La suma de formación continua y autoformación contribuye a la actualización del conocimiento y estandarización de procedimientos en acceso vascular

Paco Sauri (Consorcio Hospital General Universitario de Valencia) explica cómo la formación en acceso vascular contribuye a mejorar la confianza y competencia profesional, impactando positivamente en los resultados en salud

acceso vascular

Nieves Sebastián Mongares
En un ámbito en constante evolución como el del mantenimiento del acceso vascular, la actualización de conocimientos es esencial para los profesionales sanitarios. La formación continuada y la autoformación individual desempeñan un papel clave para conocer e integrar los avances y recomendaciones que se incorporan progresivamente a la práctica clínica.

Como explica Paco Sauri, supervisor de Radiodiagnóstico y Coordinador de la Unidad de Acceso Vascular en el Consorcio Hospital General Universitario de Valencia en este podcast realizado con el apoyo de Becton Dickinson (BD) “son elementos absolutamente clave, especialmente en un entorno sanitario cada vez más complejo y protocolizado, apoyado en las nuevas tecnologías”.

Sauri apunta que una correcta formación influye, además de en la mejora de competencias, en la confianza de los profesionales. “La competencia profesional se construye a partir del conocimiento actualizado, la formación continua y la comprensión de todos los procedimientos clínicos, no sólo desde un punto de vista técnico, sino también conociendo la evidencia científica que lo respalda”. Con todo ello, añade que “cuando un profesional domina un protocolo estandarizado y entiende el porqué de cada paso, es capaz de aplicarlo con mayor precisión y minimizar riesgos asociados”.

La comprensión de los procedimientos clínicos y protocolos en acceso vascular contribuye a estandarizar procesos y reducir riesgos asociados

Todo ello permite, como indica Sauri, que los profesionales puedan tomar decisiones más fundamentadas y, también, que puedan mantener una mayor adherencia a los protocolos, reduciendo la variabilidad en la práctica clínica. “Cuando incorporamos, por ejemplo, nuevas herramientas, tecnologías o modelos de trabajo estandarizados como es el caso de las bandejas de mantenimiento, la formación cobra aún más importancia; no basta sólo con disponer del producto, sino que es fundamental que el profesional entienda su manejo y cómo contribuye a mejorar la seguridad y eficiencia”. Siguiendo este hilo, Sauri resalta que todo ello repercute también en los resultados en salud de los pacientes y en la satisfacción laboral de los profesionales.

Combinación de formación continuada y autoformación

“Dado que se trata de un campo en constante evolución, tanto en innovación tecnológica como en la actualización de guías clínicas, resulta esencial el acceso a información aplicable a la práctica diaria”, asevera Sauri. Aquí, detalla que las guías, validadas por sociedades científicas nacionales e internacionales, son elementos clave para constituir una práctica diaria basada en la evidencia. “Estas ofrecen recomendaciones actualizadas sobre la elección de dispositivos, técnicas de inserción y mantenimiento o prevención de complicaciones”, apunta.

Además, señala, “hay recursos fundamentales como los programas de formación continuada, tanto presencial como online, que incluyen cursos acreditados, talleres prácticos, simulaciones clínicas o sesiones formativas incluso dentro de los centros hospitalarios”. Asimismo, Sauri resalta la importancia de participar en congresos, jornadas científicas o foros especializados donde se comparta experiencia entre profesionales y casos clínicos que ayuden a actualizar los conocimientos.

Sauri también apunta a las sesiones formativas impartidas por enfermeras referentes de cada servicio como una herramienta adicional para potenciar el conocimiento y la competencia clínica en el manejo del acceso vascular, convencido de que “el acceso vascular no es un acto puntual, es un proceso completo que abarca desde la selección del dispositivo más adecuado en cada caso a la inserción o retirada del mismo”.

Combinar recursos de formación continuada y autoformación permite que los profesionales estén actualizados a la evidencia clínica más reciente en cada momento

A las herramientas disponibles, Sauri añade la formación específica que compañías del sector de tecnología sanitaria ofrecen para mejorar la comprensión, el uso y la adherencia a los productos.

Pero, aunque la formación continuada y reglada es fundamental para acompañar la mejora de la práctica clínica, Sauri destaca también el valor de la autoformación que, expresa, “juega un papel importante, también desde el punto de vista organizativo, porque no todos los profesionales realizan procedimientos de acceso vascular con la misma frecuencia al trabajar en diferentes entornos asistenciales”. En este contexto, y teniendo en cuenta que en ocasiones puede resultar complejo garantizar el acceso homogéneo a la formación continuada o disponer siempre de recursos actualizados, la autoformación se presenta como una vía flexible para actualizar conocimientos, adaptándose al ritmo de cada profesional y favoreciendo, al mismo tiempo, una comprensión compartida de estas prácticas y un uso más eficiente de los recursos disponibles.

“En definitiva, en un campo tan cambiante como el del acceso vascular, la formación continua y la autoformación no son sólo un complemento, sino un pilar fundamental para garantizar la seguridad del paciente, apoyar al profesional en la práctica diaria y alcanzar modelos de atención más estandarizados, eficientes y alineados con la evidencia científica”, concluye Sauri.

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