Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
La eliminación del VIH es el gran objetivo en la lucha contra esta infección. Sin embargo, como expone en esta entrevista con el apoyo de ViiV Healthcare, el Dr. Adrià Curran, médico de Enfermedades Infecciosas en el Hospital Vall d’Hebron y experto en VIH, todavía hay varios obstáculos a superar para conseguirlo.
Entre ellos, resalta la necesidad de mejorar la equidad entre territorios haciendo que diagnóstico y tratamiento lleguen por igual a todas las personas con VIH y, también, la necesidad de un cambio estructural, apostando por la innovación en salud no sólo a nivel terapéutico si no en modelos asistenciales.
ONUSIDA marca el 2030 como año objetivo para eliminar con el VIH. ¿Qué cambios o acciones deben realizar desde las administraciones, la práctica clínica u otras vertientes para acometerlo?
Debemos ser realistas y asumir que estamos todavía lejos de conseguir el objetivo de eliminar el VIH para el 2030, por muchos motivos. Pero no por eso debemos reducir los esfuerzos. Las velocidades en la reducción de los nuevos diagnósticos y las estrategias para conseguirlo serán muy diferentes en función del país y será muy distinto en lo que se conoce como primer mundo frente a los países de bajos ingresos.
«Es necesario mejorar la equidad entre territorios haciendo que diagnóstico y tratamiento lleguen por igual a todas las personas con VIH»
Pero, independientemente del territorio, pasa por enfoques muy parecidos: aumentar el número de personas en riesgo de adquirir VIH que reciben PrEP, del tipo que sea; aumentar el diagnóstico para cortar la transmisión, ya que la mayoría de gente que transmite es la que no sabe que tiene VIH, evitar oportunidades perdidas en cualquier contacto con la sanidad como urgencias o atención primaria pero también, a través de entidades comunitarias; conseguir y mantener la indetectabilidad, ya que Indetectable=Intransmisible (o sea que una vez la persona está diagnosticada, si hace bien los controles y tratamiento, tendrá el virus indetectable y no transmitirá ese virus).
Por último, pero no menos importante, reducir el estigma y mejorar la calidad de vida de las personas con VIH, para no añadir sólo años sino años de calidad.
¿Cómo definiría la evolución de la respuesta al VIH en los últimos años y cuáles cree que son las principales asignaturas pendientes en el manejo de estos pacientes?
Hemos pasado de un control basado en CD4, carga viral, y control de infecciones oportunistas, que en la práctica terminaba siendo muy similar para todos los pacientes, a un abordaje más personalizado en función de las características y las necesidades de cada persona con VIH.
Aquí han jugado un papel muy importante iniciativas como National Policy, estratificando a los pacientes según perfiles y complejidad, de manera que se puede definir mejor qué se hace, cuándo, dónde, quién lo hace, cada cuanto tiempo… personalizando mucho más la atención.
«Se ha pasado de un cuidado más reactivo a uno mucho más proactivo, poniendo el foco también en la prevención y una mejor calidad de vida»
Además, se ha pasado de un cuidado más reactivo en el que se solucionaban los problemas que iba presentando la persona, a uno mucho más proactivo, poniendo el foco también en la prevención y una mejor calidad de vida, pasando de solucionar enfermedades a promocionar la salud.
En cuanto a las asignaturas pendientes, hay varias. La primera, la equidad; que la atención no dependa del código postal. Un ejemplo sería el cribado de displasia anal, que no lo tienen todos los hospitales y depende que se haga de la disponibilidad. O el tratamiento, ya que no todas las comunidades autónomas tienen los mismos ni a la misma velocidad.
Por otra parte, lo relativo a las nuevas opciones terapéuticas. Lo que tenemos es estupendo, pero podría ser incluso mejor en algunos pacientes con fracasos previos, resistencias o interacciones. También disponer de más opciones de acción prolongada para mejorar la conveniencia.
En tercer lugar, me gustaría profundizar sobre el estigma. A pesar de que se ha trabajado mucho, sigue siendo un problema muy importante, tanto hacia el paciente, desde la sociedad e instituciones, como por parte de los profesionales sanitarios.
«Lo que tenemos es estupendo, pero podría ser incluso mejor en algunos pacientes con fracasos previos, resistencias o interacciones»
¿Qué retos hay en términos de investigación para seguir avanzando hacia una respuesta óptima del VIH y contribuir a su eliminación en los plazos establecidos?
Quedan muchos retos todavía a pesar de lo que hemos avanzado, que es muchísimo, pero hay que seguir persiguiendo la cura en VIH, con la eliminación del reservorio, porque en la actualidad el virus queda latente y, si la persona deja el tratamiento, reaparece la infección.
En cuanto a los tratamientos más convenientes, disponer de más opciones, también de acción prolongada, en VIH podría hacer el tratamiento incluso más fácil. También hay que prestar atención a la reducción del envejecimiento prematuro y las comorbilidades, puesto que estos pacientes tienen más enfermedades y envejecen más rápido.
«Quedan muchos retos todavía a pesar de lo que hemos avanzado, que es muchísimo, pero hay que seguir persiguiendo la cura en VIH, con la eliminación del reservorio»
Otro punto es el de potenciar la investigación en la parte más social y de estigma, además de impulsar la investigación también en poblaciones más vulnerables que no suelen estar bien representadas en ensayos clínicos como mujeres, migrantes o embarazadas.
¿Qué relevancia tiene el trabajo multidisciplinar y colaborativo de cara a avanzar en nuevas soluciones diagnósticas y terapéuticas en VIH?
En el campo del VIH este trabajo multidisciplinar es clave. Y es verdad que aquí cuando hablamos de multidisciplinariedad lo podemos hacer a muchos niveles: entre equipos clínicos y equipos de básica/traslacional; entre distintos profesionales de la salud, como médicos, enfermería, psicología y trabajo social; entre distintas especialidades, dado que hay mucha comorbilidad y muchas patologías concomitantes y con esta relación podemos ofrecer una atención más eficiente; entre distintos perfiles, incluyendo clínicos, entidades sociales, gestión y profesionales relacionados con salud digital o IT, como ingenieros, personal de informática o tecnología; otro muy importante, y más con el envejecimiento de la población, es el trabajo que se realiza entre distintos niveles de atención, como entre el hospital y atención primaria.
«Dentro del equipo multidisciplinar es importante la colaboración público-privada para la investigación, que puede ser de nuevos fármacos o de nuevos modelos de atención»
Por último, dentro del equipo multidisciplinar es importante la colaboración público-privada para la investigación, que puede ser de nuevos fármacos o de nuevos modelos de atención.
A nivel de acceso a la innovación, ¿cree que este es el adecuado en España? ¿Qué barreras o desafíos quedan por superar en este aspecto?
Se han hecho muchísimas cosas, pero todavía queda camino por recorrer. Es necesario un cambio cultural dentro de las instituciones y esto es muy difícil, ya que tiene que haber personal motivado, pero que esto llegue también a los niveles de gestión.
Hay centros que ya apuestan por la innovación, como es el caso del Vall d’Hebron, pero está claro que para que la innovación progrese tiene que ser bottom up pero también top down porque, si no, es muy difícil cambiar cosas e implementar soluciones realmente innovadoras. También que los gestores crean en esta necesidad y fuercen en el mismo sentido.
«Se han hecho muchísimas cosas, pero todavía queda camino por recorrer, es necesario un cambio cultural dentro de las instituciones»
Nosotros, en el Vall d’Hebron, tenemos una unidad de innovación que está trabajando para hacer este cambio cultural de muchas formas y quizá en hospitales más pequeños este trabajo sea más difícil.
Y debemos tener en cuenta que la innovación no necesariamente implica tecnología. También puede estar relacionada con hacer las cosas de forma distinta, aportando valor. Aquí, por ejemplo, se pueden hacer muchas cosas aplicando metodología de procesos para hacer que nuestra atención sanitaria sea mucho más eficiente. Aunque hay soluciones tecnológicas que nos ayudan, no todo pasa por esto; iniciativas de este tipo también aportan valor.
Dicho esto, algunas ciudades de España como Barcelona son hubs de innovación de los que están saliendo muchas iniciativas en los últimos años, con creación de start-ups y spin-offs en el campo de la salud.
«Se pueden hacer muchas cosas aplicando metodología de procesos para hacer que nuestra atención sanitaria sea mucho más eficiente»
Probablemente, desde aquí se pueda liderar este acceso a la innovación, que esta tecnología se transfiera y se haga muy transversal y general, para que todo el mundo pueda usarla en sus hospitales.
En cuanto a las barreras y desafíos hay muchísimos, algunos ya los hemos comentado. Pero los mayores son las barreras culturales, los aspectos burocráticos y regulatorios, así como la financiación, porque esto muchas veces requiere de recursos.
¿Cómo definiría el concepto de valor de la innovación en VIH? ¿Qué aspectos abarca y qué impacto puede tener a diferentes niveles en el corto, medio y largo plazo?
Valor es todo aquello que genera beneficio, del tipo que sea, al paciente, al profesional de la salud y/o al sistema sanitario. Idealmente a todos, pero priorizando el valor para el paciente, el valor social, como, por ejemplo, con las visitas telemáticas.
Aquí, hay profesionales que prefieren el cara a cara, pero si la visita puede mantener la duración y la calidad, aportas al paciente comodidad, que no tenga que trasladarse. Así, hay que poner por delante el valor para el usuario.
«Valor es todo aquello que genera beneficio, del tipo que sea, al paciente, al profesional de la salud y/o al sistema sanitario»
Como he comentado antes, este no necesariamente tiene que implicar tecnología; a veces puede ser simplemente hacer las cosas de forma distinta para ser más eficiente y optimizar los (escasos) recursos que tenemos.
Y tan importante como aportar valor es eliminar el no-valor. Es decir, quitar todas aquellas cosas que la persona no ha venido a buscar. Y hay muchas veces que hay que empezar por aquí antes de aportar valor.
Tenemos muchos ejemplos del valor de la innovación en el campo del VIH, empezando por los tratamientos, pero también en la mejora del modelo de atención a las personas con VIH, siguiendo el National Policy y definiendo muy bien todo lo que hay que hacer para mejorar la eficiencia.
«Tan importante como aportar valor es eliminar el no-valor. Es decir, quitar todas aquellas cosas que la persona no ha venido a buscar»
Y yendo a lo que todo el mundo tiene claro como innovación, podemos usar la inteligencia artificial (IA) para la prevención y el manejo del VIH para encontrar focos donde haya más casos y focalizar las estrategias de prevención. Siguiendo este hilo, la IA generativa puede ayudar a dar diagnósticos, recomendaciones de manejo… en definitiva, se puede usar, como en el resto de áreas de medicina, para el manejo de la infección por VIH.
En el actual contexto de cronicidad, envejecimiento de la población y desigualdades sociales, ¿qué cambios considera que deben realizarse en el modelo asistencial para mejorar la calidad de vida de estos pacientes?
Estos aspectos son muy importantes y yo añadiría otro factor clave también relacionado con el modelo asistencial: la falta de médicos en un futuro próximo. Por tanto, tendremos más pacientes (por nuevos diagnósticos y porque viven más); con más patologías y durante más tiempo (por el VIH y por el envejecimiento de esta población); así como les tendremos que prestar más atención, cuidando mejor y previniendo más, atendiendo a patologías como las cardiovasculares, la osteoporosis, el cribado de neoplasias o el cribado de ITS, entre otros.
A menudo, esto implica más pruebas y más fármacos, pero con los mismos o incluso menos recursos, tanto económicos como humanos. Esto nos obliga a gestionar mejor los recursos que tenemos y ser más eficientes para seguir dando la mejor asistencia.
«Debemos utilizar soluciones de salud digital que nos faciliten las visitas y reduzcan tareas de no valor para pacientes y profesionales sanitarios, pero también debe implicar cambios en los procesos asistenciales»
Pero para gestionar y ser más eficientes debemos innovar a múltiples niveles. En este sentido, debemos utilizar soluciones de salud digital que nos faciliten las visitas y reduzcan tareas de no valor para pacientes y profesionales sanitarios, pero también debe implicar cambios en los procesos asistenciales y estos los tenemos que hacer utilizando metodología de procesos en los que participen todos los actores, incluyendo usuarios y todos los profesionales sanitarios que participan del cuidado de la salud de éstos.
Así, definiendo el producto mínimo viable (MVP) que debe recibir cada usuario en función de su perfil y complejidad, podremos garantizar la equidad y evitar desigualdades sociales. También es esencial remarcar la importancia del cambio cultural a nivel personal y de las instituciones para poder implementar la innovación en salud.










