¿Qué pasa con un medicamento cuando llega a la consulta? El reto de medir su impacto real

Cuatro directivos de la industria farmacéutica analizan en los Ciclos Communis cómo la evidencia en vida real, la colaboración con el sistema sanitario y un nuevo concepto de lanzamiento están redefiniendo su labor en el sistema sanitario

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G.M.C.
Fotografía: Ana Fernández Agüero

¿Cuál es el valor de un medicamento? ¿cómo saber si está funcionando como se esperaba una vez se incorpora en el día a día de las consultas? Dar respuesta a estas preguntas cobra cada vez más relevancia, tanto para las administraciones públicas que financian la innovación terapéutica como para las compañías farmacéuticas que la han desarrollado y la comercializan. El avance de la digitalización, el big data y la inteligencia artificial hacen posible contar con los datos precisos para saber qué está aportando un medicamento a los pacientes. Pero no siempre es fácil obtener esa foto real.

Sobre este y otros aspectos que marcan el proceso de preparación, lanzamiento y seguimiento de la innovación farmacéutica debaten cuatro directivos del área de marketing y unidad de negocio de distintas compañías farmacéuticas reunidos por iSanidad en el III Ciclos Communis que aborda los temas candentes de la innovación terapéutica y su incorporación al sistema sanitario.

La generación de evidencia en vida real (real world evidence) es uno de los objetivos del sistema sanitario y de la industria farmacéutica que está constando alcanzar, pese al avance de la digitalización y las herramientas para analizar datos. Miguel Cobo, franchise head Hematology de BeOne Medicines, considera «llamativo que el análisis de datos haya avanzado de forma tan significativa en prácticamente todos los ámbitos y que, sin embargo, la medición de resultados en salud evolucione a un ritmo mucho más lento«.

Miguel Cobo (BeOne Medicines): «Es llamativo que el análisis de datos haya avanzado de forma tan significativa y que, sin embargo, la medición de resultados en salud evolucione a un ritmo mucho más lento»

Aunque recuerda que el seguimiento de los tratamientos en práctica clínica ya existe, advierte que «con las capacidades tecnológicas de las que disponemos cabría esperar un desarrollo mucho más acelerado». Cobo señala lo fundamental de conseguir que despegue este conocimiento porque «solo midiendo los resultados reales podremos entender el verdadero valor de las innovaciones».

Javier Vieites, director de la Unidad de Negocio de Neurología en Lundbeck Iberia
Javier Vieites, director de la Unidad de Negocio de Neurología en Lundbeck Iberia

Sin embargo, convertir esos datos en conocimiento útil sigue encontrando importantes barreras. Javier Vieites, director de la Unidad de Negocio de Neurología de Lundbeck Iberia, recuerda que España cuenta con «un elevado nivel de digitalización» y que se han impulsado iniciativas relevantes, pero señala que persisten desafíos relacionados con «la gobernanza de los datos, la interoperabilidad y la fragmentación de la información entre territorios, centros e incluso entre distintos niveles asistenciales».

A su juicio, disponer de información robusta y de indicadores compartidos permitirá «comprender mejor qué resultados en salud genera cada intervención», además de identificar variaciones en la práctica asistencial y avanzar hacia un sistema «más equitativo y eficiente». En ese sentido, defiende que «la medición y la evaluación de resultados no deben entenderse como un ejercicio de comparación, sino como una herramienta para aprender, mejorar».

Javier Vieites (Lundbeck): «La medición y la evaluación de resultados no deben entenderse como un ejercicio de comparación, sino como una herramienta para aprender, mejorar»

Colaborar para llegar al dato en vida real

Para superar estas limitaciones, los participantes coinciden en que será imprescindible una mayor colaboración entre todos los agentes del sistema. Cobo defiende que existe una «responsabilidad compartida» entre administraciones sanitarias, financiadores, profesionales e industria para conocer qué ocurre con un tratamiento una vez llega a la práctica asistencial.

Jorge Pérez, director comercial de especialidades en Daiichi Sankyo medir-impacto-medicamento
Jorge Pérez, director comercial de especialidades en Daiichi Sankyo

Jorge Pérez, director comercial de Especialidades de Daiichi Sankyo, incide en esa misma idea al señalar que las nuevas fuentes de información, las plataformas digitales, la inteligencia artificial y los datos procedentes de la práctica asistencial «requieren metodologías diferentes, adaptadas a un entorno mucho más dinámico y diverso».

«El reto no es replicar un ensayo clínico, sino complementar ese conocimiento con información que nos permita comprender mejor qué ocurre en condiciones reales», afirma Pérez. Por ello, defiende que «será necesario avanzar hacia modelos de colaboración más amplios entre los distintos actores del sistema«, ya que «la colaboración y el intercambio de información serán elementos clave para avanzar en esa dirección».

Pero, incluso con esa voluntad compartida, ¿quién recoge esa información y con qué recursos? Íngrid Pallàs, product team lead de Bayer Iberia, reconoce que «se han producido avances significativos respecto a la situación de hace unos años», pero aún «queda camino».  «El reto es determinar cómo recopilamos esa información y cómo garantizamos que sea útil y de calidad», señala, aludiendo a cuestiones como la privacidad de los datos, los mecanismos de recogida de información y la validación de su fiabilidad.

Íngrid Pallàs (Bayer): «Sin recursos adicionales y herramientas adecuadas, resulta difícil exigir a los médicos que asuman todas estas responsabilidades [introducción y seguimiento de datos] de manera sostenible»

Ìngrid Pallàs, product team lead en Bayer Iberia medir-impacto-medicamento
Ìngrid Pallàs, product team lead en Bayer Iberia

Pero también se refiere a qué figura debe asumir la responsabilidad de registrar, gestionar y analizar esos datos. Una carga que, recuerda, sigue recayendo en los médicos. «Se les pide que atiendan a los pacientes, administren tratamientos, impulsen el diagnóstico precoz y, además, que dediquen tiempo a la introducción y seguimiento de datos». Por ello, concluye que «sin recursos adicionales y herramientas adecuadas, resulta difícil exigirles que asuman todas estas responsabilidades de manera sostenible».

Aportar soluciones más allá del fármaco

Los expertos señalan la tendencia en el sector a una evolución hacia un modelo en el que, además de desarrollar nuevos tratamientos, también impulsa herramientas, servicios y proyectos para facilitar que la innovación llegue a los pacientes y genere el mayor valor posible.

Javier Vieites, de Lundbeck Iberia, recuerda que el sector lleva años promoviendo «el desarrollo y la implantación de herramientas diagnósticas que permiten identificar a los pacientes candidatos a determinados tratamientos», aunque «en algunos casos, han pasado años, e incluso décadas, hasta que estas pruebas se han incorporado plenamente a la práctica asistencial y a la cartera de servicios».

Miguel Cobo, franchise head hematology en BeOne Medicines medir-impacto-medicamento
Miguel Cobo, franchise head hematology en BeOne Medicines

A su juicio, ello demuestra el papel de la industria «como impulsora de la innovación y como agente que contribuye a preparar el ecosistema sanitario para aprovechar todo el potencial de los avances terapéuticos». En esa misma línea, Miguel Cobo, de BeOne Medicines, recuerda que en medicina de precisión «la innovación terapéutica y la innovación diagnóstica avanzan de forma estrechamente vinculada», por lo que la inversión en diagnóstico debe entenderse como «una apuesta estratégica con un elevado retorno a largo plazo«, tanto por los resultados en salud como por la sostenibilidad del sistema.

Jorge Pérez (Daiichi Sankyo): «El objetivo ya no es solo desarrollar innovaciones, sino contribuir activamente a su integración efectiva en el sistema sanitario, generando un impacto tangible»

Ese papel, sostienen, también pasa por aportar soluciones que ayuden a resolver problemas asistenciales más allá del propio medicamento. Íngrid Pallàs, de Bayer Iberia, señala que «en demasiadas ocasiones perdemos el seguimiento de los pacientes« y defiende impulsar modelos como la atención domiciliaria y herramientas que mejoren la gestión sanitaria.

Pone como ejemplo los proyectos de gemelo digital que desarrolla la compañía para que los hospitales puedan «simular consultas, circuitos asistenciales o salas de espera para analizar procesos, identificar ineficiencias y apoyar una mejor toma de decisiones». «El objetivo no es solo ofrecer tratamientos innovadores, sino también herramientas y servicios que contribuyan a una atención más eficiente, sostenible y centrada en el paciente», resume.

Para Jorge Pérez, de Daiichi Sankyo, esta evolución responde a un auténtico cambio de paradigma. «Hoy estamos dando un paso más hacia modelos de colaboración y cocreación», afirma, convencido de que «para que la innovación genere todo su potencial es fundamental trabajar con los distintos actores del ecosistema sanitario».

En su opinión, el sector debe dejar de preguntarse «qué podemos aportar desde nuestra posición» para centrarse en «qué necesita realmente mejorar en cada patología y qué alianzas son necesarias para conseguirlo». Porque, concluyó, «el objetivo ya no es solo desarrollar innovaciones, sino contribuir activamente a su integración efectiva en el sistema sanitario, generando un impacto tangible en la atención, los resultados en salud y la experiencia de los pacientes».

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