Un estudio español logra proteger al organismo del daño celular durante la radioterapia sin comprometer la eficacia frente al tumor

Los resultados preclínicos muestran una supervivencia del 90% tras una dosis letal de radiación y un ensayo en pacientes con cáncer de cabeza y cuello estudia ya sus componentes

daño-celular

Redacción
Una fórmula de radioprotección oral desarrollada por investigadores españoles ha logrado proteger al organismo frente al daño celular causado por una dosis letal de radiación en modelos preclínicos. El 90% de los animales tratados seguía vivo un año después de la exposición, mientras que ninguno de los animales del grupo que no recibió tratamiento sobrevivió más de 90 días.

El estudio está firmado por la Universitat de València, el Hospital Universitari i Politècnic La Fe, la Universitat de Barcelona y la biotecnológica Circe Health Science. La investigación se ha publicado en Biomedicine & Pharmacotherapy. Paralelamente, algunos de los componentes de la formulación se están evaluando ya en pacientes oncológicos en un ensayo clínico todavía en curso.

Una primera evidencia, ya en pacientes

Los mismos componentes se están estudiando en un ensayo clínico con pacientes con cáncer de cabeza y cuello en dos centros de la Comunidad Valenciana: el Hospital Universitari i Politècnic La Fe y el Hospital Clínico Universitario de Valencia. En este caso, los componentes se aplican en forma de crema y no mediante la formulación oral analizada en el estudio preclínico. El ensayo evalúa su capacidad para prevenir las dermatitis severas que pueden aparecer durante el tratamiento con radioterapia.

«El ensayo clínico no está terminado, pero los resultados parciales que tenemos apuntan a que estos mismos componentes radioprotegen a los pacientes y evitan las dermatitis severas. Ya tenemos una prueba en humanos, en un ensayo clínico, en una situación de daño extremo donde los productos son eficaces. Esa es una evidencia directa en el ser humano, no en un modelo experimental», afirma el Dr. José María Estrela.

El propio investigador insiste, sin embargo, en la necesidad de mantener la cautela. El ensayo continúa en marcha y los datos disponibles son parciales, por lo que será necesario esperar a su finalización para confirmar estos primeros resultados.

Los componentes se evalúan en pacientes con cáncer de cabeza y cuello para prevenir dermatitis asociadas a la radioterapia

El 90% de los animales tratados sobrevivió un año

Los resultados publicados en Biomedicine & Pharmacotherapy proceden de modelos preclínicos. En los ensayos, el 90% de los animales que recibieron la formulación seguía vivo un año después de haber sido expuesto a una dosis letal de radiación. En el grupo sin tratamiento, ninguno sobrevivió más allá de los 90 días.

Según los investigadores, hasta ahora ningún compuesto administrado por vía oral había demostrado una protección de este alcance. Los tratamientos disponibles se administran por vía inyectable y actúan sobre tejidos concretos, fundamentalmente la médula ósea, y no sobre el conjunto del organismo.

Más allá de la supervivencia, los autores destacan especialmente el estado en el que se encontraban los animales tratados. Recuperaron el peso corporal, la capacidad de producir células sanguíneas, la función intestinal y la actividad motora normal.

En estudios anteriores con otros compuestos, según explica el equipo, la supervivencia se había conseguido a costa de un deterioro fisiológico permanente. Esta diferencia entre resistir el daño y recuperarse posteriormente constituye uno de los principales resultados de la investigación. «Una cosa es resistir y otra cosa es, cuando la célula ha sido dañada, poderse reparar», explica el Dr. Estrela. Los autores engloban esta capacidad bajo el concepto de resiliencia celular.

Los animales tratados recuperaron el peso, la producción de células sanguíneas, la función intestinal y la actividad motora

Tres mecanismos frente al daño celular

El equipo también ha estudiado los mecanismos implicados en esta respuesta. «No solamente es que sobreviven, sino que sabemos cómo sobreviven», señala el Dr. Estrela. La formulación actúa simultáneamente sobre tres rutas biológicas. Refuerza las defensas antioxidantes de la célula, frena los procesos inflamatorios y activa los mecanismos internos que eliminan y sustituyen componentes celulares dañados.

Los investigadores utilizaron la radiación como modelo porque provoca en pocos minutos un daño celular muy intenso. Uno de los elementos implicados es el estrés oxidativo, un fenómeno que también puede acumularse progresivamente en el organismo.

Al procesar el oxígeno, las células generan radicales libres que pueden dañar sus estructuras internas. En cantidades normales forman parte de los procesos fisiológicos, mientras que un exceso puede favorecer el deterioro celular.

«El estrés oxidativo está relacionado con los daños acumulados que causan nuestro envejecimiento; el estrés oxidativo es fundamental para el crecimiento de los cánceres; y el estrés oxidativo es el mecanismo fundamental por el cual las radiaciones ionizantes causan daños», explica el Dr. Estrela.

La diferencia, según el investigador, reside fundamentalmente en la intensidad y el tiempo de exposición. En el envejecimiento, «el daño es de baja intensidad, pero se acumula a lo largo del tiempo y supera nuestros mecanismos fisiológicos, los normales, para repararnos. Por eso nos vamos deteriorando».

La radioprotección no redujo el efecto de la radioterapia

Uno de los principales obstáculos para desarrollar compuestos radioprotectores es conseguir que protejan los tejidos sanos sin proteger al mismo tiempo al tumor. De ocurrir esto último, la radioterapia podría perder eficacia sobre las células tumorales.

El estudio analizó este problema en dos modelos tumorales. En cáncer de mama triple negativo, la radioterapia mantuvo su efecto sobre el tumor a pesar de la administración de la formulación. En glioblastoma, un tumor cerebral caracterizado por su resistencia a la radiación, los investigadores observaron además una mejora de la sensibilidad al tratamiento.

Estos resultados se han obtenido exclusivamente en modelos preclínicos y deberán confirmarse en pacientes. Si se reprodujeran en ensayos clínicos, los autores plantean que esta estrategia podría facilitar el uso de tratamientos eficaces reduciendo al mismo tiempo los efectos adversos de la radioterapia sobre los tejidos sanos.

La formulación protegió al organismo sin reducir la eficacia de la radioterapia en los modelos tumorales estudiados

Mejorar la biodisponibilidad del pterostilbeno

La fórmula oral combina cuatro compuestos. Dos de ellos son polifenoles y se administran antes de la exposición. Los otros dos actúan posteriormente: uno activa mecanismos de reparación del ADN y otro contribuye a la recuperación de los tejidos. Uno de los polifenoles empleados es el pterostilbeno, presente de forma natural en arándanos y uvas. Una de sus principales limitaciones es su escasa absorción cuando se administra de forma convencional.

Circe Health Science aporta al desarrollo una tecnología basada en ingeniería de cocristales, que combina un principio activo con otra molécula para mejorar su absorción, estabilidad y solubilidad sin modificar su composición química. Aplicada al pterostilbeno, busca aumentar su biodisponibilidad para que alcance concentraciones eficaces en los tejidos.

«La ingeniería de cocristales permite que principios activos con enorme potencial, como el pterostilbeno, alcancen la biodisponibilidad necesaria para ser realmente eficaces en los tejidos donde deben actuar. Este estudio valida esa apuesta con el perfil de resultados más completo que hemos tenido hasta ahora», explica Rafel Prohens, cofundador de Circe Health Science e investigador de la Universitat de Barcelona. Según los autores, sin esta optimización los polifenoles incluidos en la fórmula no habrían alcanzado la concentración necesaria para producir el efecto observado.

La patente desarrollada por el grupo del Dr. Estrela en la Universitat de València está concedida y licenciada a Circe Health Science. La compañía mantiene líneas de investigación en resiliencia celular, salud cardiovascular y neuroprotección, además del ensayo clínico en radiodermatitis. Los resultados principales de esta investigación continúan siendo preclínicos y deberán confirmarse en ensayos clínicos con humanos antes de que la formulación oral pueda trasladarse a la práctica médica.

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