El Círculo de la Sanidad advierte que aumentar la financiación «sin reformas» no basta para ampliar la capacidad asistencial

Según la organización, la evolución del gasto sanitario no se traduce de forma homogénea en mayor actividad, con la atención primaria y la actividad quirúrgica como las áreas que afrontan mayores limitaciones para ampliar su capacidad de respuesta

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Redacción
El crecimiento sostenido del gasto sanitario público durante el periodo 2016-2024, especialmente durante la pandemia, es insuficiente para incrementar por sí solo la capacidad asistencial y restablecer el equilibrio entre los recursos disponibles y las crecientes necesidades de atención de la población, cada vez más envejecida y con pluripatologías crónicas. Esta afirmación es una de las conclusiones de la primera edición del Boletín semestral ‘De la realidad macroeconómica a la capacidad asistencial del SNS’, elaborado por el Círculo de la Sanidad.

El documento tiene objetivo de monitorizar, analizar e interpretar cómo la evolución presupuestaria y organizativa del sistema sanitario impacta en la actividad asistencial, en la capacidad de respuesta, en la utilización de recursos públicos y privados, así como evaluar su efecto en el sector proveedor y en la evolución de la demanda. En este primer estudio, la entidad pretende dar respuesta a la pregunta de si el aumento de financiación sanitaria se traduce en un incremento de la actividad asistencial, con impacto directo en la mejora de resultados en salud y en la atención al paciente.

En el periodo 2016-2024, el crecimiento del gasto sanitario público demuestra que la financiación es insuficiente para incrementar la capacidad asistencial

El informe relaciona el gasto sanitario con los ingresos no financieros de las Administraciones Públicas, que son los que realmente financian la prestación de servicios públicos. Desde esta perspectiva de comparación, el peso del gasto sanitario, pese a crecer en términos absolutos, baja del 20% durante el periodo pandémico hasta el 16,4% en 2024, sobre el total. En otras palabras, se ha reducido de forma progresiva la proporción de recursos públicos destinados a financiar el consumo sanitario final.

En este sentido, las consultas de especialidades, la actividad diagnóstica y la concertada demuestran una elevada capacidad de transformación de financiación en mayor actividad, mientras que la atención primaria refleja una evolución más contenida y la actividad quirúrgica presenta el índice de recuperación más lento. Los factores limitantes que condicionan el crecimiento en estos campos son la disponibilidad de profesionales, la organización de los procesos, la incorporación de tecnología, la capacidad instalada, la flexibilidad para absorber incrementos de demanda asistenciales y el aumento de la complejidad clínica y organizativa de los pacientes.

En palabras de Ángel Puente, presidente del Círculo de la Sanidad, “sigue faltando financiación, pero también la precisión quirúrgica para aplicarla allí donde hace falta. Más dinero, sin reformas, ya no es una opción. Para ello necesitamos un análisis profundo y unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, conformes a la realidad de nuestro país y a la complejidad de los pacientes de cada territorio, para que ese esfuerzo económico se transforme de forma efectiva en una mayor capacidad asistencial y resolutiva”. Asimismo, el Círculo de la Sanidad recalca que la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) no depende de seguir incrementando el gasto sanitario, sino de garantizar que ese esfuerzo económico se transforme en mayor capacidad asistencial, productividad y eficiencia, siendo urgente la implementación de una evaluación de resultados sobre la actividad asistencial.

Las áreas de atención primaria y la actividad quirúrgica presentan un crecimiento más contenido

Por otro lado, también ha cambiado la estructura del gasto sanitario, siendo la transformación más significativa la que corresponde a los servicios prestados directamente por el Sistema Nacional de Salud, que absorben ya el 70% del total del gasto sanitario en consumo final. Los servicios sanitarios concertados y la prestación farmacéutica continúan creciendo en términos absolutos, pero rebajando respectivamente su participación relativa hasta una cuarta parte y el 15% del gasto sanitario total.

“Conocer cómo se transforman los recursos económicos en actividad efectiva puede contribuir a orientar con mayor precisión las decisiones de planificación, gestión e inversión y a identificar aquellas actuaciones con mayor capacidad para mejorar la respuesta del sistema”, añade Antonio Burgueño Jerez, director técnico del Boletín semestral del Círculo de la Sanidad.

Al mismo tiempo han emergido nuevas áreas de consumo sanitario (como el transporte o las prestaciones ortoprotésicas), que pese a representar proporciones reducidas del gasto total, muestran una dinámica de crecimiento muy superior a la del conjunto del sistema. Este comportamiento va parejo al envejecimiento de la población, al aumento de la cronicidad, a una mayor supervivencia de pacientes con enfermedades complejas y a la incorporación de nuevas tecnologías, dispositivos y prestaciones asistenciales.

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