Redacción
Con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, que se celebra este 17 de septiembre bajo el lema de la Organización Mundial de la Salud (OMS) «¡Atención segura durante toda la vida!», el Consejo General de Dentistas de España recuerda la importancia de integrar la seguridad del paciente en la odontología.
La campaña de este año está dedicada a la atención segura de las enfermedades no transmisibles. En este contexto, los dentistas destacan que la seguridad debe estar presente desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento, el mantenimiento y el seguimiento.
La salud bucodental forma parte de la salud general. La OMS sitúa las enfermedades bucodentales entre las enfermedades no transmisibles más frecuentes y señala que comparten factores de riesgo con otras patologías crónicas. Por ello, garantizar una atención segura requiere valorar al paciente de forma global y tener en cuenta tanto su situación bucodental como su estado general de salud.
La seguridad comienza antes de realizar cualquier procedimiento. Una historia clínica completa y actualizada, junto con el conocimiento de las enfermedades del paciente, sus alergias, medicación, antecedentes y otros factores de riesgo, permite establecer un diagnóstico, planificar el tratamiento y anticipar posibles complicaciones.
La historia clínica actualizada y la valoración del estado general del paciente son esenciales para anticipar posibles complicaciones
Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas, asegura que una atención odontológica segura comienza por una correcta anamnesis. «Antes de indicar cualquier tratamiento, es fundamental conocer el estado de salud general y bucodental del paciente, identificar posibles factores de riesgo, establecer un diagnóstico preciso y explicarle las distintas alternativas terapéuticas. Cada persona presenta unas circunstancias clínicas concretas y, por ello, la atención debe ser siempre individualizada y adaptada a sus necesidades».
La prevención, otro pilar de la seguridad del paciente
La prevención constituye uno de los pilares de una odontología segura. Las revisiones periódicas permiten evaluar el estado de salud bucodental y detectar determinadas patologías en fases iniciales, facilitando abordajes más sencillos y conservadores.
Una adecuada higiene bucodental, el control de los factores de riesgo y la detección precoz de patologías como la caries, las enfermedades periodontales o las lesiones potencialmente malignas de la mucosa oral contribuyen a preservar la salud y reducir la necesidad de intervenciones de mayor complejidad. Este enfoque está estrechamente relacionado con los principios de mínima intervención y máxima conservación de los tejidos naturales, siempre que sean compatibles con las necesidades clínicas del paciente.
El Consejo General de Dentistas recuerda que una asistencia odontológica segura debe partir de una valoración individualizada y mantenerse desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento y el seguimiento
«La indicación de cualquier procedimiento debe responder a una necesidad clínica y estar respaldada por la evidencia científica», explica el Dr. Castro. «Siempre que sea posible, debemos prevenir la enfermedad, conservar los tejidos sanos y optar por alternativas terapéuticas que permitan alcanzar el objetivo clínico con la menor intervención necesaria. Preservar la salud bucodental a largo plazo debe ser la prioridad». La mínima intervención no significa tratar menos de lo necesario, sino elegir el procedimiento adecuado para cada situación, evitando actuaciones innecesarias y preservando, en la medida de lo posible, las estructuras dentales, periodontales y óseas.
La seguridad debe mantenerse durante todo el proceso asistencial
El Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026 pone especialmente el foco en las personas con enfermedades no transmisibles, que pueden requerir atención sanitaria durante periodos prolongados y en diferentes ámbitos asistenciales. Esta continuidad asistencial tiene una especial relevancia en odontología. Determinadas enfermedades sistémicas y algunos tratamientos farmacológicos pueden condicionar la planificación y realización de procedimientos odontológicos, por lo que disponer de información clínica actualizada resulta esencial.
A ello se suman otros elementos de la práctica cotidiana en las consultas dentales, como la prevención y el control de infecciones, la esterilización del instrumental, el uso justificado de pruebas diagnósticas y radiológicas, la prescripción responsable de medicamentos, la correcta identificación del paciente y la preparación del equipo para responder ante posibles urgencias médicas.
La seguridad tampoco termina al concluir un procedimiento. El seguimiento permite valorar la evolución, detectar posibles complicaciones y establecer las medidas de mantenimiento necesarias para preservar los resultados y la salud del paciente a largo plazo.
La organización colegial advierte frente a tratamientos y consejos de salud bucodental sin diagnóstico ni supervisión profesional
Tecnología al servicio del criterio clínico
La transformación digital está incorporando nuevas herramientas para facilitar el diagnóstico, la planificación y el seguimiento de determinados tratamientos odontológicos. La historia clínica digital, las técnicas de imagen, los escáneres intraorales y los sistemas de planificación permiten disponer de información cada vez más precisa y mejorar diferentes procesos clínicos. No obstante, desde el Consejo General de Dentistas recalcan que la tecnología debe complementar, y no sustituir, la valoración profesional.
«La digitalización ofrece grandes posibilidades y puede contribuir a mejorar la precisión y la planificación de muchos procedimientos», señala el Dr. Castro. «Pero una herramienta tecnológica, por avanzada que sea, no puede sustituir la valoración profesional ni convertir un tratamiento en adecuado para todos los pacientes. La innovación aporta verdadero valor cuando responde a una indicación clínica y mejora la atención sanitaria».
Precaución ante tratamientos sin supervisión profesional
El Consejo General de Dentistas advierte también sobre la difusión, especialmente a través de internet y las redes sociales, de recomendaciones sobre salud bucodental realizadas por personas sin la formación sanitaria necesaria, así como de productos o procedimientos presentados como soluciones rápidas o válidas para cualquier persona.
El hecho de que un producto pueda adquirirse fácilmente o que un procedimiento tenga una finalidad principalmente estética no implica que esté exento de posibles efectos adversos ni que sea adecuado para todos los pacientes. «Cualquier actuación que pueda modificar los dientes, las encías, la posición dentaria o la oclusión debe realizarse por un dentista colegiado y siempre después de valorar el estado de salud bucodental y establecer un diagnóstico», argumenta el presidente del Consejo General.
«Los dentistas tenemos la responsabilidad de acompañar al paciente durante todo el proceso asistencial: prevenir cuando sea posible, diagnosticar con rigor, informar con transparencia, tratar con criterios científicos y realizar un seguimiento adecuado. Esa continuidad es la base de una odontología segura, responsable y de calidad durante toda la vida», concluye el Dr. Óscar Castro Reino.









