J. L. G.
La ampliación en el arsenal terapéutico en obesidad hace que cobre fuerza la siguiente pregunta que se hacen los especialistas: “¿Cómo cambia todo esto mi consulta el lunes?”. Cuestión sobre la que se debate durante varios días en el Auditorio Municipal de Ribeira (A Coruña) en el marco del I Curso Seedo de Investigación Traslacional en Obesidad.
La iniciativa, organizada por el Grupo de Trabajo de Investigación Traslacional en Obesidad de la Sociedad Española de Obesidad (Seedo), trata de sentar las bases para que todo el conocimiento sobre esta enfermedad salga del laboratorio, se integre con la investigación clínica y termine convirtiéndose lo antes posible en soluciones aplicables en la consulta.
“Queremos acortar la distancia entre lo que descubrimos en el laboratorio y lo que podemos hacer por una persona con obesidad en la consulta”, resume la Dra. Ana Belén Crujeiras, una de las coordinadoras del encuentro y vocal de la Seedo. Los avances se han dado en muchos ámbitos, desde la genética, la epigenética, vesículas extracelulares, microbiota, biología molecular, farmacoterapia y medicina y nutrición personalizada.
Pero no toda esa evidencia científica acaba llegando al paciente en la práctica clínica diaria. “Estamos viviendo una auténtica revolución en el conocimiento y tratamiento de la obesidad. Pero un descubrimiento científico solo adquiere todo su valor cuando somos capaces de trasladarlo a la prevención, al diagnóstico o al tratamiento de las personas con obesidad”, explica Crujeiras, que también es directora del grupo de Epigenomica en Endocrinología y Nutrición en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago y Ciberobn.
Dra. Ana Belén Crujeiras: “Un descubrimiento científico solo adquiere todo su valor cuando somos capaces de trasladarlo a la prevención, al diagnóstico o al tratamiento de las personas con obesidad”
Por ello, reiteran cambiar de manera definitiva las ideas preconcebidas que se dan en esta enfermedad crónica, compleja y multifactorial. “No es simplemente una cuestión de comer más y moverse menos. El futuro del tratamiento de esta enfermedad pasa por comprender y tratar la biología de cada persona con obesidad”, observa Crujeiras.
En este camino la investigación básica está siendo clave, al modificar la comprensión de procesos que tienen una repercusión directa sobre el tratamiento de la obesidad. “Para tratar mejor la obesidad necesitamos entender primero cómo nuestro organismo regula el hambre, el gasto energético y la adaptación metabólica”, analiza Luisa M. Seoane, directora del grupo de investigación de Fisiopatología Endocrina del IDIS y Ciberobn, vocal de Seedo y co-coordinadora del curso.
Investigar los mecanismos disfuncionales en la obesidad “no es una ciencia alejada del paciente: permite identificar nuevas dianas terapéuticas y desarrollar tratamientos más eficaces, personalizados y duraderos”. De ahí que Seoane incida en que entender la fisiología de esta enfermedad “también ayuda a desterrar una idea muy injusta: que todo depende de la fuerza de voluntad. La obesidad es una enfermedad compleja, en la que intervienen mecanismos biológicos junto con factores ambientales, sociales y conductuales”.
La grasa, un órgano a tener en cuenta
El tejido adiposo cada vez cobra mayor importancia en esta ecuación para comprender y actuar mejor frente a la obesidad. Según María Pardo, directora del grupo de Obesidómica del IDIS y Ciberobn, “la grasa corporal no es simplemente un almacén de energía: el tejido adiposo es un órgano activo que se comunica con el resto del organismo, siendo capaz de producir multitud de señales capaces de influir en otros órganos y en nuestra salud metabólica”.
Otro de los aspectos donde se centran las líneas de investigación básica es también el celular. Los mecanismos de transmisión de proteínas, lípidos y material genético a través de las vesículas extracelulares son un campo de investigación con potencial tanto para el desarrollo de biomarcadores como, en el futuro, para nuevas estrategias terapéuticas. “uno de los objetivos de este ámbito de la investigación es, entre otros, identificar señales que puedan detectarse en sangre y que permitan conocer mejor el estado del tejido adiposo, el riesgo de desarrollar determinadas complicaciones o la posible respuesta de un paciente a un tratamiento”, explica Pardo.
El cerebro también es un foco de interés en investigación, como apunta Sulay Tovar, directora del grupo de Diabesidad del Cimus y coordinadora del curso, “es uno de los grandes directores de nuestra relación con la energía: integra señales de hambre, saciedad y estado metabólico y coordina la respuesta de distintos órganos”.
Dos IMC, un abordaje completamente distinto
Este primer curso organizado por la Seedo ha tenido un carácter multidisciplinar. “Quizá uno de los mayores éxitos del curso es sentar en un mismo encuentro a administración, universidad, centros de investigación, profesionales sanitarios, sociedad científica, industria y ciudadanía”, destacan las organizadoras. “La obesidad es demasiado compleja para abordarla desde un único ámbito. Necesitamos sumar ciencia, clínica, alimentación, territorio y sociedad”, subraya la Dra. Crujeiras.
Durante las distintas ponencias, también se ha tratado el cambio en el abordaje que plantea la investigación traslacional. Como destaca la Dra. Crujeiras, “dos personas con el mismo IMC pueden tener una biología, un riesgo metabólico y una respuesta al tratamiento completamente diferentes”.
En este contexto, el programa del curso profundiza en las posibilidades que ofrecen los biomarcadores metabólicos e inflamatorios, las vesículas extracelulares, la microbiota y la nutriepigenómica, junto con los avances en alimentación, metabolismo y nuevas estrategias terapéuticas.
El encuentro cuenta con la colaboración del Concello de Ribeira, la Consellería do Mar de la Xunta de Galicia, el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y el CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), además de empresas colaboradoras del ámbito farmacéutico y alimentario.








