y la planificación de los tratamientos. Sin embargo, en el ámbito forense adquiere una dimensión adicional: se convierte en un documento legal y humanitario.

La odontología forense merece ser conocida, valorada y respetada. La disciplina necesita un relevo generacional que no solo domine la técnica, sino que entienda la dimensión ética y humana de este trabajo

El compromiso del odontólogo clínico

La responsabilidad del odontólogo no termina cuando finaliza el tratamiento. Su labor documental forma parte de un sistema más amplio de salud pública, justicia y protección civil. Mantener historias clínicas rigurosas no es solo una obligación legal, sino un acto de profesionalidad y humanidad.

Un relevo generacional necesario: la odontología forense necesita manos nuevas

Desde la desaparición de la especialidad de estomatología, el camino hacia la odontología forense se ha vuelto más complejo. Hoy, para ejercer en este ámbito, el odontólogo necesita adquirir conocimientos médicos, legales y forenses que no forman parte del currículo tradicional. Por su parte, el médico forense necesita comprender la anatomía dental, la clínica odontológica y los procedimientos propios de la práctica diaria.

Esta doble exigencia ha generado un vacío que solo puede llenarse con formación específica y con profesionales motivados, y comprometidos. La disciplina necesita un relevo generacional que no solo domine la técnica, sino que entienda la dimensión ética y humana de este trabajo.

Dar visibilidad para inspirar vocaciones

El futuro depende de que las nuevas generaciones de odontólogos y médicos descubran su importancia y se animen a formarse.

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