La medicina de precisión en cáncer pasa por trabajar con perspectiva de género y con modelos de IA sin sesgos

Expertos en cáncer, especialistas e innovación y pacientes concluyen que la incorporación de las particularidades de las mujeres a la investigación, el uso de datos representativos y la preservación de la fertilidad marcan los retos de la oncología del futuro

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Redacción
¿Qué impacto está teniendo la inteligencia artificial (IA), la bioinformática y el análisis de datos sobre la investigación biomédica y la práctica clínica en cáncer? ¿cómo puede incorporarse todo ese impacto en el caso de los cánceres que afectan a las mujeres? Son algunas de las preguntas que abordó la segunda edición del OncoFem Tech Summit, organizado por la Fundación para la Excelencia y la Calidad de la Oncología (ECO) en CaixaForum Madrid.

El encuentro se centró en los pasos a dar para incorporar de manera efectiva las particularidades biológicas y sociales de las mujeres a la investigación y la práctica clínica, aprovechar las tecnologías para avanzar hacia una medicina personalizada y garantizar que aspectos como la preservación de la fertilidad formen parte de la planificación terapéutica son algunos de los retos que marcarán el futuro de la oncología.

La IA ya está cambiando aspectos en esta especialidad. «En la práctica clínica, ya está mejorando la detección precoz mediante imagen, apoyando la interpretación de variantes genómicas y empezando a predecir qué pacientes responderán a un tratamiento concreto o tienen mayor riesgo de recaída. Pero la IA no es el punto de partida: el punto de partida siempre es la pregunta biológica. Su potencial depende de contar con una hipótesis bien formulada, datos de calidad y un diseño adecuado», explicó la Dra. Fátima Al-Shahrour, jefa de la Unidad de Bioinformática del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Para que los modelos de IA sean «útiles y no perpetúen desigualdades», la experta señaló la importancia de trabajar con datos de calidad

Para que los modelos de IA sean «útiles y no perpetúen desigualdades», la experta señaló la importancia de trabajar con datos de calidad, bien estructurados y representativos. «Una IA entrenada con datos sesgados por género, etnia o nivel socioeconómico puede amplificar esos sesgos. El gran reto ahora es traslacional: conseguir que los modelos salgan del laboratorio y lleguen al sistema sanitario como herramientas que ayuden a médicos e investigadores a tomar decisiones mejor informadas, sin sustituir el juicio clínico», afirmó.

La preservación de la fertilidad adquiere una especial relevancia en el abordaje de los pacientes jóvenes con cáncer. En España, se diagnosticarán en 2026 más de 8.000 tumores entre adultos de 20 a 39 años, alrededor de 4.800 de ellos en mujeres. En este grupo de edad, además, el cáncer de mama representará el 20,5% de los nuevos diagnósticos.

Dra. Begoña Bermejo, médica adjunta del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario de Valencia e Incliva explicó que «cuando diagnosticamos un cáncer a una mujer joven no podemos pensar únicamente en tratar la enfermedad, tenemos que pensar también en su vida después del cáncer». La razón es que para muchas pacientes, «la posibilidad de ser madres en el futuro forma parte de su proyecto vital y, por ello, el posible impacto de los tratamientos sobre la fertilidad debe abordarse desde el diagnóstico y antes de iniciar aquellas terapias que puedan comprometerla».

Dra. Begoña Bermejo: «Cuando diagnosticamos un cáncer a una mujer joven no podemos pensar únicamente en tratar la enfermedad, tenemos que pensar también en su vida después del cáncer»

Aunque las opciones disponibles han evolucionado en los últimos años, la especialista ha señalado que, «recibir un diagnóstico de cáncer en edad reproductiva genera muchas incertidumbres. Las pacientes quieren saber si el tratamiento afectará a su fertilidad, si preservar ovocitos o embriones puede retrasar el inicio de la terapia, si estos procedimientos son seguros o qué posibilidades tendrán de ser madres después. Es muy importante que reciban esa información de forma temprana, clara e individualizada, porque en muchas ocasiones las decisiones deben tomarse en un periodo de tiempo muy corto», ha afirmado.

La directora del foro, Rocío Casado Seminario, subrayó que «incorporar la perspectiva de género a la innovación oncológica nos permite ampliar las preguntas que nos hacemos y, por tanto, encontrar mejores respuestas. El objetivo es avanzar hacia una oncología que tenga en cuenta las diferencias que pueden condicionar la prevención, el diagnóstico, la respuesta a los tratamientos o la calidad de vida y que sitúe a las mujeres profesionales o pacientes en el centro del proceso de innovación».

Sobre estas y otras necesidades, el Dr. Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO y director de OncoHealth del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, destacó que «una medicina verdaderamente personalizada exige ir más allá de la biología del tumor y tener en cuenta las características, necesidades y prioridades de cada persona. El reto ahora es conseguir que toda esta innovación llegue de forma segura y equitativa a la práctica clínica y se traduzca en mejores resultados para los pacientes, algo que podremos lograr desde la colaboración entre todas las partes».

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