Un estudio cuestiona la necesidad de mantener las estatinas en mayores de 75 años, pero los expertos piden cautela

La investigación ha analizado si interrumpir el tratamiento preventivo con estatinas en personas mayores de 75 años sin antecedentes de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (EVA) ofrece resultados comparables a mantenerlo

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Jorge Pastor Arrizabalo
Un estudio publicado en The Lancet Healthy Longevity ha analizado si interrumpir el tratamiento preventivo con estatinas en personas mayores de 75 años sin antecedentes de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (EVA), como ictus isquémico o infarto de miocardio, ofrece resultados comparables a mantenerlo. Tras tres años de seguimiento, la investigación ha demostrado que la suspensión no fue inferior a la continuidad del tratamiento en términos de mortalidad por cualquier causa.

Sin embargo, los expertos consultados por el Science Media Centre cuestionan que el estudio tenga solidez estadística suficiente para respaldar esta conclusión. Es el caso del Dr. Robert Storey, catedrático de Cardiología de la Universidad de Sheffield, quien ha considerado que el trabajo presenta «numerosas limitaciones», como que el estudio fue demasiado pequeño y no se realizó un seguimiento suficientemente largo para evaluar con claridad los beneficios del tratamiento sobre la esperanza de vida.

Este estudio incluyó a poco más de 1.000 personas. De este total, 521 fueron asignadas al grupo que debía suspender las estatinas, de las cuales 388 completaron los tres años de seguimiento. Además, el Dr. Storey ha destacado que las estatinas pueden tener mayor efecto sobre el riesgo de infarto de miocardio que sobre la mortalidad general.

El Dr. Storey ha señalado las «numerosas limitaciones» del estudio, como el estudio fue demasiado pequeño y no se realizó un seguimiento suficientemente largo

Además, la interrupción del tratamiento no se tradujo en una mejora de la calidad de vida ni en una reducción de los síntomas que pudieran atribuirse a las estatinas. Por ello, el Dr. Storey ha considerado que no existen pruebas de que continuar el tratamiento tenga un efecto perjudicial.

En esta investigación, el infarto se produjo en el 2,1% de quienes dejaron el tratamiento frente al 1,4% de quienes lo continuaron, aunque el tamaño de la muestra no permite estimar con precisión el riesgo. Además, ha advertido de que más de la mitad de los pacientes tenía más de 80 años y que las dificultades para reclutar pacientes podrían haber generado una población que no represente al conjunto de personas mayores de 75 años.

En este sentido, el Dr. Carlos Guijarro, expresidente de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) y médico de la Unidad de Medicina Interna del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, ha cuestionado en declaraciones que recoge el Science Media Centre la validez externa del estudio al señalar que «la cohorte es de franceses octogenarios que acuden regularmente a su médico de cabecera y que tiene una mortalidad menor al 10% a tres años (con o sin estatinas). Puede no tener que ver nada con otras poblaciones de octogenarios». Además, ha señalado que «en realidad los autores no han demostrado que retirar las estatinas sea inferior (o superior) a mantenerlas«.

La interrupción del tratamiento no se tradujo en una mejora de la calidad de vida ni en una reducción de los síntomas que pudieran atribuirse a las estatinas

A su juicio, el trabajo presenta una potencia estadística muy inferior a la prevista debido a que «se han reclutado la mitad de pacientes» y a que «la mortalidad fue la mitad de la esperada». Por ello, el Dr. Guijarro ha reclamado cautela a la hora de interpretar los resultados: «El estudio no ha tenido potencia suficiente para valorar si, en ancianos, suspender las estatinas modifica la mortalidad: no hay datos suficientemente sólidos para decir que modifique la mortalidad, ni que mejore o empeore la calidad de vida de los pacientes».

No obstante, el internista ha destacado que los resultados sí pueden contribuir a individualizar las decisiones en este grupo de edad: «Ciertamente deja a los médicos la opción de discutir con los pacientes qué hacer en decisiones complejas en ancianos, como siempre debería ser».

El Dr. Guijarro ha puesto en contexto estos resultados con la evidencia disponible: «Este ensayo con 1.200 pacientes seguidos durante tres años contrasta con los beneficios consistentes del metaanálisis publicado también en The Lancet con 186.000 pacientes, de los cuales unos 14.000 eran mayores de 75 años».

Además, ha señalado que suspender las estatinas no habría demostrado ningún beneficio adicional para los pacientes: «Quitar las estatinas a ancianos que las toleran bien no les ofrece ningún beneficio real: no aumenta su calidad de vida ni desaparecen otras molestias». Por ello, ha advertido de que los resultados «no deben interpretarse como una demostración de que las estatinas dejan de tener efecto a los 80 años».

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