Nieves Sebastián Mongares
En España cada año se producen 90.000 casos nuevos de ictus, con más de 20.000 fallecimientos por esta causa, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Además, de entre los supervivientes, más del 30% viven con secuelas. Por otra parte, aunque las estimaciones sobre las cifras de recurrencia son variables. Según las cifras de la European Stroke Organisation: en Europa el 21% de los pacientes que ingresan con un ictus lo hacen por un ictus recurrente.
En concreto, la Dra. María del Mar Freijo, coordinadora del Grupo de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN, indica que “aproximadamente uno de cada cuatro pacientes puede sufrir un nuevo ictus en los cinco años posteriores, aunque el riesgo varía según la causa del ictus y el control de los factores de riesgo”.
En este escenario, los resultados del ensayo clínico Oceanic-Stroke reflejaron que agregar asundexian al tratamiento antiagregante logró reducir en un 26% el riesgo de sufrir un segundo ictus tras un primer accidente cerebrovascular sin aumentar el riesgo de sangrado. Estos resultados convierten a asundexian en el primer inhibidor oral del factor XIa que ha demostrado, en un ensayo clínico de fase III, reducir el riesgo de ictus isquémico recurrente en esta población sin aumentar significativamente el riesgo de hemorragia mayor. Cabe destacar que en la investigación han participado un total de 702 centros de 37 países diferentes, siendo 25 los hospitales españoles involucrados.
En el ensayo Oceanic-Stroke han participado 702 centros, 25 de ellos españoles
En cuanto a la aportación de este tratamiento al arsenal terapéutico en la prevención de recurrencia de ictus, en palabras de la Dra. Freijo, “los ictus isquémicos representan el 80% del total; Actualmente, para prevenir su repetición utilizamos fármacos que reducen la formación trombos como son la aspirina o los anticoagulantes dependiendo de la causa del ictus; en estos últimos años se han desarrollados anticoagulantes con diferentes mecanismos de acción dirigidos a dianas específicas de la coagulación. El fármaco de este estudio actúa sobre una vía de la coagulación que hasta ahora no se había utilizado con fines terapéuticos para la prevención de ictus”
Por otra parte, como explica, la doctora, una vez resuelto el ictus, además de tratar de prevenir su recurrencia mediante estos fármacos, es prioritario controlar y corregir los factores de riesgo vascular, principalmente la hipertensión y los niveles altos de colesterol.
La Dra. Freijo precisa que el estudio Oceanic-Stroke se ha realizado con pacientes cuyo ictus no es de origen cardioembólico. “Lo que se ha visto es que disminuye la recurrencia de estos ictus y no aumenta las hemorragias graves”.
Y es que, en el manejo de estos casos la especialista remarca “a la hora de indicar un tratamiento para que no se vuelvan a formar trombos, tenemos que sopesar el beneficio de prevenir una recurrencia frente al riesgo de que se produzca una hemorragia en un cerebro que acaba de sufrir una lesión.
Y este, indica, es el valor diferencial de este fármaco, que ha demostrado ser seguro en cuanto a sangrados a nivel cerebral o en otras zonas.
Los resultados del estudio reflejan que asundexian reduce la recurrencia de ictus isquémicos sin aumentar las hemorragias
Esto, detalla la Dra. Freijo, es posible porque “asundexian es un inhibidor oral del factor XIa, que es un mecanismo de acción innovador sobre esta vía de la coagulación”. Entre los beneficios que aporta, la neuróloga apunta que “además de la eficacia y seguridad, el tratamiento puede iniciarse precozmente tras el ictus y con un riesgo de hemorragia similar al de los fármacos ya disponibles”. “Nos aporta seguridad en el manejo, y esto es importante”, determina.
Por el momento, señala la especialista, el ensayo ha mostrado un beneficio global en la población incluida.
“Aunque será necesario profundizar en el análisis de cada subgrupo, los resultados disponibles hasta ahora muestran un beneficio consistente en los pacientes que cumplen los criterios de inclusión del ensayo”
Evolución del manejo del ictus isquémico
En cuanto a la evolución del manejo del ictus isquémico, la Dra. Freijo considera que “se ha avanzado mucho en la atención en la fase aguda”. “Disponemos de Unidades de Ictus donde el paciente ingresa a la llegada al hospital con el objetivo de prevenir complicaciones, la recurrencia precoz y mejorar el pronóstico y evolución del proceso. Además, podemos administras fármacos intravenosos que disuelven el trombo y en los casos que hay oclusión de un vaso grande se puede realizar una trombectomía mecánica para extraer el trombo que ocluye el mismo. Estas dos técnicas, valora la doctora, han sido muy relevantes, mejorando mucho el pronóstico de los pacientes.
“Ahora tenemos que seguir avanzando en la fase posterior y en la vida después del ictus”, resalta la experta. Así, apunta que fármacos como asundexian son importantes pero que, sigue habiendo un porcentaje de pacientes a los que el ictus les produce incapacidad, con grave repercusión en su calidad de vida. En este sentido expresa que “por un lado, es fundamental evitar la recurrencia y, por otro, continuar con el desarrollo nuevos tratamientos rehabilitadores personalizados para que sean más eficaces y que tengan un impacto positivo en la autonomía de estos pacientes”.
Además, más allá del plano farmacológico, la Dra. Freijo concluye que una de las principales asignaturas pendientes en torno al abordaje del ictus es “avanzar de forma coordinada para mejorar la atención y el apoyo a los familiares y cuidadores, porque el ictus no solo transforma la vida del paciente, sino también de quienes la acompañan y cuidan cada día”.







