Pablo Malo Segura
La tasa de mortalidad de los médicos se ha mantenido por debajo de la registrada en la población general en los últimos 20 años. Este es uno de los principales resultados del estudio La mortalidad de los médicos en España: análisis de las causas de muerte durante el periodo 2003-2022, elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC) en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El trabajo analiza dos décadas de mortalidad en la profesión médica y da continuidad al estudio previo realizado sobre el periodo 2005-2014, ampliando el seguimiento, la población incluida y el conjunto de causas de muerte analizadas. Su objetivo es identificar posibles diferencias respecto a la población general y aportar evidencia que permita orientar medidas preventivas y nuevas líneas de investigación.
Entre el 1 de enero de 2003 y el 31 de diciembre de 2022 se registraron 27.016 defunciones entre médicos colegiados y 9.491.198 en la población no médica. Las mujeres representaron el 13,1% de las defunciones entre los médicos, frente al 48,7% entre la población no médica. El análisis muestra que los médicos presentaron tasas de mortalidad inferiores a las de la población general, un patrón compatible con el denominado healthy worker effect o efecto del trabajador sano. La diferencia absoluta fue más marcada a partir de los 55-64 años y alcanzó su máximo en las personas de 70 o más años.
El objetivo del trabajo es actualizar el conocimiento sobre mortalidad en la profesión médica y profundizar en aspectos relevantes como el suicidio y la salud mental
El cáncer representa el 38,7% de las defunciones entre los médicos
Las neoplasias malignas constituyeron la principal causa de muerte entre los médicos, con 10.464 fallecimientos y el 38,7% de todas las defunciones. Les siguieron las enfermedades del corazón, con 4.902 muertes y un 18,1%, y las enfermedades cerebrovasculares, con 1.543 y un 5,7%. Estas tres causas concentraron conjuntamente el 62,5% de las defunciones registradas entre los médicos. A continuación se situaron las enfermedades respiratorias crónicas inferiores, con un 2,9%, y los accidentes, con un 2,6%.
El cáncer también fue la principal causa de muerte en la población general durante el conjunto del periodo, aunque su peso sobre el total de defunciones fue mayor entre los médicos: 38,7% frente a 25,8%. Este porcentaje expresa la proporción de fallecimientos atribuibles a neoplasias malignas y no una tasa de mortalidad. Entre las neoplasias malignas, el cáncer de pulmón fue el tipo más frecuente. El informe señala asimismo que tuvo un mayor peso relativo entre las médicas que entre las mujeres de la población general.
La comparación de las tasas de mortalidad por causas específicas muestra que los médicos presentaron menor riesgo de fallecer que la población general para prácticamente todas las causas analizadas. La única excepción fue el aneurisma y la disección de aorta, cuyo riesgo fue similar. La tasa de mortalidad por la mayoría de las principales causas disminuyó durante las dos décadas estudiadas. Este descenso fue, en conjunto, más acusado entre los profesionales médicos, especialmente en las enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
En el caso de los accidentes, la tasa de mortalidad entre los médicos registró un descenso porcentual anual promedio del 2,75%, estadísticamente significativo. En la población general, el descenso fue del 0,21% anual y no alcanzó significación estadística.
La investigación, basada en veinte años de datos (2003-2022), identifica el cáncer como principal causa de muerte, seguido de enfermedades del corazón y cerebrovasculares
Cifras de suicidio
El suicidio muestra, sin embargo, un comportamiento diferencial según el sexo y la edad. Durante los 20 años estudiados se registraron 400 defunciones por suicidio entre los médicos y 79.871 entre la población no médica. Las mujeres representaron el 29,3% de las defunciones por suicidio entre médicos, frente al 24,5% en la población no médica.
En términos proporcionales, el suicidio representó el 1,5% de todas las defunciones entre los médicos frente al 0,8% en la población no médica. Sin embargo, este mayor peso proporcional no significa que los médicos tengan una mayor tasa de mortalidad por suicidio. De hecho, la tasa de mortalidad por suicidio ajustada por edad y sexo fue un 33% inferior entre los médicos que en la población general, con una MRR de 0,67 y un intervalo de confianza del 95% de 0,585 a 0,767.
El informe explica esta aparente diferencia porque los médicos tienen una menor tasa de mortalidad por el resto de causas. Como consecuencia, el suicidio representa una proporción mayor de sus fallecimientos sin que su tasa de mortalidad por suicidio sea superior a la de la población general.
El patrón cambia entre hombres y mujeres
Las diferencias son relevantes al desagregar los resultados por sexo. Entre los médicos varones, la mortalidad por suicidio fue inferior a la de los hombres de la población general, con una MRR de 0,56 y un intervalo de confianza del 95% de 0,49 a 0,64. En las médicas, por el contrario, la estimación se situó ligeramente por encima de 1, aunque sin diferencias estadísticamente significativas respecto a las mujeres de la población general: MRR de 1,06 e intervalo de confianza del 95% de 0,79 a 1,43.
El análisis por edades permite identificar un patrón todavía más específico. Las médicas de 25-34, 35-44 y 55-64 años presentaron tasas de mortalidad por suicidio superiores a las mujeres de la población general de esos mismos grupos de edad. En los restantes grupos etarios, las tasas fueron inferiores.
El propio informe señala que este resultado sugiere un exceso de riesgo en algunos grupos concretos de edad entre las médicas. Entre los hombres, en cambio, se mantuvieron tasas inferiores a las de la población general en prácticamente todos los grupos de edad.
El estudio persigue integrar estos resultados en las estrategias de salud laboral y vigilancia de la salud de los profesionales
La evolución temporal constituye otro de los puntos de interés. La tasa de mortalidad por suicidio pasó de 4,7 por 100.000 médicos en 2003 a 7,7 por 100.000 en 2022. En el conjunto del periodo, esta tasa mostró una tendencia ascendente, con un incremento porcentual anual promedio del 1,87%. No obstante, el aumento no alcanzó una significación estadística (p=0,109), por lo que los resultados no permiten afirmar que se haya producido un incremento estadísticamente significativo de la mortalidad por suicidio entre los médicos. Además, el estudio advierte de una variabilidad considerable entre años, compatible con el reducido número absoluto de casos.
El trabajo analiza también los métodos de suicidio y encuentra diferencias respecto a la población general. Los métodos no violentos representaron el 38,5% de los suicidios entre los médicos, frente al 11,1% en la población general. En concreto, la categoría de «otros fármacos» tuvo un mayor peso entre los profesionales médicos. Por el contrario, en la población general predominó el ahorcamiento, categoría que también engloba el estrangulamiento y la sofocación. Los autores plantean que el patrón observado entre los profesionales podría estar relacionado con el acceso profesional a medicamentos y con el conocimiento de sus efectos, un hallazgo relevante para el diseño de medidas preventivas.
Entre las líneas de actuación propuestas figura reforzar la promoción de la salud mental, la prevención, la detección precoz y la atención de los profesionales a través del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime), además de estudiar medidas preventivas relacionadas con el acceso profesional a medicamentos potencialmente letales.
Los métodos no violentos representaron el 38,5% de los suicidios entre los médicos, frente al 11,1% en la población general
El certificado de defunción, origen de los datos de mortalidad
La presentación del estudio también ha resaltado la importancia de la correcta certificación de las defunciones. El certificado médico de defunción es la fuente de información utilizada para elaborar la Estadística de Defunciones según la Causa de Muerte cuando no se trata de una muerte violenta.
Desde 2009, la OMC custodia los certificados y colabora con el INE para generar las estadísticas oficiales de mortalidad. La calidad de estos datos depende de la correcta cumplimentación del documento, especialmente de las causas inmediata, intermedia y fundamental de la muerte. Por este motivo, la Fundación para la Formación de la OMC (Ffomc) desarrolla una formación específica sobre el certificado médico de defunción y su correcta cumplimentación, que ya ha contado con más de 4.000 participantes.
Paralelamente, avanza la implantación del certificado médico de defunción electrónico. El proyecto piloto desarrollado en hospitales de Madrid y Cataluña se ha cerrado de forma satisfactoria, y el objetivo es extender este sistema a todo el territorio nacional y al resto de los servicios sanitarios.
El presidente de la OMC, Tomás Cobo, ha destacado que conocer de forma precisa cómo mueren los médicos y cuáles son los principales factores de riesgo asociados constituye una información clave para diseñar políticas preventivas eficaces y avanzar hacia un sistema sanitario más fuerte. “Nuestro objetivo no es solo conocer la realidad, sino contribuir a transformarla cuando sea necesario, favoreciendo la salud y el bienestar de los profesionales, y, en consecuencia, la atención que reciben los pacientes”, ha señalado.
Por su parte, Rosa Arroyo, vicepresidenta primera de la OMC y coordinadora del estudio, ha subrayado la necesidad de «cuidar de quienes cuidan«, una responsabilidad institucional dirigida a garantizar una atención sanitaria de calidad y favorecer que los médicos puedan ejercer su labor en las mejores condiciones posibles.







