Redacción
Ley de Gestión Pública e Integridad del Sistema Nacional de Salud impulsada por el Ministerio de Sanidad es “una norma que, lejos de contribuir a reforzar el Sistema Nacional de Salud (SNS), limita de forma injustificada la capacidad de gestión de las comunidades autónomas y pone en riesgo la colaboración entre los distintos actores sanitarios que, durante décadas, han contribuido conjuntamente a sostener la asistencia sanitaria en España”. Así lo ha manifestado la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), que rechaza la aprobación de esta norma.
Según ASPE, esta ley nace de un planteamiento ideológico y no de un análisis riguroso de las necesidades reales de los pacientes y de los desafíos que afronta actualmente el sistema sanitario. La salud de los ciudadanos debe situarse siempre por encima de cualquier planteamiento ideológico. Por ello, ASPE hace un llamamiento al Gobierno y a los grupos parlamentarios para que reconsideren el enfoque de esta ley y abran un proceso de diálogo real con todos los agentes implicados en el sistema sanitario.
Esta ley «pone en riesgo la colaboración entre los distintos actores sanitarios que han contribuido conjuntamente a sostener la asistencia sanitaria en España»
En un contexto marcado por el envejecimiento de la población, el incremento de la cronicidad, la falta de profesionales sanitarios y unas listas de espera que alcanzan cifras históricas, “resulta incomprensible que el Gobierno opte por restringir instrumentos de colaboración que han demostrado su eficacia y utilidad para garantizar la atención sanitaria de millones de ciudadanos”, ha añadido la alianza.
Además, considera que la aprobación de esta norma supone una limitación de la autonomía de gestión de las comunidades autónomas, responsables directas de la organización sanitaria en sus respectivos territorios. “Son los gobiernos autonómicos quienes conocen las necesidades concretas de su población y quienes deben disponer de todas las herramientas posibles para garantizar una asistencia sanitaria eficaz, accesible y sostenible”, ha señalado la alianza en su comunicado. “Reducir de forma arbitraria las opciones de gestión no fortalece el sistema; al contrario, lo hace más rígido y menos capaz de adaptarse a los retos actuales y futuros”, ha puntualizado.
En palabras de José Manuel Baltar, presidente de ASPE, “la sanidad debe gestionarse con pragmatismo, responsabilidad y foco en los pacientes porque al sumar esfuerzos se multiplican los resultados”. La colaboración entre el sector público y el privado ha demostrado ser especialmente relevante en ámbitos como el diagnóstico por imagen, la cirugía programada, la atención sociosanitaria, la oncología o la alta tecnología sanitaria. “En numerosas ocasiones, esta cooperación ha permitido evitar el colapso asistencial y ofrecer respuestas ágiles en situaciones de máxima presión, como quedó patente durante la pandemia y en otros momentos de elevada demanda asistencial”, reitera el presidente.
ASPE considera que la sanidad privada ha evitado el colapso asistencial en numerosas ocasiones
En su comunicado, la alianza ha recordado que la colaboración público-privada ha permitido durante años aliviar la presión asistencial sobre el sistema público, reducir tiempos de espera y acercar recursos sanitarios a territorios y pacientes que, de otro modo, habrían visto limitada su atención. En España, más de 12 millones de personas cuentan con un seguro sanitario privado y el sector representa una parte esencial de la capacidad diagnóstica, hospitalaria y tecnológica del país.
Asimismo, defienden que los distintos modelos de colaboración amparados por el ordenamiento jurídico español han contribuido a mejorar la accesibilidad, la eficiencia y la capacidad de respuesta asistencial del sistema. Por ello, ASPE considera un error plantear la sanidad desde posiciones que enfrentan artificialmente a lo público y a lo privado, cuando ambos ámbitos llevan años trabajando de manera complementaria al servicio de los ciudadanos.
Por otro lado, ASPE considera especialmente preocupante que se traslade a la sociedad un discurso que cuestiona la legitimidad del sector sanitario privado y su aportación al sistema sanitario español. Y considera que “el verdadero debate que necesita la sanidad española” es cómo garantizar la sostenibilidad futura del sistema sanitario y cómo ofrecer una atención más rápida, accesible y de mayor calidad a los pacientes. La realidad demográfica, económica y asistencial obliga a “abandonar posiciones maximalistas y apostar por soluciones pragmáticas basadas en la cooperación, la complementariedad y el aprovechamiento eficiente de todos los recursos disponibles”.
En este contexto, la alianza reitera su disposición permanente al diálogo institucional y a la búsqueda de acuerdos que permitan fortalecer el SNS desde la colaboración y el consenso. “La sanidad española necesita estabilidad, planificación y visión de futuro. Necesita aprovechar todo el talento profesional, toda la capacidad asistencial y toda la infraestructura sanitaria disponible, con independencia de su titularidad”, concluye Baltar.










