Antonio G. García, médico y catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Teófilo Hernando
Nunca pensé que, a mi avanzada edad, pudiera vivir todavía la belleza de la ciencia; ciencia practicada por jóvenes investigadores que ya tienen un laboratorio independiente, recursos para financiarla y un grupo de jóvenes colaboradores. Y ¡en España! Pero la vida, generosa con mi persona, me permitió, el pasado 26 de marzo, vivir una emocionante experiencia en la Real Academia Nacional de Medicina de España. Me brindó esa maravillosa oportunidad vital de conocer personalmente a la doctora Melissa García Caballero, que hace unos meses fue merecidamente galardonada, por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, con el Premio Nacional para Jóvenes Investigadores “Gabriela Morreale”.
¿Qué razones tuvo Melissa, que actualmente ostenta la plaza de profesora titular del Departamento de Biología Molecular y Bioquímica de la Universidad de Málaga, para emprender en su día una carrera científica? No lo sé; el tema de la vocación es siempre misterioso. Uno no sabe a ciencia cierta qué dirección tomar cuando en nuestras vidas se presenta una de las muchas encrucijadas de caminos que nos obligan a pararnos para pensar y decidir, como describía el poeta estadounidense Robert Frost en su afamado poema «El camino no elegido»: «Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, / yo tomé el menos transitado. / Y eso marcó toda la diferencia».
Narro aquí la incorporación de la doctora Melissa García Caballero al Foro «Teófilo Hernando» de Jóvenes Investigadores de la RANME y la FTH
Finalizados sus estudios de grado, Melissa tomó el camino menos transitado de la ciencia médica: se incorporó al Grupo de Angiogénesis liderado por la profesora Ana Rodríguez Quesada, catedrática en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga. Con la temática de su tesis doctoral, Melissa se sumergió en el intrigante mundo de los cazadores de nuevos medicamentos para paliar o curar las enfermedades humanas. Concretamente, su tesis se relacionó con la búsqueda de nuevos fármacos para el tratamiento de las enfermedades dependientes de la angiogénesis, incluyendo la psoriasis, la degeneración macular asociada a la edad y el cáncer. Melissa quedaría atrapada ya para siempre en investigaciones que pudieran conducir a una curación de algunos tipos de cáncer. Y, siendo ya doctora, se encontró con otra encrucijada de caminos: hacer el posdoctorado.
Empleó 7 de sus jóvenes años en practicar ciencia de vanguardia en Bélgica. En la Universidad de Lieja, como becaria Marie Curie, desarrolló un modelo experimental para estudiar la formación del melanoma y la invasión metastásica a ganglios linfáticos. En esta etapa identificó dos nuevos compuestos inhibidores de la linfangiogénesis tumoral, con potencial terapéutico en oncología.
Resalto la excelente trayectoria científica de Melissa, quien, tras largos años en el extranjero, ha logrado crear su propio grupo de investigación en España
Posteriormente continuó su investigación en el Centro de Biología del Cáncer de la Universidad Católica de Lovaina, en el Laboratorio de Angiogénesis y Metabolismo Vascular del profesor Peter Carmeliet; allí analizó el metabolismo de las células endoteliales sanguíneas y linfáticas en enfermedades tumorales. Este trabajo dio pie a un ensayo clínico en colaboración con el Hospital Uz de Lovaina, para evaluar el impacto de la dieta cetogénica en la estimulación de la formación de nuevos vasos linfáticos y la prevención del linfedema en pacientes sometidos a la extirpación de ganglios linfáticos debido al cáncer. En Lovaina lideró el proyecto internacional «Tumorlymphainhibit» sobre linfangiogénesis tumoral, desarrolló modelos murinos para estudiar la invasión linfática, identificó nuevos inhibidores linfangiogénicos y caracterizó el metabolismo endotelial.
Siete años en Bélgica son muchos años de posdoctorado. Hoy en día, la idea de hacer un posdoctorado fuera de España está muy arraigada en el contexto del joven que quiere emprender una carrera científica. Tras la realización de sus tesis doctorales, algunos posdoctorandos de mi Grupo regresaron a España al cabo de dos otres años; otros decidieron permanecer durante muchos años en los Estados Unidos, a pesar de su deseo de hacer buena ciencia en España; pero no encontraron la vía de reinserción en la Madre Patria. Melissa se reencontró con su alma mater en 2020, entrando por la puerta grande de su departamento malagueño como investigadora y profesora distinguida «Beatriz Galindo». Esta iniciativa del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades se creó para la contratación de brillantes investigadores posdoctorales. Melissa recibió uno de los siete contratos de la convocatoria nacional en el área de Biomedicina; ello demuestra el gran potencial académico e investigador de Melissa. Desde 2021 lidera su propio grupo de investigación («Vascular Biology, Tumor Microenvironment and Target Discovery») que desarrolla sus proyectos con autonomía y financiación propia. Sus trabajos los ha plasmado en 50 artículos que han visto la luz en excelentes revistas científicas del corte de «Nature», «Cell», «Circulation Research» o «Cancer Research».
Melissa busca un fármaco que actúe sobre el microambiente tumoral que, concretamente, frene la proliferación de vasos que alimentan el tumor
La Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) y la Fundación Teófilo Hernando (FTH) crearon hace unos años el Foro «Teófilo Hernando» de Jóvenes Investigadores. Ambas instituciones tomaron esta iniciativa para dar voz y estimular las actividades de jóvenes que, como Melissa, han sido protagonistas de una brillante trayectoria y han apostado por continuarla en España. Al Foro se han incorporado ya 22 de estos entusiastas y bravos jóvenes que practican excelente ciencia con repercusión internacional en un país que, como el nuestro, ha tenido a gala dar la espalda a la ciencia, desde que Santiago Ramón y Cajal hiciera sus gigantescas aportaciones al conocimiento de la estructura y función del cerebro, que iniciara en 1887 en la Universidad de Barcelona, dando vida a su doctrina neuronal. Si Cajal viviera, estaría sentado en su sillón de la Academia escuchando con deleite los discursos de esos jóvenes investigadores del Foro RANME/FTH. Y pensaría que ¡por fin! los políticos se habían hecho eco de sus reiteradas peticiones de apoyo a una ciencia genuinamente española.
Esta estrategia antiangiogénica persigue frenar la progresión del tumor cancerígeno y la propagación de metástasis
Con la presidencia del profesor Eduardo Díaz-Rubio, en un acto académico con un profundo simbolismo científico del más alto nivel, la doctora Melissa García Caballero impartió su discurso de entrada en el Foro «Teófilo Hernando» de Jóvenes Investigadores. El presidente de la RANME, profesor Eduardo Díaz-Rubio, dio la bienvenida al Foro de la RANME a Melissa y la animó para que desarrollara, en la Universidad de Málaga, la buena ciencia que había mamado primero con su tesis doctoral y después con su extenso posdoctorado en el área del complejo microambiente tumoral del cáncer.
En su discurso en la RANME, Melisa desgranó el tema científico que cultiva desde que defendiera su tesis doctoral en 2013, en el campo de la biología vascular en distintos contextos patológicos, con énfasis en el cáncer. Sus investigaciones se caracterizan por su enfoque multidisciplinar e integrador, que combina aproximaciones innovadoras y tecnológicas de vanguardia para descifrar los mecanismos de reprogramación y la heterogeneidad de las células vasculares en diversos microambientes tumorales; con ello, busca oportunidades biomédicas, en el contexto de aplicaciones traslacionales, en pos de la búsqueda de nuevas, eficaces y seguras terapias para tratar el cáncer.
En la carta de presentación y apoyo, como candidata al Foro de la RANME, la tutora de tesis de Melissa, profesora Ana María Rodríguez Quesada, aseguraba que entre las aptitudes de Melissa era fácil encontrar puntos fuertes: «Entusiasmo, capacidad de aprendizaje, capacidad intelectual, curiosidad científica, dedicación constante y sin límites de tiempo, habilidades técnicas, …». Yo añadiría una característica más, y es que Melissa tiene el coraje de continuar sus investigaciones en un país que siempre ha sido un páramo para la práctica y creatividad científicas. Solo hemos tenido un Cajal y Severo Ochoa ya decía que la España Científica había avanzado ¡faltaría más!, pero continuamos en el furgón de cola de la ciencia europea.
La ciencia puntera que practican Melissa y sus 21 jóvenes compañeros del Foro de la Real Academia Nacional de Medicina de España contribuirá a crear una opinión más respetuosa sobre la ciencia española, en el contexto internacional, como reclamara Ramón y Cajal
En este pesimista ambiente, me gustaría que muchos españoles pudieran asomarse por una ventana abierta al salón de actos y al vestíbulo de la Real Academia Nacional de Medicina de España, los próximos días 2 y 3 de julio de 2026. Verían con deleite las ponencias y discusiones vibrantes de los 22 jóvenes del Foro y los pósteres de sus colaboradores doctorandos, que celebrarán el IV Simposio de Jóvenes Investigadores de la RANME/FTH. Y esos espectadores quizás pensarán que el espíritu de don Santiago Ramón y Cajal andurreaba por esos entornos, animando a esos jóvenes y entusiastas científicos que, con su trabajo rompedor, aspiran a sacar a España de su histórico ostracismo científico.









