Nieves Sebastián Mongares
La innovación terapéutica ha transformado las perspectivas de los pacientes con mieloma múltiple. Pero más allá de la innovación disruptiva, con tratamientos cada vez más eficaces y seguros, las nuevas opciones fruto de la innovación incremental han supuesto un punto de inflexión en términos de calidad de vida. Aquí, la autoadministración puede suponer un avance en términos de comodidad para los pacientes.
El Dr. Sebastián Garzón, jefe del Servicio de Hematología del Hospital de Jerez, señala que la hematología ha avanzado mucho y, dentro de esta especialidad, el mieloma múltiple “es la patología en la que ha habido más revolución diagnóstica y terapéutica”. En primera persona, Teresa Regueiro, presidenta de la Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple (Cemmp) y paciente diagnosticada con la patología hace más de una década, afirma que “el diagnóstico en la actualidad no significa lo mismo; aunque sigue siendo terrible para muchos pacientes, no es comparable a lo que implicaba hace 15 años”.
Como especifica el Dr. Garzón, “según la literatura científica, la esperanza de vida se ha multiplicado por tres; en datos en vida real publicados el año pasado determinamos que a principios de los años 2000 la supervivencia media oscilaba entre los 50 y 60 meses, mientras que ahora asciende a más de 100 en población general”. Este matiz, según el hematólogo, es importante, ya que la patología es más frecuente en edades más avanzadas, pero en personas jóvenes, la mejora es más significativa.
La combinación de innovación disruptiva e incremental ha mejorado la eficacia de los tratamientos en mieloma múltiple y la calidad de vida de los pacientes
Gracias a la evolución del arsenal terapéutico, detalla el doctor, “el mieloma múltiple es una enfermedad con opciones bastante importantes; si no podemos hablar aún de curación, sí de cronificación”. Aquí, recuerda que en 2025 el Grupo Español de Mieloma Múltiple comenzó a hablar de curación funcional, definiendo los criterios para lograrla. “Por ello, siempre que nos enfrentamos a un nuevo paciente le explicamos que es una enfermedad tratable, con datos de supervivencia importantes”, puntualiza.
Regueiro agrega que “aunque la sintomatología del mieloma múltiple es la misma, antes había pocos tratamientos y seguir adelante tras una recaída -muy habituales en la enfermedad- era complicado”. Ahora, manifiesta, “se ha pasado de un diagnóstico terrible de un cáncer incurable cuando no funcionaba el tratamiento y había recaída a contar con alternativas si reaparece la enfermedad”.
Por ello, ambos coinciden en que uno de los objetivos pasa ahora por prolongar al máximo el control de la enfermedad desde las primeras líneas de tratamiento y retrasar la aparición de recaídas, también con el foco en la calidad de vida.
Mejora de la calidad de vida
El Dr. Garzón recuerda que, tras el trasplante de médula ósea, fueron apareciendo tratamientos que progresivamente mejoraron el escenario en mieloma múltiple. Como indica, “a partir de 2018 llegaron los anticuerpos monoclonales, que cambiaron drásticamente la esperanza de vida, duplicando incluso la supervivencia libre de progresión (SLP)”. También pone el foco en que en los últimos años, anticuerpos biespecíficos y terapias celulares han completado el arsenal terapéutico contra la enfermedad. “La suma de todos estos fármacos combinados y adelantando la línea en que se administran, ha dado grandes esperanzas en el control de la enfermedad”, valora el hematólogo.
Como resalta Regueiro, estos avances “han mejorado mucho la calidad de vida, ya que antes los pacientes se resignaban ante una recaída; hoy en día se puede vivir más, y con mejor calidad de vida”.
En este contexto, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) anunciaba en abril de este año la autorización de daratumumab para pacientes con mieloma múltiple en su formulación subcutánea, lo que permite la autoadministración de este anticuerpo monoclonal. “Nosotros siempre nos hemos preocupado por el confort del paciente; hay que tener en cuenta que el mieloma múltiple es una enfermedad con un tratamiento indefinido en la mayoría de casos que hace que asistan al hospital en muchas ocasiones”, precisa el Dr. Garzón.
Contar con opciones de autoadministración como daratumumab, autorizada por la EMA, puede reducir las visitas de los pacientes al hospital
También, el especialista pone el foco en que “con los tratamientos en esta patología, la media de tiempo desde que el paciente sale de su casa hasta que se le administra el tratamiento y vuelve es de unas siete horas, teniendo en cuenta también que hay población rural con dificultades para desplazarse”. Por todo ello considera que “contar con una opción como daratumumab en su formato autoadministrable supone conseguir un tratamiento que es muy eficaz, seguro y ahora muy cómodo, lo que impacta en términos de humanización”.
En cuanto a los perfiles que más pueden beneficiarse de esta opción, el Dr. Garzón refiere varios. “La edad media de aparición del mieloma múltiple es de entre 70 y 72 años, con alrededor de un 65% de pacientes que la superan, y por consiguiente, frágiles y con dificultades de desplazamiento, más si viven lejos; pero esta ventaja también se extrapola a pacientes más jóvenes, a los que acudir al centro hospitalario les supone mucho tiempo”, destaca. El doctor considera que resulta más útil plantear en qué casos la autoadministración aporta menos ventajas. “Hay pacientes que están en régimen de combinación con otro tratamiento subcutáneo o intravenoso y en estos, a priori, sería menos ventajoso”, concreta.
Para Regueiro, “todo aquello que suponga una mejora para los pacientes es positivo”. “En este caso, es bueno que un paciente tenga que ir menos al hospital y reducir visitas, también porque cada una de ellas recuerda al paciente la enfermedad por la que está pasando”, señala la presidenta de la Cemmp. Asimismo, valora que “esta opción terapéutica da independencia tanto al paciente como a los cuidadores en caso de que se necesite acompañamiento”.
Dr. Garzón: “Ya contamos con estrategias en muchos hospitales de atención a domicilio, en las que se desplaza un profesional, pero esto supone que el paciente se autoadministre el tratamiento sin esperar a nadie”
Esto, para el Dr. Garzón supone dar un paso más en la atención que se brinda a los pacientes. “Ya contamos con estrategias en muchos hospitales de atención a domicilio, en las que se desplaza un profesional, pero esto supone que el paciente se autoadministre el tratamiento sin esperar a nadie”, indica. “Yo intento practicar lo que denomino ‘hematología mínimamente impertinente’ y por ello considero que esta alternativa es muy interesante, porque permite avanzar a un tratamiento autoadministrado que dificulte la vida del paciente lo menos posible”.
Para asegurar que este tratamiento se administra correctamente por parte del paciente o del cuidador, se dan unas directrices. “Hacemos una formación con enfermería, abordando la identificación del fármaco y el método de administración pero también la importancia de asegurar la higiene en la zona, el escaneo del producto o cómo eliminar el residuo, aunque no tiene mayor problema porque no se clasifica como residuo oncológico”, detalla el especialista.
Además, para garantizar que el proceso se realiza correctamente, el Dr. Garzón resalta que “antes de empezar por su cuenta, el paciente hace una autoadministración en presencia de la enfermera de práctica avanzada que le habilitará para ello, a lo que una vez se realiza en el domicilio, se suma un seguimiento al día siguiente para comprobar que se ha administrado el tratamiento sin ningún problema”. Aquí, puntualiza que “en caso de detectar problemas por complejidad o capacidades del paciente, volvería al sistema hospitalario”.
En todo este proceso, la comunicación médico-paciente es esencial. “Cada vez se tiene más en cuenta nuestra voz, pero ahora los médicos tienen que tener en cuenta también que nos hemos convertido en largos supervivientes, con todo lo que conlleva”, asevera Regueiro.
La autoadministración, cuando es posible, puede reducir la presión sobre el sistema y liberar tiempo de los profesionales para atender a otros pacientes
Las ventajas de contar con un sistema de autoadministración de tratamiento en mieloma múltiple también se extienden al sistema sanitario. Como explica el Dr. Garzón, “en hematología además de poder tener una mayor incidencia, tenemos afortunadamente una mayor prevalencia, dado que los pacientes sobreviven más y están más tiempo en tratamiento, pero esto satura el sistema”. Siguiendo este hilo subraya que “conseguir que una pequeña parte la lleve a cabo el paciente o su cuidador, reporta beneficios al sistema sanitario”.
También, porque ayuda a reducir la presión sobre los profesionales sanitarios. “Descargarnos no es sólo importante para nosotros, también para los pacientes, ya que ganamos tiempo para atenderles y con ello, seguridad, lo que supone una gran ventaja”, expresa.







