La tecnología radar ayuda a identificar el párkinson en fases iniciales mediante la detección de alteraciones al caminar

Un sistema desarrollado por el Gregorio Marañón y la UPM es capaz de analizar la longitud de la zancada, la velocidad de los pies, el movimiento del tronco o el braceo, para determinar si una persona padece o no la enfermedad

Parkinson Grerorio Marañon
Foto: Hospital Gregorio Marañón

Redacción 
Un nuevo sistema de análisis de la marcha basado en tecnología radar es capaz de detectar alteraciones en la forma de caminar asociada a la enfermedad del párkinson. La novedad de esta herramienta, desarrollada por el Hospital General Universitario Gregorio Marañón en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), es que puede identificar la enfermedad incluso en fases iniciales, facilitando así un diagnóstico de manera cómoda, accesible y no invasiva.

Con un rendimiento comparable al de otras técnicas ya existentes, este sistema ha demostrado ser eficaz para diferenciar entre personas sanas y pacientes con párkinson. “Con este proyecto se abre la posibilidad de estudiar la marcha en pacientes no solamente parkinsoniano, sino en aquellos potencialmente con riesgo de padecer esta enfermedad con una prueba que no sólo se pueda realizar en situaciones experimentales, sino en un ámbito más rutinario”, ha señalado Francisco Grandas, jefe del Servicio de Neurología. Actualmente, los investigadores ya se encuentran en la fase de identificar alteraciones motoras sutiles en personas que aún no cumplen criterios clínicos de la enfermedad, pero que presentan un mayor riesgo de desarrollarla por factores como los familiares.

Esta herramienta facilita el diagnóstico de manera cómoda, accesible y no invasiva

Respecto al funcionamiento del dispositivo, el sistema funciona mediante la emisión de ondas de radiofrecuencia y el análisis de su eco. Según Juan Ignacio Godino, ingeniero de la UPM, a partir de esta información y utilizando el fenómeno Doppler, similar al cambio de sonido que se percibe cuando se acerca o se aleja una ambulancia, el sistema es capaz de monitorizar con precisión distintos aspectos de la locomoción. Entre ellos, la longitud de la zancada, la velocidad de los pies, el movimiento del tronco o el braceo, lo que permite una caracterización objetiva de la marcha.

De esta forma, el análisis mediante radar permite detectar cambios que pueden pasar desapercibidos en una exploración neurológica convencional. Por ello, todos estos indicadores podrían facilitar la identificación de lo que se conoce como fase prodrómica del párkinson, en la que los síntomas motores aún no son lo suficientemente evidentes para establecer un diagnóstico clínico.

Para comprobar su efectividad, el Hospital Gregorio Marañón está llevando a cabo un estudio con tres grupos de participantes: 100 personas con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, 50 pacientes diagnosticados de párkinson con menos de cinco años de evolución y un grupo de control formado por individuos sanos. Valle Pérez del Olmo, neuróloga del Marañón, ha indicado que el análisis comparativo de estos grupos muestra que los pacientes con párkinson presentan las mayores alteraciones de la marcha, mientras que las personas en riesgo se sitúan en un punto intermedio, es decir, ya muestran patrones de marcha entre los pacientes con párkinson y los individuos sanos, lo que refuerza el potencial de esta herramienta como marcador temprano.

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