Redacción
El bruxismo representa uno de los principales problemas de salud oral en España impulsado por el estrés. Así lo recoge un informe elaborado por Cleardent y validado por su dirección médica, que describe una tendencia sostenida al alza desde 2020, en un contexto marcado por la persistencia del estrés y la ansiedad seis años después del inicio de la pandemia de Covid-19.
Según el documento, la prevalencia del bruxismo pasó del 6% en 2019 al 23% en 2022-2023, lo que supone un aumento del 283%. Además, los estudios clínicos y epidemiológicos incluidos en el informe sitúan el diagnóstico activo en el 19% de los casos en 2023, mientras que la prevalencia estimada del bruxismo de vigilia en adultos se mueve entre el 20% y el 30%. En paralelo, los datos clínicos de la red Cleardent, con 71 clínicas en España, apuntan a una tendencia de aumento sostenido de casos, sin retorno a niveles prepandémicos.
El informe vincula esta evolución con el deterioro sostenido de la salud mental en la población. En 2025, el 59% de los españoles afirmaba sufrir estrés, el 48% depresión y el 23% ansiedad. A ello se suma que el 35,6% de la población presenta algún problema de salud mental y que los trastornos del sueño, con 87,3 casos por cada 1.000 habitantes, figuran entre los problemas más frecuentes en atención primaria, una cuestión especialmente relevante por su relación con el bruxismo nocturno.
El informe de Cleardent sitúa esta alteración entre los tres problemas de salud bucodental más frecuentes y alerta de su impacto clínico sobre el desgaste dental, la articulación temporomandibular y la calidad del sueño
Desde el punto de vista clínico, el documento recuerda que el bruxismo está considerado un fenómeno neuropsicosocial. En este marco, el estrés aparece como el principal factor desencadenante, presente en el 49% de los casos en adultos y en el 42,8% de los casos en menores de 18 años. Para los autores, la persistencia del estrés postpandemia ayuda a explicar por qué esta patología no ha remitido y mantiene una evolución ascendente.
Por grupos de población, el informe identifica un mayor agravamiento entre los 18 y los 35 años, aunque la mayor prevalencia clínica se concentra entre los 35 y los 54 años, franja que representa el 45,6% de los casos clínicos. También señala una mayor prevalencia en mujeres en el caso del bruxismo de vigilia. En cuanto a la presentación clínica, el bruxismo del sueño es el más frecuente, con un 69,5% de los casos, y el síntoma secundario más habitual es el dolor o cansancio muscular, presente en el 56,5%.
El informe sitúa el bruxismo, junto con la sensibilidad dental y el sangrado gingival, entre los tres problemas de salud oral más frecuentes en España. Además, advierte de que, sin tratamiento precoz, esta alteración puede desembocar en coronas, reconstrucciones o incluso rehabilitación protésica total. De hecho, el 89,1% de los pacientes diagnosticados de bruxismo en estudios clínicos presenta necesidad de prótesis parcial.
El estrés es el principal factor desencadenante en adultos y está presente en el 49% de los casos
En la práctica clínica de Cleardent, la evolución observada entre 2020 y 2026 confirma este patrón. La red describe un incremento sostenido de diagnósticos en todas las comunidades autónomas donde opera, con especial impacto en pacientes de entre 25 y 45 años. También ha detectado un crecimiento paralelo de las consultas por dolor mandibular, cefaleas tensionales y patología de la articulación temporomandibular, así como una mayor demanda de férulas de descarga nocturna.
Entre los tratamientos más demandados vinculados al bruxismo en Cleardent se encuentran la férula de descarga nocturna, con un demanda en aumento sostenido desde 2020, el diagnóstico y tratamiento de la ATM, con un crecimiento paralelo al bruxismo, la reconstrucción dental, en casos graves no tratados a tiempo y el abordaje integral de fisioterapia, psicología y odontología recomendado por la Sedcydo.
Consecuencias y prevención
Las consecuencias del bruxismo no tratado son progresivas y clínicamente relevantes. El informe lo define como «la enfermedad silenciosa» porque muchos pacientes no son conscientes de su presencia, sobre todo en su forma nocturna. Entre las complicaciones descritas figuran el desgaste progresivo del esmalte y la dentina, el dolor crónico en la musculatura masticatoria, cuello y hombros, las cefaleas matutinas recurrentes, las alteraciones de la articulación temporomandibular y los problemas de sueño por microdespertares. En fases avanzadas, puede requerir rehabilitación protésica parcial o total.
Ante este escenario, el documento insiste en el valor del diagnóstico precoz y el abordaje multidisciplinar. Entre las recomendaciones figuran la revisión anual con el dentista, el uso de férula de descarga personalizada prescrita por un especialista, la gestión activa del estrés y la derivación a profesionales con experiencia en disfunción craneomandibular cuando exista afectación de la articulación temporomandibular o desgaste severo.









