Redacción
Un estudio liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha identificado un nuevo «punto de control» en las mitocondrias que permite a las células dendríticas activar de forma eficaz a los linfocitos T frente a virus y tumores. Los resultados, publicados en la revista Science Immunology, podrían abrir nuevas vías para potenciar la inmunoterapia contra el cáncer.
La investigación muestra que la capacidad de las células dendríticas, encargadas de detectar amenazas y activar las defensas del organismo, depende del correcto funcionamiento del complejo I mitocondrial que se encarga de la producción energética celular.
El trabajo ha sido dirigido por David Sancho, investigador del CNIC, y Michael Enamorado, de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí (Nueva York). Ambos han identificado «que el complejo I mitocondrial actúa como un auténtico interruptor metabólico. Sin su correcto funcionamiento, las células dendríticas pierden gran parte de su capacidad de activar a los linfocitos T para combatir amenazas como tumores o virus», ha explicado David Sancho.
Los investigadores han identificado «que el complejo I mitocondrial actúa como un auténtico interruptor metabólico»
Como ha explicado la Dra. Sofía C. Khouili, investigadora del CNIC y coautora del estudio, ha destacado que «cuando el complejo I funciona peor, las células dendríticas tienen dificultades para presentar suficiente antígeno a los linfocitos T, lo que reduce su activación y su capacidad de respuesta frente a virus o tumores».
Por su parte, la Dra. Elena Priego, también investigadora del CNIC y coautora del estudio ha destacado que «la clave reside en el aumento de NADH respecto a NAD+ que aparece cuando hay deficiencia del complejo I. Si recuperamos ese equilibrio químico con intervenciones farmacológicas, se restaura la capacidad de las células dendríticas para activar a los linfocitos T frente a infecciones virales o en respuestas antitumorales».
Los investigadores han subrayado que este mecanismo puede tener especial relevancia en el microambiente tumoral, donde la actividad mitocondrial de las células dendríticas suele verse alterada, limitando así la activación de los linfocitos T.
«Cuando el complejo I funciona peor, las células dendríticas tienen dificultades para presentar suficiente antígeno a los linfocitos T», ha explicado la Dra. Khouili
«Identificamos el complejo I mitocondrial en la célula dendrítica como un punto de control clave y demostramos que corregir el desequilibrio químico interno asociado a su mal funcionamiento puede restaurar la respuesta inmunitaria en modelos experimentales», han explicado. Y concluyen destacando que estos resultados «muestran nuevas vías para potenciar vacunas e inmunoterapias».
El proyecto ha contado con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la Agencia Estatal de Investigación y el programa NextGenerationEU/PRTR de la Unión Europea; la Comunidad de Madrid; Asociación Española Contra el Cáncer (AECC); Worldwide Cancer Research; la Fundación CRIS contra el Cáncer y la Fundación La Caixa.






