Gema Maldonado Cantero
Hematólogos y pacientes con mieloma múltiple tienen a su alcance una nueva alternativa terapéutica en el momento en el que la enfermedad vuelva a aparecer tras uno o varios tratamientos. Desde el pasado uno de agosto forma parte de la prestación farmacéutica un nuevo anticuerpo conjugado (ADC), el primero de su clase que se dirige a una diana terapéutica que está resultado clave para hacer frente a la enfermedad: el antígeno de maduración de las células B (BCMA).
Se trata de belantamab mafodotina (Blenrep, de GSK), financiado para su administración desde la primera recaída en combinación con bortezomib más dexametasona (BVd) en pacientes que hayan recibido al menos un tratamiento previo y en combinación con pomalidomida más dexametasona (BPd) en los pacientes que han recibido un tratamiento previo con lenalidomida. Su financiación llega al Sistema Nacional de Salud (SNS) casi un año después de que la Comisión Europea autorizara su comercialización en julio de 2025.
Belantamab mafodotina se ha financiado en combinación con bortezomib más dexametasona en mieloma múltiple
¿Cómo actúa este fármaco? Este anticuerpo monoclonal presenta un mecanismo de acción «único para esta diana», ha explicado este martes en Madrid la Dra. María Victoria Mateos, jefa de unidad en el Servicio de Hematología del Hospital Universitario de Salamanca. «Cuando se une a BCMA libera una sustancia citotóxica que destruye a las células plasmáticas«. Estas células, que en los pacientes con mieloma múltiple son malignas y proliferan de manera descontrolada, se encuentran con belantamab mafodotina, que actúa como «un caballo de Troya» sobre ellas y, además, opera de forma colateral para reforzar esta respuesta. «Tiene efecto sobre el microambiente del tumor para potenciar la destrucción antitumoral», ha apuntado la Dra. Mateos.
Dos ensayos clínicos de fase III han permitido su autorización como terapia en combinación con bortezomib más dexametasona (BVd) y en combinación con pomalidomida y dexametasona (BPd). Han mostrado el beneficio estadísticamente significativo en la supervivencia libre de progresión de los pacientes tratados en comparación con los tratamientos estándar, daratumumab con bortezomib más dexametasona (DVd) y bortezomib con pomalidomida y dexametasona (PVd).
Dra. Mateos: «Cuando se une a BCMA libera una sustancia citotóxica que destruye a las células plasmáticas»
En el primero, el ensayo Dreamm-7, se vio que que la SPL «más que duplicaba a la rama de control, con una diferencia de 12 a 36 meses», ha señalado la Dra. Mateos. Además, observaron que la incorporación de esta innovación frente a una nueva diana que no se había tratado previamente, incrementaba el beneficio en supervivencia global. Con cuatro años de seguimiento, los resultados se han confirmado, de forma que los pacientes «responden más, mejor y con respuestas más profundas». En el Dreamm-8 se repite el beneficio en SLP y se observa «una clara tendencia en la supervivencia global», que tendrá que confirmarse en próximos seguimientos.
Los investigadores también detectaron en los ensayos una toxicidad específica de carácter ocular. La toxina que libera el anticuerpo conjugado puede lesionar el epitelio de la cornea y provocar en los pacientes una visión borrosa. Un efecto secundario que «se manejó adecuadamente espaciando el tiempo de administración entre dos dosis y con la revisión de un oftalmólogo de manera basal y durante los primeros ciclos», ha explicado la hematóloga.
No es la primera terapia anti-BCMA, pero sí el primer ADC que se dirige a esta diana terapéutica con buenos resultados en ensayos clínicos y efectos secundarios «muy manejables»
Un caballo de Troya para personalizar el tratamiento
No es la primera terapia anti-BCMA, pero sí el primer ADC que se dirige a esta diana terapéutica con buenos resultados en ensayos clínicos y efectos secundarios «muy manejables». Su administración en el hospital de día por vía intravenosa cada ocho semanas, sin necesidad de premedicación ni otros tratamientos de soporte, hacen de este fármaco una alternativa «cómoda» para el paciente, que de media, suele ser una persona que supera los 65 años. De esta forma, ofrece a hematólogos y pacientes una opción que puede ser la más adecuada en pacientes que no son candidatos a una terapia CAR-T o que, por sus circunstancias y características, puedan preferir evitar pasar por el proceso que requiere una CAR-T.
«La diversidad nos permite personalizar mucho más los tratamientos; la supervivencia se va prolongando y la preferencia del paciente, la calidad de vida, dónde vive o cuánto tiempo quiere pasar en el hospital, son cosas que ahora tenemos que incorporar en la ecuación y cada vez más pueden ser factores determinantes en la decisión de tratamiento», ha explicado la hematóloga.
«Hemos pasado en 20 años de supervivencia de tres años desde el diagnóstico a ofrecer ahora mismo a los pacientes supervivencias comparables a su expectativa de vida»
El mieloma múltiple es una de las neoplasias de la sangre cuyo tratamiento ha dado vuelco en los últimos años con la llegada de nuevas terapias que se han convertido en múltiples alternativas a las que recurrir a medida que los pacientes recaen. Esto ha hecho posible que la supervivencia haya crecido exponencialmente. «Hemos pasado en 20 años de supervivencia de tres años desde el diagnóstico a ofrecer ahora mismo a los pacientes supervivencias comparables a su expectativa de vida, asumiendo que afecta casi siempre a gente mayor», ha recordado la hematóloga.
Disponer de un arsenal terapéutico amplio también «dificulta muchas veces la toma de decisiones» sobre el tratamiento más adecuado, ha apuntado el Dr. Vicente Escudero, adjunto del servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid. «Las distintas recaídas van acortando el tiempo libre de enfermedad de los pacientes y tenemos que plantear ante cada recaída cuál es el mejor tratamiento«, que implica la individualización en cada paciente, ha apuntado. En esta decisión resulta «muy importante el trabajo conjunto de los equipos multidisciplinares«, ha apuntado.
¿Hacia dónde van las terapias de mieloma múltiple?
La combinación de nuevos tratamientos están dando resultado muy positivos para abordar esta enfermedad. Un ejemplo de ello es belantamab mafodotina. Este fármaco tuvo una primera aprobación condicionada en monoterapia que posteriormente se retiró por no mostrar superioridad frente al tratamiento estándar en el ensayo clínico Dreamm-3.
La investigación con este ‘caballo de Troya’ transita a su utilización en el futuro como primera línea de tratamiento
La compañía resta importancia a esta primera retirada, ya que «no fue por problemas de seguridad ni eficacia», ha apuntado Leticia Luján, directora médica de GSK. En aquel momento se evaluó su eficacia en «fases avanzadas de la enfermedad» y «probablemente el diseño del estudio no fue el más adecuado», ha añadido la Dra. Mateos. Su retirada se produjo cuando ya estaban en marcha los ensayos del medicamento en líneas más precoces de tratamiento y en combinación con otros medicamentos, donde «ha demostrado su beneficio».
La investigación con este ‘caballo de Troya’ transita a su utilización en el futuro como primera línea de tratamiento. Un primer estudio piloto con pacientes jóvenes ha dado resultados «muy positivos» que han llevado al Grupo Español de Mieloma Múltiple a preparar un ensayo que evaluará su eficacia en pacientes de nuevo diagnóstico en comparación con el tratamiento estándar. ¿Y dónde queda el trasplante autólogo de células madre?
«Hoy todo paciente que es candidato sigue recibiéndolo en primera línea», ha apuntado la Dra. Mateos. Pero pronostica que en un futuro cercano, el trasplante «quede restringido a pacientes con características de alto riesgo« y en un futuro que considera más lejano «quede totalmente eliminado con las opciones que tenemos de tratamiento; la idea es mover la diana BCMA a primera línea combinándola con lo que tenemos».







