Redacción
La dermatitis atópica grave puede condicionar la vida de las personas que la padecen desde la infancia hasta la edad adulta, más allá de sus manifestaciones cutáneas. Con motivo del Día Mundial de la Dermatitis Atópica, Sanofi y Regeneron han lanzado la campaña Rompe el ciclo, que utiliza inteligencia artificial para representar este impacto y visibilizar las consecuencias que puede tener la enfermedad a largo plazo.
«Vivir con dermatitis atópica grave no es enfrentarse solo a un brote o a una etapa difícil. Es convivir, desde edades muy tempranas, con el picor, la falta de sueño y la incertidumbre de no saber cuándo volverá a aparecer», ha apuntado África Luca de Tena, presidenta de la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA).
La inteligencia artificial para mostrar el impacto de la enfermedad
La iniciativa presenta una pieza audiovisual creada con inteligencia artificial que sigue a una misma persona a lo largo de toda su vida. Mediante una narrativa en pantalla partida, el espectador contempla simultáneamente dos recorridos: el de una vida condicionada por la dermatitis atópica grave y el de esa misma vida sin el impacto de la enfermedad.
La historia recorre momentos reconocibles como la infancia, la adolescencia, el primer empleo, las relaciones personales y la llegada de los nietos. Según Sanofi, este contraste permite entender cómo una enfermedad grave y no controlada puede limitar oportunidades, experiencias y vínculos a lo largo del tiempo. «La campaña se aleja así de una representación exclusivamente clínica para mostrar la carga acumulativa e invisible de la dermatitis atópica grave», han explicado desde Sanofi.
«La campaña se aleja así de una representación exclusivamente clínica para mostrar la carga acumulativa e invisible de la dermatitis atópica grave», añaden desde Sanofi
El nombre de la campaña hace referencia al ciclo que pueden generar los síntomas, la falta de descanso y el impacto emocional de la enfermedad, que pueden acabar condicionando decisiones, oportunidades y experiencias a lo largo de los años. El objetivo es hacer visible esta carga y evitar que se normalice.
Una enfermedad que deteriora la calidad de vida
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que puede provocar lesiones cutáneas, enrojecimiento y picor intenso. En 2023, se estimó que más de 2,7 millones de personas vivían con esta enfermedad en España. En sus formas graves, puede afectar a grandes áreas del cuerpo y asociarse a prurito persistente, sequedad, grietas, lesiones por rascado, infecciones cutáneas recurrentes y alteraciones importantes del sueño, lo que puede deteriorar significativamente la calidad de vida.
La enfermedad suele comenzar durante la infancia y, en algunas personas, puede persistir en etapas posteriores de la vida. Su impacto también cambia según la edad y las circunstancias personales. Durante los primeros años puede limitar actividades cotidianas y asociarse a aislamiento, ansiedad, depresión y acoso escolar.
Más de 2,7 millones de personas viven con esta enfermedad en España
Durante la adolescencia, la apariencia de la piel y el estigma pueden afectar especialmente a la autoestima y las relaciones sociales. En la edad adulta, los síntomas pueden repercutir en el rendimiento y la productividad laboral, mientras que la imprevisibilidad de los brotes puede condicionar la vida social y las relaciones personales.
Controlar la enfermedad en todas las etapas
La dermatitis atópica se relaciona con una alteración de la barrera cutánea y una respuesta desregulada del sistema inmunitario. En muchas personas existe una respuesta inmunitaria hiperactiva conocida como inflamación tipo 2, que contribuye al deterioro de la barrera protectora de la piel y favorece síntomas como el picor intenso.
En este contexto, Salvador García, responsable médico de Sanofi Iberia, ha subrayado la importancia de mantener la enfermedad adecuadamente controlada en cualquier etapa de la vida. «Esto implica valorar no solo las lesiones de la piel, sino también el picor, el descanso y cómo la enfermedad afecta al bienestar y a la vida diaria», ha señalado. Por ello, según el responsable médico de Sanofi, un seguimiento adaptado a las necesidades de cada edad es clave para reducir el impacto de la enfermedad y evitar que condicione el desarrollo y las oportunidades de la persona.







