Luis de Haro. Director general de iSanidad
En política sanitaria, cuando los hechos contradicen al relato, son los hechos los que acaban imponiéndose. Y pocas contradicciones resultan tan evidentes como la que estamos viendo en Ceuta. Hace unas semanas, el ministro Óscar Puente resumía la posición del Gobierno con un mensaje contundente: «Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez». Sin embargo, el propio desarrollo de los acontecimientos ha terminado cuestionando esa afirmación.
Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez.
— Óscar Puente (@oscar_puente_) August 1, 2026
Mando único, 45.000 vacunas y medidas extraordinarias: cuesta sostener que la crisis de Ceuta esté resuelta
La principal contradicción está en la creación de un mando único impulsado por el Gobierno y respaldado por el propio Pedro Sánchez. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha defendido que era necesario intervenir para mejorar y garantizar dignamente las condiciones de salud de los migrantes. Por tanto, parece que las condiciones existentes no eran satisfactorias. No se cambia lo que funciona correctamente ni se toman medidas extraordinarias cuando una situación está plenamente controlada.
Además, se suman las denuncias realizadas por el Colegio de Médicos de Ceuta. Los profesionales que trabajan en atención primaria y urgencias llevan semanas alertando de una presión asistencial extraordinaria. Resulta difícil sostener que todo está bajo control cuando quienes atienden a los pacientes describen una realidad muy distinta. Tampoco ayuda la polémica sobre las cifras asistenciales. Los sindicatos de enfermería han cuestionado los datos difundidos por la administración y han denunciado discrepancias entre la actividad real y la reflejada oficialmente. Cuando las plantillas dejan de confiar en los números que describen su trabajo diario, el problema deja de ser exclusivamente asistencial para convertirse también en una cuestión de credibilidad.
La movilización urgente de 45.000 dosis de vacunas supone otra evidencia de que la crisis no estaba resuelta, ni por Pedro Sánchez ni por nadie. No se activan mecanismos extraordinarios de coordinación entre comunidades autónomas si la situación sanitaria ha quedado definitivamente resuelta. La prevención siempre es positiva, pero una respuesta de esta magnitud refleja la existencia de riesgos que requieren atención inmediata.
Si Pedro Sánchez puede resolver una crisis como la de Ceuta, ¿por qué no interviene en las que llevan años abiertas?
Pero quizás la pregunta es otra. Si Pedro Sánchez tiene capacidad para resolver crisis sanitarias mediante intervenciones extraordinarias, ¿por qué no se reclama la misma determinación para afrontar los grandes problemas estructurales de nuestro sistema sanitario? ¿Por qué no se implica para desbloquear el conflicto del Estatuto Marco? ¿Por qué no se movilizan todos los recursos políticos para abordar el déficit de profesionales? ¿Por qué seguimos hablando de falta de enfermeras, dificultades para cubrir plazas médicas o listas de espera que se cronifican año tras año?
Si Pedro Sánchez puede resolver una crisis en Ceuta, los profesionales sanitarios tienen derecho a preguntarse si se va implicar para resolver las del Estatuto Marco, las listas de espera o la falta de enfermeras. Porque esas crisis siguen abiertas y afectan cada día a millones de pacientes y a miles de profesionales en toda España. Quizá haya llegado el momento de dedicarles la misma urgencia política.







