Juan León García
La excesiva petición de estudios de control mediante ecografías para el control de nódulos tiroideos a pesar de ser considerados benignos en el informe radiológico es una práctica habitual que implica una carga asistencial “que compromete la sostenibilidad del sistema”, escriben los Dres. M. Pujol-Riqué y M. Ortiz Vergara, del Servei de Diagnòstic per la Imatge en el Centre d’Atenció Primària Pare Claret, (Barcelona).
Ambos radiólogos firman una carta en la revista ‘Radiología’ para ahondar en esta dinámica que provoca una cantidad de “controles innecesarios que se piden a los pacientes” aunque se usen métodos de estratificación de riesgo de nódulos. Reflexionan sobre la causa que puede estar detrás de que no se optimicen este tipo de pruebas, como que la clasificación de estos nódulos “sea interpretada incorrectamente” porque no solo hay que tomar como referencia la categoría del nódulo para su manejo.
El Colegio Americano de Radiología (ACR, por sus siglas en inglés) ha emitido sus recomendaciones al respecto, en las que indica que la reiteración del estudio es inadecuada en nódulos TI-RADS 1 y 2, así como en nódulos de tamaño insuficiente para el resto de las categorías.
Tomando como referencia la experiencia en la práctica clínica diaria, los Dres. Pujol-Riqué y Ortiz Vergara detallan que este sistema americano es el elegido por su mayor especificidad y menor indicación de punciones diagnósticas innecesarias. En el informe radiológico, se incorporó el algoritmo de la categorización completa al final del documento con el fin de evitar precisamente el exceso de controles nodulares, “pero tampoco esta estrategia tuvo el efecto esperado en nuestro servicio”, admiten.
Los radiólogos proponen varias vías para reducir las peticiones de pruebas de control innecesarias, como contactar con los médicos peticionarios; hacer sesiones formativas o rechazar las pruebas que les pidan
Otra de las opciones para “disuadir más eficazmente el seguimiento” fue la de incluir una frase de refuerzo también como conclusión del informe, recomendación para los informes radiológicos tanto de texto libre como estructurado.
Nada de esto ha llegado a ser totalmente efectivo. Por eso, los especialistas proponen que se haga refuerzo en la idea de desaconsejar el seguimiento y recordar al solicitante que ya se dijo en la ecografía previa. Asimismo, abogan por probar por varios frentes: contactar con los médicos “más insistentes para hablar del tema”, organizar sesiones formativas “o directamente rechazar este tipo de pruebas si hay posibilidad de hacerlo serían tras medidas disuasorias que podrían funcionar”.
Estudio cuantitativo
Los cambios en la práctica clínica comenzaron a aplicarlos a principios de 2023, con una hoja de ruta en la que se analizaba el manejo de los pacientes por parte de los especialistas que solicitaban estas pruebas de control, la mayoría médicos de familia. En el centro de salud de los autores, durante los 12 meses de ese año se realizaron 342 ecografías de tiroides en las agendas seleccionadas para estudio.
De los 98 informes radiológicos emitidos se incorporaron fórmulas disuasorias utilizadas en casos de nódulos de predominio quístico y a pequeños nódulos sólidos isoecogénicos. Las frases que escribieron eran del tipo: “Nódulos de aspecto benigno (ACR TI-RADS 1/2), no tributarios de control ecográfico”; “Nódulos ACR TI-RADS 3 pequeños, sin indicación de seguimiento”; “Bocio nodular sin signos claros de malignidad. No parecen necesarios controles ecográficos”. Fueron si cabe más contundentes cuando se encontraban con pacientes que mostraban larga estabilidad nodular: “Nódulos sin cambios significativos durante años. No son necesarios más controles”.
Los autores destacan “lo difícil que es cambiar de hábitos para algunos médicos”
El seguimiento duró dos años, hasta el 31 de diciembre de 2025. En ese periodo, solicitaron seguimiento contraindicado a 19 pacientes (19%). A 45 de 79 pacientes (57%) no se les había pedido ecografías de control pero ya tenían ecografías previas. A algunos les llegaron a repetir 10 pruebas cada año. “Lograr romper la cadena de seguimiento en un porcentaje alto de pacientes es un dato muy positivo”, observan.
Los autores destacan también “lo difícil que es cambiar de hábitos para algunos médicos” tras comprobar cómo la gran mayoría de los pacientes (el 79%) a quienes el solicitante decidió repetir la ecografía “a pesar de la recomendación” ya tenían algún estudio previo. Y, aun así, se solicitaban nuevas pruebas de control.
Además, analizaron cómo era el perfil del solicitante: “fueron todos diferentes”, destacan, lo que achacan al “elevado número de centros de salud” a los que dan cobertura desde su servicio y, también, por la muestra limitada de pacientes.








