Redacción
Sin ningún tipo de molestias en fases iniciales y con dolor persistente en la región abdominal o lumbar cuando la situación se agrava, el aneurisma de aorta abdominal (AAA) es una patología que puede permanecer sin ser diagnosticado durante años y, si no se detecta a tiempo, su rotura conlleva una mortalidad superior al 80%. Su formación se produce cuando la pared de este vaso (encargado de bombear la sangre desde el corazón en la zona del abdomen) se debilita, comenzando a ensancharse progresivamente en el abdomen.
En palabras del Dr. Tobías Zander, jefe del Servicio Endovascular y Radiología Intervencionista de Hospiten en Canarias, esta patología “es relevante precisamente por su carácter asintomático”. Con frecuencia, no da señales de alarma hasta que alcanza un tamaño significativo o se complica, “por lo que adelantarnos y buscarlo en la población de riesgo es fundamental”, añade.
El abordaje de esta patología es detectarlo de manera temprana mediante herramientas de imagen rutinarias y aplicar cirugía endovascular para tratarlo

Esta patología afecta principalmente a personas mayores de 60 años, con una incidencia en los varones que llega a cuadruplicar la de las mujeres. Los hábitos de vida y el historial clínico juegan un papel decisivo, siendo especialmente vulnerables los fumadores y los pacientes con hipertensión arterial, aterosclerosis o enfermedades cardiovasculares previas. Además, existe un claro componente hereditario, ya que hasta el 15% de los afectados presenta antecedentes familiares.
En su evolución habitual, el aneurisma no produce ningún tipo de molestia y cuando da la cara se confunde con frecuencia con un cólico nefrítico. No obstante, el Dr. Zander recuerda que la ausencia de estos síntomas no descarta en absoluto la enfermedad. Si el aneurisma llega a romperse, el escenario cambia drásticamente para convertirse en una emergencia vital absoluta. En ese instante, el paciente sufre un cuadro súbito de dolor intenso, acompañado de palidez, sudoración, taquicardia, náuseas, vómitos o incluso la entrada en estado de shock.
La mortalidad de las personas que sufren un aneurisma de aorta abdominal es superior a 80% y el 15% de los afectados presenta antecedentes familiares
A pesar de sus síntomas, se puede realizar un diagnóstico temprano y no invasivo gracias a las herramientas de imagen rutinarias, como la ecografía abdominal, la tomografía computarizada (TAC), la resonancia magnética o la arteriografía son capaces de identificar la dilatación arterial mucho antes de que alcance un punto crítico.
Tras su detección, se aplica la cirugía endovascular, “que se ha consolidado como un avance terapéutico crucial frente a la cirugía abierta tradicional. Al reparar el aneurisma mediante técnicas mínimamente invasivas, se reduce de manera drástica la agresividad del procedimiento, garantizando resultados muy favorables y acortando el tiempo de recuperación del paciente a unos pocos días”, explica el jefe del Servicio Endovascular y Radiología Intervencionista.








