Nieves Sebastián Mongares
La estandarización de prácticas en enfermería ayuda a reducir la variabilidad y los errores en prácticas como el mantenimiento del acceso vascular. Así, dentro de la profesión, es común establecer conjuntos de intervenciones o prácticas basadas en la evidencia científica, denominadas bundles, con este objetivo.
En concreto, como apunta Claudia Blanco, enfermera referente de acceso vascular en el área sanitaria VI de Asturias en este podcast realizado con el apoyo de Becton Dickinson (BD), “los bundles son paquetes de medidas que, llevados a cabo de una forma conjunta y sistemática reducen mucho las complicaciones”. “Son especialmente efectivos porque convierten la evidencia científica en acciones concretas y fáciles de reproducir en la práctica diaria, dependiendo menos de la memoria del ejecutor o su criterio individual, estructurando unos pasos clave que funcionan y son efectivos”, añade.
Y es que la variabilidad en los procesos deriva en complicaciones que, con estos bundles, se reducen. “Hemos visto que aplicar este tipo de procesos tiene un claro impacto en la reducción de infecciones, que es la principal complicación que se da durante la manipulación de catéteres”, afirma.
Aplicar bundles impacta en la reducción de infecciones durante la manipulación de catéteres
No obstante, es necesario tener en cuenta que el campo del acceso vascular es dinámico y cambiante, por lo que para aplicar estos bundles es necesaria la actualización en torno a la evidencia científica más reciente. “Cada poco va cambiando porque está muy en auge, cada año salen cosas nuevas y nos vamos adaptando”, detalla Blanco. Precisamente, las bandejas de mantenimiento en este ámbito se consideran un bundle al incluir unos materiales concretos e inducir a realizar un procedimiento específico paso por paso que tiene en cuenta la importancia de la actualización. Como especifica la experta, “el uso de las bandejas está muy enfocado en toda la evidencia científica en cada momento”.
Aplicación e impacto de los bundles
La aplicación de estos bundles contribuye también a homogeneizar prácticas entre niveles asistenciales. “En mi experiencia en el área que trabajo, que es pequeña, me ha ayudado mucho especialmente en atención primaria, porque es cierto que en el hospital estamos más acostumbrados al manejo de estos dispositivos, pero contar con herramientas como las bandejas de mantenimiento hace que el profesional tenga en todos los ámbitos el material que necesita, sin aportar nada más allá de antisépticos como la clorhexidina”, explica Blanco.
La enfermera apunta que, además de contribuir a estandarizar la práctica clínica, contienen todos los materiales necesarios para realizar el procedimiento con un paso a paso que “no da lugar a error”. Esto se refleja, en palabras de Blanco, en que “al hacer el mantenimiento de catéteres en el hospital y formar a los profesionales, luego veo que el procedimiento en primaria se hace de la misma manera gracias a las bandejas y sin ellas se podrían saltar pasos como los relativos a higiene de manos o uso de guante estéril, que con su uso, no hay duda”.
La constante actualización de la evidencia y los procesos de mantenimiento vascular hace de la formación continua de profesionales un elemento imprescindible del proceso. “En el hospital de día sí formo a los trabajadores y están actualizados; luego, a la unidad de cuidados avanzados intento pasarme varias veces al año para hacer un recordatorio y específicamente en primaria voy mínimo una vez al año para hacer una simulación del mantenimiento del catéter, aportando una formación teórico-práctica”. Con esto, la enfermera trata de aportar seguridad a los profesionales y poner solución a los posibles errores que puedan surgir.
Las bandejas de mantenimiento ayudan a homogeneizar el mantenimiento de catéteres entre atención hospitalaria y primaria, evitando errores en el proceso
Blanco expone que la aplicación de bundles en la práctica clínica tiene un impacto tangible, en base a su propia experiencia. “He sacado a principios de año una memoria que recoge todas las actividades realizadas desde el 1 de abril de 2025 hasta el 31 de diciembre del mismo año y se ha visto una disminución importantísima de complicaciones, tanto en pacientes hospitalarios como en atención primaria”, subraya Blanco. Así, los datos de la memoria corroboran que esta reducción de complicaciones va más allá de la percepción y puede medirse en cifras.
No obstante, Blanco considera que todavía queda camino por recorrer. “Estos procesos están todavía en fase inicial; al menos en regiones como Asturias hay margen de mejora, tanto en el cambio de mentalidad de los profesionales como en la necesidad de seguir actualizados, porque de aquí a dos años las recomendaciones pueden cambiar y hay que seguir adaptándose a la evidencia científica disponible para que repercuta positivamente en los pacientes”, concluye.








