Las gafas del eclipse no han escondido los graves problemas de la sanidad

El eclipse pasó, pero los problemas de la sanidad pública siguen ahí

unidad-profesional- odontología-española

Luis de Haro. Director general de iSanidad
Pasó el eclipse, se guardaron las gafas y el entusiasmo mediático se ha apagado casi tan rápido como se encendió. El sol volvió a iluminar el paisaje con su implacable precisión de siempre porque es pura física. Tras la breve penumbra astronómica, el Ministerio de Sanidad podría proyectar luz sobre las sombras de siempre.

Las gafas del eclipse y su filtro homologado no han dejado atrás las sombras que se ciernen sobre el sistema sanitario

Agotado el espectáculo cósmico, ahí sigue, intacto, el empeño por derogar la Ley 15/1997 de gestión sanitaria. Pretender limitar la colaboración público-privada sin una alternativa articulada, y sin mayoría parlamentaria que lo respalde, no parece un ejercicio de realismo político. El Ministerio haría bien en archivar esa batalla antes de que el Congreso vuelva a recordarle una obviedad democrática: las leyes se aprueban con votos, no con eslóganes.
Con la reforma del Estatuto Marco el panorama tampoco mejora. Legislar sin el respaldo de buena parte de los médicos suele terminar en la incómoda medicina de la rectificación. La sucesión de protestas y la amenaza de nuevas movilizaciones dejan claro que los facultativos no estaban precisamente para fuegos de artificio. Quizá convenga pausar la norma y sentarse a dialogar con quienes sostienen cada día la aguja, el fonendoscopio y el bisturí.

El eclipse no ha logrado quemar la necesidad de revisar el Estatuto Marco y la ley de gestión sanitaria con los propios protagonistas

Mientras tanto, la Medicina de Familia y la Pediatría continúan desangrándose por la brecha demográfica. Anunciar nuevas plazas MIR con aire triunfal no resuelve demasiado si el especialista recién formado termina huyendo de la precariedad, la sobrecarga o la falta de incentivos para ejercer donde más se le necesita. Formar a un médico exige más de una década; perderlo puede llevar apenas unas cuantas decisiones equivocadas.

Las listas de espera, por su parte, siguen avanzando con inquietante regularidad tras la fiesta solar. Se dirá, con razón, que la gestión corresponde a las comunidades autónomas. Pero la función del Ministerio no consiste en refugiarse en el reparto competencial cada vez que aparecen los problemas. Consiste en facilitar recursos, coordinar estrategias y despejar obstáculos. Coordinar no es repartir culpas. Es construir soluciones compartidas.

Es hora de que el Ministerio afronte su papel vertebrador cuando aparecen los problemas y no refugiarse en el reparto competencial

El cuadro se completa con la incertidumbre permanente alrededor de Muface. Plantear el desembarco de más de un millón y medio de mutualistas en la red pública sin la correspondiente financiación, planificación y capacidad asistencial no es una reforma. Es un experimento de consecuencias demasiado serias para abordarlo a golpe de improvisación. La sanidad pública ya soporta suficiente presión como para añadirle nuevas sin garantizar antes los recursos necesarios.

Remata la escena un déficit de enfermeras que resulta tan conocido como insuficientemente atendido. Con una ratio muy por debajo de la media europea, España arrastra una carencia de profesionales que condiciona la capacidad de respuesta de todo el sistema. Menos distracciones estelares y más facilidades para que los servicios de salud puedan contratar, retener talento y planificar el futuro.

El eclipse terminó, pero ningunas gafas parecen haber mejorado la miopía de la gestión sanitaria

Pero una vez apagado el aplauso del fenómeno lunar convendría recordar que la sanidad no se gobierna mirando al firmamento, se gobierna resolviendo problemas: los de las listas de espera; los de la falta de profesionales; los de la Atención Primaria; y los de quienes cada mañana sostienen un sistema que lleva demasiado tiempo funcionando al límite.

Podcast

Podcast

Economía

Accede a iSanidad

Buscar
Síguenos en