Redacción
La capacitación real de los profesionales en necesidades especiales supone un pilar indispensable para garantizar la equidad asistencial. «No puede haber una odontología verdaderamente inclusiva sin profesionales adecuadamente capacitados para atender la diversidad y complejidad». Así lo ha asegurado Lizzet Castellanos, presidenta de Seoene, durante la mesa redonda Formación odontológica en pacientes con necesidades especiales: de la competencia legal a la capacitación real, celebrada en el marco de la jornada Hacia una odontología más inclusiva: formación y equidad.
Además, ha señalado que formación y equidad no son debates independientes. En este sentido, ha subrayado que la ampliación de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud solo genera un «verdadero derecho asistencial» si existen profesionales capaces de prestar esa atención. Para la presidenta de Seoene el reto actual de las universidades no es solo cumplir con los planes de estudio, sino asegurar que los alumnos adquieran una capacitación clínica sólida. «No debemos confundir competencias reconocidas con competencias realmente adquiridas», ha advertido.
Bajo su punto de vista es imperativo garantizar un «suelo competencial común». Este estándar mínimo debe asegurar que cualquier egresado, independientemente de su universidad de origen, sea capaz de «reconocer la complejidad del paciente, valorar el riesgo, adaptar su actuación y saber cuándo tratar, cuándo derivar y cómo coordinarse con otros profesionales».
La ampliación de la cartera pública de salud bucodental solo supondrá un verdadero derecho asistencial si existen profesionales preparados para atender a los pacientes más complejos
Brecha entre teoría y práctica clínica
La mesa, que ha contado con la participación de los profesores Ana Molina, Sandra Fernández y Manuel Pérez Fierro, ha profundizado en la distancia que separa la competencia formal de la adquisición clínica real. Lizzet Castellanos ha recordado que la inversión estatal de 60 millones de euros prevista para 2026 para salud bucodental exige profesionales preparados para no dejar a nadie atrás. Sin embargo, la formación es muy heterogénea, especialmente en la «exposición real del alumnado a los pacientes con necesidades especiales».
En esta línea, Ana Molina García, profesora de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, ha alertado sobre el riesgo de un «tapón de asistencia sanitaria». Si un alumno no tiene contacto con estos pacientes durante su formación, al graduarse «probablemente no sea capaz de atenderlo y no se atreva». Para evitarlo, ha propuesto introducir herramientas científicas de «manejo de conducta, desensibilización y anticipación» mediante itinerarios que incluyan simulación de roles y sistemas de aprendizaje-servicio.
La capacitación clínica real de los odontólogos en necesidades especiales es clave para garantizar una atención bucodental inclusiva y equitativa
Nuevo marco normativo europeo y odontología integrativa
Por su parte, Sandra Fernández, vicedecana institucional de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), ha destacado que el sector se encuentra en un momento clave ante el borrador de las nuevas directrices europeas para los planes docentes, que se prevé que entre en vigor entre octubre y noviembre. Fernández ha enfatizado que el objetivo de esta normativa es que «el resultado del trato a un paciente no dependa de dónde te has formado», buscando normalizar a este tipo de pacientes en las clínicas universitarias para que los estudiantes pierdan el miedo y ganen confianza antes de egresar.
Manuel Pérez Fierro, profesor de la Universidad Fernando Pessoa Canarias, ha aportado una visión humana, recordando que la atención a pacientes especiales no es algo ajeno a la práctica diaria y puede ser algo cercano a todos en algún momento. «El 70-80% de los que estamos aquí pasaremos por ahí; alguna vez estaremos anticoagulados, seremos pacientes oncológicos o geriátricos», ha recordado.
Por ello, ha defendido una «odontología integrativa» basada en la metodología de aprendizaje y servicio (APS), donde los alumnos interactúan con pacientes reales, sus familias y asociaciones como la Fundación ONCE o asociaciones de Síndrome de Down, logrando una formación tutorizada en entornos sociales reales.
Los profesores han alertado de una brecha entre las competencias reconocidas en los planes de estudio y la experiencia clínica real con pacientes con necesidades especiales
Asimismo, la mesa redonda ha abordado los retos internos de la universidad, como la necesidad de formar al profesorado. En este sentido, los profesores han coincidido en que es difícil transmitir seguridad al alumnado si los propios docentes no cuentan con una especialización sólida en pacientes con necesidades especiales. Durante la jornada también se ha hecho un llamamiento a la interdisciplinaridad y a la creación de convenios entre universidades y el sistema de salud para facilitar servicios complejos como la sedación o anestesia general. En definitiva, los profesores han resaltado que la formación en necesidades especiales es una condición necesaria para garantizar la calidad, seguridad y equidad asistencial de todos los pacientes.
«Desde la Fundación Fenin mejoramos la salud y calidad de vida mediante la promoción de la tecnología sanitaria como una herramienta de servicio al paciente, los profesionales y el sistema sanitario», ha indicado Raquel Navarro, gerente de la Fundación Fenin. «Para ello, participamos del debate entre tecnología sanitaria, salud y sociedad, poniendo el conocimiento académico al servicio del sistema sanitario. En concreto, hemos elaborado dos informes para lograr una odontología más inclusiva, que reflejan nuestro compromiso con una atención sanitaria accesible para todas las personas. El objetivo es avanzar hacia una atención bucodental más inclusiva, humana y equitativa».







