Redacción
La progresión del alzhéimer puede dificultar el mantenimiento de una correcta higiene bucodental y favorecer la aparición de caries y otros problemas orales. Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, el Consejo General de Dentistas de España recuerda la importancia de cuidar la salud bucodental desde las primeras fases de la enfermedad e implicar a familiares y cuidadores cuando el paciente empieza a perder autonomía.
A medida que avanza el alzhéimer, la persona puede olvidarse de cepillarse los dientes, perder la destreza necesaria para hacerlo correctamente o dejar de comprender la finalidad de esta rutina. Como consecuencia, es habitual que estos pacientes presenten peor salud oral que las personas sin esta enfermedad, con un mayor número de caries coronales y radiculares y problemas de los tejidos blandos. A estas dificultades se suma un acceso más complejo a la atención odontológica regular conforme progresa el deterioro cognitivo.
La pérdida de autonomía y de destreza puede dificultar el cepillado y empeorar la salud oral de las personas con alzhéimer
La xerostomía y los cambios en la dieta aumentan las dificultades
Los problemas bucodentales también pueden verse favorecidos por los cambios dietéticos, la disminución del flujo salival y los efectos secundarios de ciertos medicamentos. En este contexto, la xerostomía o sensación de boca seca aumenta el riesgo de caries, dificulta la masticación y la deglución y puede provocar molestias importantes.
La vigilancia de las prótesis bucodentales cobra igualmente relevancia a medida que disminuyen la autonomía y la capacidad cognitiva. Los pacientes pueden dejar de limpiarlas correctamente, mantenerlas colocadas durante demasiado tiempo, perderlas o utilizarlas aunque hayan dejado de ajustarse de forma adecuada.
Otro de los retos es detectar el dolor dental. En las fases avanzadas de la enfermedad, el paciente puede no ser capaz de expresar claramente que siente molestias. El rechazo de los alimentos, la irritabilidad, los cambios de comportamiento, las alteraciones del sueño o tocarse repetidamente la cara o la boca pueden alertar a los cuidadores de un posible problema oral.
La xerostomía, los cambios dietéticos y determinados medicamentos pueden aumentar el riesgo de caries y dificultar la masticación y la deglución
Una revisión odontológica desde las primeras fases
El Consejo General de Dentistas recomienda realizar una valoración odontológica completa lo antes posible después del diagnóstico de alzhéimer. En las fases iniciales, cuando la persona todavía mantiene autonomía y capacidad de colaboración, resulta más sencillo tratar las patologías existentes y establecer una estrategia preventiva a largo plazo.
Entre las principales recomendaciones se encuentra cepillar los dientes al menos dos veces al día con pasta dentífrica fluorada y prestar ayuda al paciente cuando comience a perder destreza. El objetivo es mantener una boca limpia, funcional y sin dolor, respetando siempre su dignidad y necesidades. También aconseja controlar la sequedad bucal, revisar la medicación y adoptar, bajo indicación facultativa, las medidas preventivas necesarias para evitar caries y molestias.
En el caso de las prótesis, recomienda limpiarlas diariamente, revisar de manera periódica su ajuste y vigilar la aparición de heridas o lesiones en la mucosa. Las citas odontológicas también pueden adaptarse a las necesidades del paciente, con consultas cortas, en un entorno tranquilo y con instrucciones sencillas. La presencia de un familiar o cuidador puede facilitar la atención.
Asimismo, el Consejo considera importante mantener la coordinación entre dentista, médico, familiares y cuidadores, especialmente cuando aparezcan dificultades relacionadas con la alimentación, la deglución, la higiene o la comunicación. «La salud oral no debe convertirse en una cuestión secundaria cuando aparece el alzhéimer«, declara el
Dr. Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España.
«Prevenir una infección, aliviar un dolor que quizá no pueda comunicar o permitirle
seguir masticando con comodidad, son intervenciones que repercuten directamente
en su bienestar y en su calidad de vida«, añade.
La enfermedad periodontal y la pérdida dentaria se asocian con mayor frecuencia a deterioro cognitivo y demencia, aunque no se ha demostrado una relación causal
La relación entre salud bucodental y alzhéimer sigue en estudio
La posible relación entre la salud oral y el alzhéimer se investiga desde hace años. La evidencia científica disponible indica que las personas con enfermedad periodontal y pérdida dentaria presentan con mayor frecuencia deterioro cognitivo, demencia y enfermedad de Alzheimer.
Sin embargo, los investigadores advierten de que esta asociación estadística no implica necesariamente una relación directa de causa y efecto. La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica provocada por una disbiosis de la microbiota oral y la respuesta inmunitaria del organismo. Cuando no se controla, puede generar una inflamación persistente y permitir el paso transitorio a la circulación de microorganismos, componentes bacterianos y mediadores inflamatorios.
«La periodontitis debe prevenirse y tratarse por sus consecuencias demostradas sobre la salud bucodental. Su posible relación con el deterioro cognitivo constituye una razón más para investigar y para no descuidar la boca, pero debemos evitar lanzar mensajes que atribuyan a la salud oral un efecto preventivo frente al Alzheimer, pues es
algo que los científicos todavía están investigando”, concluye el Dr. Castro.









