Semfyc reclama una regulación más preventiva frente a los disruptores endocrinos

La sociedad señala que el embarazo, la infancia y la pubertad son etapas especialmente sensibles a estas sustancias, cuya exposición puede afectar a procesos relacionados con el desarrollo, el metabolismo, la reproducción o la función tiroidea

Disruptores endocrinos

Redacción
Con motivo del Día Mundial de la Salud Medioambiental y a través de su Programa Salud Planetaria, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) pone el foco en los disruptores endocrinos (DE), unas sustancias químicas capaces de interferir en el funcionamiento normal del sistema hormonal, y reclama que la prevención de los posibles efectos de las sustancias químicas forme parte de las políticas públicas de protección de la salud. Según la evidencia científica, estas sustancias pueden afectar a procesos relacionados con la reproducción, el metabolismo, el desarrollo o la función tiroidea, entre otros.

Los DE pueden encontrarse en diferentes fuentes ambientales y productos de uso cotidiano, y la exposición puede producirse a través de la alimentación, el agua, el aire o el contacto con determinados materiales. En este contexto, no todas las sustancias presentan el mismo comportamiento ni todas las exposiciones implican el mismo riesgo: la sustancia, la dosis, la duración y el momento de exposición son factores relevantes.

La UE ya ha adoptado restricciones para sustancias como el BPA y los PFAS en determinados materiales en contacto con alimentos

Estas sustancias son más peligrosas durante el periodo fetal, la infancia y la pubertad, momentos en los que tienen lugar procesos de crecimiento, desarrollo y maduración estrechamente regulados por señales hormonales, por ejemplo, en la infancia la exposición se ha relacionado con posibles efectos neurológicos y, durante la pubertad, la preocupación se centra en el desarrollo de los caracteres sexuales. Además, algunas sustancias y determinadas exposiciones durante el embarazo pueden alcanzar al feto en desarrollo.

En palabras de la Dra. Montserrat Royo, médica de familia y comunitaria y coordinadora del Programa Salud Planetaria de la Semfyc, “cuando hablamos de disruptores endocrinos no hablamos únicamente de sustancias concretas, sino de un problema de salud ambiental global. Por eso es importante que la prevención tenga en cuenta no solo qué sustancias están presentes en nuestro entorno, sino también cuándo y cómo se produce la exposición, especialmente durante etapas en las que se están produciendo cambios y procesos de desarrollo relevantes”. Asimismo, considera que es necesario conocer mejor las exposiciones a las que la población está sometida y actuar en aquellas que puedan evitarse.

Por su parte, Remedios Martín, presidenta de la Semfyc, advierte de que “cuando hay suficientes señales de riesgo como para intentar limitar nuestra exposición todo lo posible, instamos a la Administración a ser rigurosa y pionera en la implantación de normativas”.

El embarazo, la infancia y la pubertad son etapas especialmente sensibles a la exposición a disruptores endocrinos

Según la sociedad, la prevención no depende exclusivamente de decisiones individuales, que pueden contribuir a reducir la exposición de estas sustancias, como priorizar alimentos frescos frente a alimentos envasados, reducir el contacto innecesario de los alimentos con determinados materiales y prestar atención a las condiciones de uso y conservación de los envases; sino que la prevención debe acompañarse de un principio regulatorio más preventivo. “Cuando una sustancia pueda presentar un riesgo relevante para la salud, estas deberían demostrar inocuidad para poder acceder al mercado, no retirarlas si se demuestra que son nocivas una vez ya comercializadas”, destaca la Dra. Royo.

En este contexto, la especialista añade que “desde la medicina de familia defendemos que la prevención no puede consistir únicamente en decirle a la ciudadanía qué productos debe evitar. Necesitamos que las alternativas más seguras estén realmente disponibles y que la protección de la salud forme parte del proceso desde el principio. Proteger el medioambiente es también proteger nuestra salud y la de las generaciones futuras”.

La dosis, la duración y el momento de exposición influyen en el posible riesgo asociado a estas sustancias

En este sentido, la Unión Europea ya está trabajando en este aspecto mediante la regulación de determinadas sustancias con el Reglamento (UE) 2024/3190, que restringe el uso de sustancias químicas como el BPA y de determinados bisfenoles y derivados en materiales destinados a entrar en contacto con alimentos. En el caso de los PFAS, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) publicó una actualización de la propuesta para restringir esta familia de sustancias tras analizar más de 5.600 comentarios científicos y técnicos. Desde el 12 de agosto de 2026 se aplican además límites a los PFAS presentes en determinados envases destinados a entrar en contacto con alimentos.

La presidenta de la sociedad incide también en la importancia de facilitar a la ciudadanía información que permita reducir exposiciones evitables: “Como especialistas en Medicina de Familia y Comunitaria somos un punto de referencia en materia de consultas sobre salud de la ciudadanía y las cuestiones sobre la implicación ambiental de la exposición a sustancias potencialmente nocivas, como son los disruptores endocrinos cada vez estarán más presentes en nuestras consultas”.  En este sentido, reivindica el papel de la atención primaria ante los riesgos ambientales para la salud: “El enfoque One Health nos recuerda que las consultas de atención primaria son un espacio privilegiado para hacer visible que la salud humana y la del medio ambiente están estrechamente vinculadas”.

Podcast

Podcast

Economía

Accede a iSanidad

Buscar
Síguenos en