P.D.C
Gracias a la aplicación de la inmunoterapia subcutánea en pacientes alérgicos a la gramínea y olea europea, el uso de antihistamínicos descendió del 98,9% al 75%, el de broncodilatadores del 75% al 17,1% y el de corticoides nasales del 66,3% al 6,6%. Así lo refleja un estudio observacional retrospectivo en vida real, llevado a cabo entre 2012 y 2016, que ha evaluado la eficacia, seguridad y efectos a largo plazo de este tratamiento. A través de este estudio, se ha aportado evidencias en condiciones de práctica clínica real, donde influyen factores como la heterogeneidad de los pacientes, la exposición a alérgenos y la adherencia al tratamiento.
Una de las participantes del estudio, la Dra. Ana Pérez Montero, alergóloga del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, explica en la plataforma Doryos que la inmunoterapia subcutánea representa una de las pocas intervenciones capaces de modificar la evolución natural de las enfermedades alérgicas respiratorias. “Este enfoque complementario entre ensayos clínicos y estudios de vida real tiene el potencial de mejorar la calidad de la evidencia disponible, permitiendo una aproximación más precisa y ajustada a las necesidades de cada paciente”, señala la Dra. Pérez.
Los resultados del estudio muestran que el uso de antihistamínicos descendió del 98,9% al 75%, el de broncodilatadores del 75% al 17,1% y el de corticoides nasales del 66,3% al 6,6%

El estudio evaluó la eficacia y seguridad de una vacuna subcutánea despigmentada polimerizada con mezcla de gramínea y olea europea en pacientes con rinoconjuntivitis y asma alérgicos sensibilizados a ambos pólenes; además de analizar la evolución de los niveles de inmunoglobulina E (IgE) específica y determinar la persistencia de los beneficios clínicos tras la finalización del tratamiento. Según la alergóloga, el estudio “contó con la participación de un total de 76 pacientes con una mediana de edad de 12,5 años tratados durante al menos tres años y con un seguimiento adicional de dos tras finalizar la inmunoterapia”. Los investigadores recogieron diversas variables, como síntomas nasales, oculares, respiratorios, consumo de medicación, niveles de IgE específica y posibles reacciones adversas.
Disminución de los niveles de IgE
Los resultados del estudio muestran que los niveles de IgE específica frente a gramínea y oliva europea disminuyeron de manera significativa tras los tres años de tratamiento. Asimismo, por grupo de edad se comprobó que la terapia inmunoterapia subcutánea es eficaz en todas las cohortes, destacando una mayor respuesta en pacientes pediátricos. “Dos años después de la finalización, la mayoría de los pacientes mantenía la mejoría clínica”, apunta la Dra. Pérez. Por último, este tratamiento demostró una alta seguridad: solamente el 18,4% presentó reacciones locales leves sin necesidad de suspender la inmunoterapia.
En base a los resultados del estudio, “la inmunoterapia subcutánea con extractos despigmentados polimerizados de gramínea y olea europea es eficaz y segura en condiciones de vida real”, explica la Dra. Pérez. Asimismo, “reduce significativamente los síntomas y la necesidad de medicación, además de mejorar la calidad de vida y mantener beneficios clínicos e inmunológicos a largo plazo”, concluye la alergóloga.
Doryos
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