Redacción
Un estudio de Ace Alzheimer Center Barcelona ha alertado de la elevada exposición de personas con deterioro cognitivo a fármacos potencialmente inapropiados o asociados a alteraciones cognitivas, al detectar que el 61,6% de los pacientes estaba expuesto al menos a un medicamento de este tipo.
El trabajo, publicado en Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, analizó retrospectivamente a 2.379 personas que acudieron por primera vez a Ace para someterse a una evaluación cognitiva entre enero de 2024 y abril de 2025. Los resultados mostraron una elevada frecuencia de polifarmacia: el 67% de los pacientes tomaba cinco o más medicamentos, mientras que el 21% seguía diez o más tratamientos. Estas situaciones se denominan, respectivamente, polifarmacia e hiperpolifarmacia.
Los investigadores señalan que determinados medicamentos pueden tener efectos sobre el sistema nervioso central, especialmente en personas mayores y en aquellas que ya presentan deterioro cognitivo. Entre los grupos de medicamentos identificados destaca la elevada presencia de benzodiacepinas y fármacos con efecto anticolinérgico, que pueden estar relacionados con alteraciones cognitivas.
Los resultados mostraron una elevada frecuencia de polifarmacia: el 67% de los pacientes tomaba cinco o más medicamentos, mientras que el 21% seguía diez o más tratamientos
Algunos efectos cognitivos relacionados con los medicamentos pueden mimetizar o agravar los síntomas de un proceso neurodegenerativo y añadir complejidad al diagnóstico. Por ello, los autores han subrayado la necesidad de revisar de forma sistemática el tratamiento farmacológico de estos pacientes.
Los resultados no implican que la polifarmacia sea necesariamente inadecuada. Las personas con varias enfermedades pueden necesitar diferentes tratamientos para controlar sus problemas de salud. El reto, según los investigadores, consiste en verificar de forma periódica que cada medicamento continúa estando indicado, revisar las posibles interacciones y ajustar las dosis cuando sea necesario. Esta evaluación debe tener en cuenta además las características individuales de cada paciente y los cambios que puedan producirse en su estado de salud.
Uno de los factores que puede condicionar el tratamiento es la función renal. El estudio señala que el 20,8% de los pacientes con polifarmacia presentaba una función renal alterada, un factor relevante para la eliminación de determinados fármacos y que puede hacer necesario revisar su dosis. Una función renal reducida puede modificar la exposición a algunos fármacos y hacer necesario revisar sus dosis o valorar alternativas.
El director de ensayos clínicos e investigador de Ace, Xavier Morató, autor del estudio, ha destacado que el alto porcentaje de polifarmacia y exposición a medicamentos potencialmente inapropiados «no significa que estos tratamientos sean la causa del deterioro cognitivo», pero sí que su revisión puede ser especialmente relevante para evitar efectos adversos y mejorar la seguridad y la calidad de la atención.
Xavier Morató advierte que estos tratamientos «no significa que sean la causa del deterioro cognitivo», pero destaca la importancia de revisarlos para evitar efectos adversos y mejorar la seguridad y la calidad de la atención
El trabajo incorpora además el uso de inteligencia artificial (IA) para analizar los datos relacionados con los medicamentos que toma cada paciente. Los investigadores explican que estos datos no siempre aparecen registrados de forma estructurada en las historias clínicas y que, en ocasiones, se encuentran dispersos en textos libres. Esta circunstancia puede dificultar la identificación de todos los tratamientos y de los posibles riesgos asociados a ellos.
La herramienta utilizada, el modelo de lenguaje Mistral 7B, permite convertir esta información dispersa en una visión global de la exposición farmacológica de cada paciente, facilitando la identificación de posibles riesgos asociados a la medicación y su abordaje.
«Necesitamos una atención que mire al paciente en su conjunto. La inteligencia artificial puede ayudarnos a ordenar y hacer visible información que hasta ahora era difícil de analizar, pero la decisión de mantener, ajustar o retirar un tratamiento debe seguir siendo clínica», ha señalado Mercè Boada, directora médica de Ace Alzheimer Center Barcelona y autora participante en el estudio.







