Juan León García
España invirtió entre 2014 y 2024 aproximadamente 1.400 millones de euros en investigación en neurociencia, de los que el 90% del total provinieron de la financiación pública, según el Informe sobre la Investigación en Neurociencia en España 2014–2024 presentado este miércoles por el Consejo Español del Cerebro (CEC).
Sin embargo, la Prof.ª Mara Dierssen, presidenta del Consejo Español del Cerebro y directora del Grupo de Neurobiología Celular y de Sistemas del Centro de Regulación Genómica, matiza que cuantificar la financiación privada es “difícil porque mucha viene del extranjero. Pero tiene mucho peso”, y adelanta que presentarán otro futuro informe enfocado en esta cuestión.
En concreto, la financiación por parte de fuentes privadas oscilaría el 12% del total, completa la Dra. Sara Ricardo, científica y consultora senior en SIRIS Academic. De las fuentes de nacionales de las que se tiene acceso a esa información, menciona el CDTI (10%) y la Fundación “laCaixa” (2%), si bien lo que destinan a investigación en neurociencia es una cuantía “regular y constante” en la década analizada.
El documento, que estará próximamente disponible al completo, permite ya trazar un escenario en el que, si bien la financiación pública en neurociencia se ha duplicado en la última década, esta se reparte de manera muy desigual por el territorio. Cataluña, Comunidad de Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco se llevan el 84% del total de fondos destinados a esta área.
La financiación pública en neurociencia en España se ha duplicado en la última década, pero el 85% se concentra en cinco regiones
La profesora Dierssen expresa la necesidad de que ese reparto sea más distribuido. Analiza que el aumento de esa captación de fondos por parte de regiones donde la investigación en neurociencia no está tan avanzada pasa por “potenciar su masa crítica y la capacidad de atracción del talento internacional”. En paralelo, la parte de las infraestructuras es clave, con el ejemplo del Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (Icrea) o el Ikerbasque del País Vasco, “que han permitido situar a estas regiones en posiciones muy altas. Demuestra además que donde pones dinero tienes un feedback mucho mayor”, observa.
Otras regiones se están poniendo las pilas, como Galicia, que pasó de invertir 11,9 millones de euros entre 2014 y 2018 a 32,8 millones en el último lustro. “Se cree que está muy relacionado con programas específicos de captación de talento internacional y local y excelencia en la región”, y menciona Oportunius, “similar al Ikerbasque”.
Más inversión, más productividad científica
“Donde se invierte realmente se nota en el aumento de la productividad. En nuestro país, ha habido aumento muy importante de productividad científica en los últimos años”, añade. Nuestro país es uno de los 10 con mayor producción científica en neurociencia a nivel mundial, recoge el informe, patrocinado por la Fundación Ramón Areces, el Instituto de Investigación e Innovación de Cádiz (Inibica) y Merck.
La profesora Dierssen precisa que tanto en financiación como en número de citas en estudios España está por debajo de los países de referencia. Preocupa también la disparidad que encuentran por tipo de investigación. La básica recibió el 9% del total de la financiación, lo que a juicio de la Dra. Ricardo muestra que hay “una preferencia para tener financiación para un tipo de investigación u otro. El balance en tipos de investigación es esencial: hay que financiar la básica, la traslacional, la clínica, y la intervencionista de salud pública”. Como recuerdan, “algunos tipos de investigación necesitan más estructura o más tiempo”.
Nuestro país es uno de los 10 con mayor producción científica en neurociencia a nivel mundial
Acompañadas del Dr. Tomás Cobo, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), destacan del informe cómo España es puntera en estudios en determinadas patologías del cerebro, como las neurodegenerativas, y en especial Alzheimer. Aumentan en los últimos años los fondos europeos destinados a investigar la discapacidad intelectual y el autismo en estudios pediátricos.
En este sentido, la Dra. Esther Berrocoso, investigadora del Ciber de Salud Mental (Cibersam) del Departamento de Neurociencias, Área de Farmacología, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cádiz, ha destacado que hay carencia de investigaciones en otras patologías psiquiátricas aún estigmatizadas, como la esquizofrenia.
“Es fundamental impulsar una estrategia que no deje atrás a los trastornos más complejos y estigmatizados, y que permita avanzar en su comprensión y tratamiento”, subraya la Dra. Berrocoso. El informe confirma un desplazamiento progresivo de la investigación hacia otras enfermedades de alta carga social, la ansiedad o la migraña.









