Redacción
El brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC), declarado el pasado 15 de mayo, se ha convertido en el más mortífero registrado hasta ahora en el país. El número de fallecidos ha alcanzado los 2.325, mientras que se contabilizan 4.945 casos confirmados, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública. Estas cifras superan las del anterior brote más letal registrado en RDC, que tuvo lugar entre 2018 y 2020. En aquella ocasión, 2.299 personas fallecieron como consecuencia de la enfermedad.
El actual episodio constituye el decimoséptimo brote documentado de ébola en un país con alrededor de 112 millones de habitantes. Pese a su elevada mortalidad, continúa por debajo del gran brote que afectó a África Occidental entre 2014 y 2016. En aquel episodio se registraron más de 28.500 casos y 11.310 fallecimientos en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
La respuesta frente al brote de ébola debe avanzar al mismo ritmo que la transmisión
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de la extrema gravedad de la situación. El brote está causado por la cepa Bundibugyo, para la que todavía no existe una vacuna aprobada, y se concentra principalmente en la provincia de Ituri.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) y la OMS ya reclamaron el 6 de agosto intensificar de forma urgente la respuesta frente al ébola. Entre sus prioridades señalaron mejorar la detección precoz y el seguimiento de los contactos, ampliar el acceso a la atención y reforzar el apoyo al personal sanitario de primera línea.
La petición se produjo tras una misión conjunta de alto nivel en Uganda y RDC. Durante su visita a Bunia, epicentro del brote en Ituri, los organismos identificaron detección tardía de casos, dificultades para acceder a la atención, escasez de material básico y apoyo insuficiente a los equipos de primera línea. También destacaron el impacto de la inseguridad, los desplazamientos de población, la desinformación y las dificultades de acceso por carretera.
La OMS reclama reforzar la detección precoz, el seguimiento de contactos y el apoyo a los profesionales de primera línea
Según los datos disponibles para la OMS a 4 de agosto, cerca del 90% de los casos confirmados se concentraban en Ituri. Además, solo se realizaba seguimiento al 75% de los contactos identificados, frente al objetivo mínimo del 95% establecido para reconstruir las cadenas de transmisión y detectar nuevos casos.
El director general de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió entonces de que «el brote de ébola avanza más rápido que nuestra capacidad de respuesta» en algunas zonas del este del país. Por ello, pidió redoblar los esfuerzos, aportar más recursos y aumentar el apoyo internacional para proteger tanto a la población como al personal sanitario.
La OMS y los CDC de África consideran también imprescindible la participación de las comunidades afectadas para conseguir contener la transmisión. Para ello, reclaman proporcionar información comprensible y procedente de personas de confianza, facilitar la identificación temprana de síntomas y reducir el miedo a solicitar atención sanitaria.
La violencia en la provincia de Ituri dificulta la respuesta sanitaria y el trabajo de los profesionales
La situación de seguridad supone otra dificultad añadida. Ituri es una de las zonas con mayor violencia del continente, una circunstancia que complica las actuaciones sanitarias y el trabajo de los profesionales.
La OMS y los CDC de África han pedido además proteger, equipar y apoyar al personal sanitario de primera línea, reforzar la prevención y el control de infecciones y garantizar la continuidad de los servicios sanitarios esenciales. Ambos organismos mantienen también la recomendación de reforzar la vigilancia y la coordinación transfronteriza ante el riesgo para los países vecinos.








